<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969</id><updated>2011-07-08T08:47:41.338+02:00</updated><title type='text'>Psystorias</title><subtitle type='html'>Diario en un hospital psiquiátrico.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>48</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4847927942353846893</id><published>2009-07-23T08:28:00.016+02:00</published><updated>2009-07-24T11:08:25.866+02:00</updated><title type='text'>El celador.</title><content type='html'>&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Han pasado varios meses desde la última vez que os escribí. Puede que pensarais que algo me había pasado, y la verdad es que han sucedido muchas cosas en este hospital. Cosas sorprendentes y algunas terribles, hasta el punto de pensar que no volvería a salir nunca aquí. Y no sólo a mí: Cristina desapareció durante días sin que nadie supiera donde estaba, y yo mismo me enfrasqué en su búsqueda hasta dar con el secreto que guardaba y que tanto la había hecho sufrir. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Uno de los médicos de los que os he hablado durante estos meses fue despedido de forma fulminante lo que supuso una revolución para todos, y más de un paciente acabó sujeto a la cama lleno de calmantes, entre gritos y protestas. Las correas de cuero, las inyecciones, los guardias de seguridad y el electroshock fueron palabras que se repitieron con temor en estos meses. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pero no sólo sucedieron cosas malas sino que algunas situaciones que rozaban la tragedia se resolvieron de forma casi milagrosa en el último momento. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Como veis, no he tenido tiempo para poner en palabras todos estos acontecimientos y es ahora, pasados unos días en los que la calma parece haber llegado de nuevo a nuestras vidas, cuando me planteo narrarlo todo. Pero tendréis que perdonarme y aguardar un tiempo hasta que ordene en mi cabeza, aún confusa, lo sucedido. Os prometo reproducir fielmente los personajes, las frases y los hechos y entregároslo sólo cuando esté listo. Es la única manera que se me ocurre de que podáis compartir la sorpresa, el sufrimiento, la incertidumbre y la alegría que vivimos en este hospital en los últimos tiempos.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Puede que me lleve algunas semanas o quizá, de nuevo, meses. Pero tened la seguridad de que estaré escribiendo y de que podréis ser partícipes de todo, absolutamente todo. Sin más mentiras ni secretos. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Hasta entonces, os dejo con el último relato que escribí antes de que se desencadenara la espiral de acontecimientos, y que ni siquiera tuve tiempo de de compartir. Se llama “El celador”. Espero que os guste y... ¡hasta muy pronto!&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="FONT-WEIGHT: bold; MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="FONT-WEIGHT: bold; MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;ÁLVARO, EL CELADOR&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Es un hombre corpulento. No gordo, sino grande: debe pesar más de cien kilos, que reparte de manera uniforme por todo el cuerpo. Así que tiene un poco de barriga, espalda y cuello gruesos, y unas piernas y brazos anchos y algo más cortos de lo habitual, que se mueven muy poco al andar. Se llama Álvaro y es uno de los celadores del turno de mañana. La mayor parte del tiempo la pasa abriendo la puerta de entrada a los familiares de los enfermos, empujando camillas y sillas de ruedas y a ratos lee revistas y libros con figuras humanas llenas de huesos y músculos. Parece un trabajo fácil, y casi siempre lo es. Pero los celadores se encargan de otras cosas y entre ellas una que no es nada agradable: cuando un paciente se agita, hay una pelea, alguien se agrede o pega a otro, el celador acude para ayudar sujetarlo. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;La mayor parte de las veces basta con que la persona a la que van a sujetar vea que se acerca el personal de seguridad con el celador y quizá con alguno de los terapeutas, para que inmediatamente deje de pegarse, romper o amenazar, y colabore para que le sujeten a la cama con las correas de cuero acolchadas durante un rato (y probablemente con una dosis extra de calmante). Es como si esos pacientes estuvieran buscando un límite, alguien que les frene porque ellos no pueden hacerlo. Y tan sólo con saber que ese límite ya ha llegado, ceden sin oponer resistencia y muchas veces con alivio.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pero no siempre es tan fácil. A veces pacientes no se resignan a ser contenidos por la fuerza y tratan de negociar. Una salida digna suele consistir en que el paciente acceda “voluntariamente” a pasar un par de horas en su cuarto sin salir y, seguramente, con un calmante pinchado en las posaderas, como alternativa a acabar sujeto a la cama.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pero en otras ocasiones no hay rendición ni negociación posibles y el paciente agitado, nervioso o fuera de sí, se atrinchera en su cuarto o contra la pared del pasillo y dice con la mirada, “estoy aquí, venid a cogedme si queréis, pero sabed que no lo pondré fácil”. Es el momento en el que la enfermera se dirige a los demás pacientes y les dice que se vayan a su cuarto durante un rato, que aquí ya no hay nada más que ver. Entonces el personal de seguridad se coloca alrededor del paciente, que grita y protesta sin que ya nadie le hace caso. Y luego, tras una señal, se abalanzan sobre él para reducirlo, y mientras forcejea y patalea, una aguja se hunde en su piel antes de acabar sujeto a una cama y sedado durante varias horas. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Pero Álvaro no necesita hacer esto. Porque Álvaro tiene un don: consigue que la gente haga las cosas que les pide. O mejor dicho, consigue que la gente haga las cosas que tienen que hacer. Se acerca despacio, desplazando su enorme corpachón, llega hasta la persona, la mira y le dice: por favor haz esto. Y ya está. Sin alterarse, sin alzar la voz, sin ponerse nervioso. Tan sólo mira, asertivo, firme, cercano. Y lo dice. Y la persona sabe que le están diciendo algo que tiene que hacer. No como una imposición, sino como el recordatorio de algo que está dentro de uno mismo, un deseo o una obligación retenidas, que esperaban el momento de poder cumplirse. Por favor, haz esto. Y ya está. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Así el martes pasado cuando Armando se agitó golpeando la pared con una silla y los de seguridad miraban como el psiquiatra agotaba la negociación y con ella las posibilidades de una resolución fácil, fue Álvaro el que finalmente dio un paso al frente. El doctor Ángel, que era el psiquiatra que intentaba calmar los ánimos y el resto del personal, dejaron caer los brazos y dieron un discreto paso atrás. Álvaro llegó a Armando, que sostenía la silla a media altura de forma amenazante. “Armando por favor, deja esa silla en el suelo y acompáñame a tu cuarto”. Hizo el gesto de volverse pero Armando no se movió, salvo un segundo después para alzar aún más la silla. “Armando, -retomó tranquilo- hay dos maneras de resolver esto y nosotros vamos a hacerlo bien. Así que haz el favor de dejar la silla y sígueme”. Y entonces se giró sin dar más explicaciones ni mirar atrás. Avanzó un paso y luego otro. Armando no se movió pero al tercer paso, dejó la silla en el suelo y siguió a Álvaro hasta alcanzarle cerca de su cuarto, donde el doctor Ángel pudo darle una pastilla tranquilizante y terminar con el conflicto.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;¿Por qué os cuento todo esto? Pues para presentaros a Álvaro, con el que coincidí en la sala de estar poco después del incidente con Armando. Estaba sólo y miraba por la ventana. Sin una intención muy clara me acerqué y me quedé a su lado sin hablar. Entonces apenas volviendo la vista me dijo: “Llevo un peso, muchacho”. Parecía cansado. Pensé que se refería a lo que acababa de pasar. “A mí me parece que ha salido todo muy bien. Armando se ha quedado muy tranquilo”. Hizo un gesto con la mano como para descartar que se tratara de eso. “No ha sido nada. Armando quería colaborar, y yo tan sólo le abrí la puerta. Cualquiera puede hacerlo”. Eso no era verdad, yo lo sabía, pero él parecía creer lo contrario. Se giró hacia mí me miró por primera vez y empezó a hablar de otra cosa. Me gustó que confiara en mí así que centré toda mi atención en aquello que empezaba a decirme, y que intuía era acerca del peso que lastraba.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;«Verás muchacho, esto que voy a contarte sucedió hace mucho tiempo. Era yo bastante joven. Estudiaba y a la vez estaba implicado junto a otros compañeros en algunos movimientos universitarios, que nos daban la posibilidad de protestar y soñar con que podíamos cambiar las cosas. Hacíamos panfletos, dábamos charlas informativas, reuniones y cosas así. Y también organizábamos manifestaciones de vez en cuando en las que de una manera un tanto irresponsable, cortábamos alguna calle al tráfico, hasta que la policía llegaba y nos disolvía. Habitualmente al ver llegar a la policía salíamos corriendo y todo se terminaba sin más incidentes que algún esguince y algún moratón. Comulgábamos con el pacifismo así que nunca nos enfrentábamos ni provocábamos a nadie directamente. La policía lo sabía y se limitaban a correr un poco detrás de nosotros para que pareciera que se empleaban a fondo, de cara a los conductores cabreados y a los vecinos molestos por el ruido de los megáfonos.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Esto era lo habitual, pero una vez pasó algo. Habíamos cortado una calle pequeña del centro. Era agosto y hacía un calor insoportable. Además la ciudad estaba medio vacía y nadie parecía enterarse de que allí había unos estudiantes protestando por alguna causa perdida. Estábamos aburridos y achicharrados, y en secreto esperábamos que llegara la policía para tener una excusa y poder marcharnos a casa o a tomar unas cervezas. Tardaron un poco, pero finalmente vinieron. Eran seis o siete en una furgoneta, seguramente tan aburridos y sudorosos como nosotros. Aún así hicieron el amago de disolvernos sacando las porras y corriendo unos metros detrás de nosotros. Correspondimos con algunas consignas de protesta e indignación por “semejante barbarie”, mientras nos dábamos la vuelta y trotábamos despacio para alejarnos, pensando más en el resto de la tarde que en lo que allí sucedía. Entonces me caí. Sí, tropecé con un bordillo sin darme cuenta y caí de rodillas. Me rezagué unos segundos del resto mientras me miraba las manos y las rodillas algo magulladas. Ya trataba de incorporarme cuando uno de los policías llegó hasta mí. Al principio supuse que se acercaba para ver si me encontraba bien, pero no fue así. Se paró y me miró a través de la visera de su casco protector. Pensé que iba a preguntarme algo, pero entonces alzó la porra y la descargó sobre mi cabeza con todas sus fuerzas. Apenas tuve tiempo de girarme y recibí el golpe en toda la ceja que se abrió como un libro. Empezó a manar sangre a borbotones. La descarga de adrenalina hizo que instintivamente me pusiera de pie y saliera disparado en dirección contraria sin mirar atrás. Cuando me alejé lo suficiente me giré para ver si me seguía, pero no era así. Después del porrazo tan sólo se había dado la vuelta para reunirse con sus compañeros como si tal cosa. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Podrás imaginar los sentimientos de rabia e indignación que me asaltaron en los siguientes días, incluso semanas. Me parecía tan injusto todo aquello: que alguien hubiera usado la violencia de una manera tan desmesurada contra una persona que estaba en el suelo indefensa, y además de forma gratuita. Como te digo muchacho, pasó bastante tiempo, pero al final me olvidé de todo aquel asunto a la vez que también me alejaba de los movimientos estudiantiles de protesta que aún recuerdo con orgullo y cierta nostalgia. Parece que la edad nos limita la capacidad para quejarnos y soñar...&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Todo esto pasó hace veinte años. Yo no había vuelto a pensar en aquel incidente en todo este tiempo... miento, muchacho. Alguna vez alguien me preguntaba por la pequeña cicatriz que se asoma por la ceja, ¿la ves?, y yo contaba escuetamente esta historia como una vieja anécdota sin emoción y casi olvidada. Así era hasta hace unos días. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Tú me ves aquí todas las mañanas, pero lo que seguramente no sabes es que también trabajo algunas noches en el servicio de urgencias del hospital general. No es un trabajo tan cómodo como puede ser este, pero te mantiene la cabeza alerta y pagan bien. El jueves hubo un aviso. Traían a un policía que había recibido un disparo en una reyerta. Ya le habían examinado los médicos de la ambulancia. La bala le había afectado el hombro. Una herida limpia, pero aún así tenía que pasar por el quirófano para limpiarla y suturar. Cuando llegó le metieron en una de las salas preoperatorias. Mi jefe me dijo, Álvaro, pasa y prepáralo para la operación. Cuando entré a la sala vi a un hombre de unos 55 años, algo grueso. Estaba consciente y se miraba serio la herida del hombro izquierdo, sin expresar dolor. Se giró hacia mí en cuanto me oyó entrar. Le pregunté qué tal se encontraba y le expliqué a qué venía. Asintió con la cabeza y colaboró en todo momento pero sin decir una palabra. Me fijé en que no me quitaba ojo de encima, pero no a lo que iba haciendo, sino a mi cara. Me miraba mientras cogía las tijeras y acababa de cortar la camisa, mientras le ayudaba a levantarse y luego le subía en la camilla, mientras le acomodaba el reposacabezas. Me estaba incomodando, aunque no veía enfado en su mirada, sino curiosidad. Entonces para romper el hielo le pregunté: “¿le duele la herida?”. No me contestó. Se quedó callado un instante y luego me dijo: “¿No te acuerdas de mí, verdad?”. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Me quedé paralizado. Quizá me estaba confundiendo con otra persona, pero intuía que no era así. Al ver mi expresión prosiguió: “¿No estabas hace unos veinte años en una manifestación estudiantil cerca de la estación de trenes? Protestabais sobre una nueva ley de educación, y habíais cortado el tráfico de la calle Laurel”. Sí, había estado en esa manifestación. Me vi con veinte años menos en la calle Laurel, con el sol dándome en la frente, cansado, sudoroso. Me vi corriendo, me vi caerme. Me vi con la ceja sangrando, me vi rabioso y enfadado. Todos esas sensaciones y sentimientos se agolparon de nuevo en mi estómago empujando con fuerza para salir... Entonces, sin darme tiempo a responder me dijo: “No sabes lo que he lamentado todo este tiempo el golpe que te dí. Lo siento mucho”.&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;No lo esperaba, créeme. De ninguna de las maneras. Me miró tierno, sentido. Me lo había dicho de verdad. No se acordaba que estaba con el hombro agujereado y a punto de entrar en un quirófano. En ese momento tan sólo quería disculparse conmigo por aquello que había hecho.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Yo estaba bloqueado. No sabía qué decir. Durante mucho tiempo había fantaseado con encontrar de nuevo a aquel hombre y devolverle el porrazo, romperle el coche, insultarle... lo que fuera. Y ahora lo tenía delante de mí, indefenso y, completamente arrepentido. Al final pude asentir y le hice una mueca de complicidad. Quise decirle, no pasa nada, todo aquello ya pasó, ya está olvidado. Pero no pude. En su lugar le dije sonriendo: “Pues ahora es usted el que está en mis manos, así que sea obediente y pórtese bien”. El hombre también sonrió, se reclinó en la camilla y cerró los ojos sin decir nada más. Tenía el gesto relajado, como el de alguien que se hubiera quitado un peso de encima. En cambio yo me veía azorado, incómodo, contradictorio.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Estuve durante la operación, mirándole mientras el anestesista le dormía y cuando le limpiaron y cosieron la herida. Después me encargué de llevarle a la sala de reanimación. “Se despertará en unos minutos -me dijo el cirujano-. Quédate con él un rato hasta que llegue su familia”. Asentí. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Y entonces sucedió. Lo hice sin pensar, en cuanto vi que empezaba a despertar de la anestesia. Me salió como un resorte, en automático, y aún no me explico porqué. Verás. Me acerqué a él, me puse a su lado y mientras aquel hombre empezaba a pestañear para abrir los párpados, le cogí de los pezones y se los pellizqué con todo la fuerza que pude, mientras pensaba, “¡por capullo!”. El pobre gimió débilmente y entonces le solté. Me quedé mirándole sonriendo hasta que se despertó por completo. “No se mueva -le dije-, ha salido todo bien. Su familia está a punto de llegar”. El asintió despacio. “¿Le duele la herida?”, le pregunté. Se quedó un segundo callado evaluando internamente su cuerpo, y dijo: “No, lo que me duelen son los pezones”. “No se preocupe -respondí-, eso es normal. Es por la anestesia”. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;En ese momento entraban por la puerta su mujer y una niña que supuse su hija, así que me despedí con una sonrisa y me retiré discretamente. &lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Y esta es la historia, muchacho. Y aunque el primer día después de que pasara noté un cierto alivio, ahora creo que no actué bien y siento una extraña desazón. ¿Tú qué opinas, muchacho? ¿Estuvo bien lo que hice?»&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;Había escuchado la historia de Álvaro con suma atención, pero ahora su pregunta directa me descolocaba. No sabía qué decirle. Tenía la mente bloqueada con la imagen de un policía somnoliento con los pezones rojos como tomates. Para salir del apuro le dije lo primero que me vino a la cabeza: “Un pezón rojo, vale menos que un porrazo. Sangre roja, pezón rojo. El karma se ha equilibrado con justicia. Y como he oído decir, lo que no sale por un sitio, sale por el otro. Descansa en paz”. Me salió así, todo seguido. Del tirón, y sin sentido. Álvaro, el celador que consigue que los demás hagan lo que deben, me miró confuso. Sin saber muy bien cómo, le aguanté la mirada. Y cuando vi que empezaba a asentir lentamente, le sonreí, me dí la vuelta y volví con los demás pacientes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN-BOTTOM: 0pt; FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-FAMILY: georgia; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4847927942353846893?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4847927942353846893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4847927942353846893' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4847927942353846893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4847927942353846893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/07/el-celador.html' title='El celador.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1608607972354718862</id><published>2009-04-18T16:08:00.006+02:00</published><updated>2009-04-19T21:41:47.411+02:00</updated><title type='text'>El palo.</title><content type='html'>Ha sido una conmoción para todos. Vale que habitualmente hay peleas y roces entre los pacientes: que si por el tabaco, que si déjame tranquilo que me tienes frito, y cosas así. Pero no suele pasar a mayores. En el último mes habrán habido una o dos peleas de estas que se acaban en cuanto se acerca uno de los terapeutas y pone orden. Además todo el mundo sabe que si te pasas con un compañero o te lías a tirar sillas o a darte con la cabeza en las paredes, enseguida te cogen y te sujetan en la cama durante un buen rato con una dosis extra de medicación. Así que las riñas y golpes aquí son poco frecuentes y uno puede pasearse tan tranquilo sabiendo que al menos físicamente estás seguro. Vale que al doctor Rubén le dieron un buen tortazo una vez (ya os hablé de ello), pero si preguntas a cualquiera de las terapeutas que han venido a trabajar embarazadas si tenían miedo de que alguien les hiciera daño a ellas o a su bebé, te mirarían sorprendidas y te dirías que ni lo habían pensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que lo de esta noche... casi nadie aquí recuerda nada parecido. Veréis. Se trata de Marcos. Tiene 25 años o por ahí y no llevará ingresado más de un mes. Por lo que pude hablar con él supe que desde hace un par de años tenía problemas con sus padres. Un hermano suyo había fallecido siendo muy pequeño y sus padres se habían volcado en él. Le sobreprotegían desde niño y pretendían controlar todos sus movimientos. Me dijo que al principio eso no le importaba e incluso que lo entendía. Pero ahora, ya hecho un hombre y con la carrera universitaria recién acabada, convivir con ellos resultaba una pesadilla. Así que decidió viajar a un país extranjero a colaborar en unos proyectos de desarrollo en zonas desfavorecidas. Lo cierto es que se le daba muy bien, pero el hecho de verse fuera del control de sus padres hizo que experimentara con cosas que antes no había probado. Empezó a salir de copas, fumar hachís, y cosas así. Todo fue bien al principio pero en una noche de excesos algo hizo "clic" en su cabeza. En menos de 24 horas se vio a sí mismo en un hospital gritando que estaba siendo espiado por nosecuantas organizaciones internacionales, que tenía la misión de salvar el mundo y que lo iba a conseguir con sus nuevos superpoderes de leer la mente y no tener la necesidad de dormir durante meses. En fin. Sus compañeros de trabajo se encargaron de enviarle en un avión de vuelta a casa y Marcos se vio de nuevo, bajo la protección y control de sus padres, que le recibieron preocupados y, por qué no decirlo, con cierto alivio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ingresó a los dos días de volver con su familia para realizar un tratamiento. Le dijeron que se debía probablemente a las drogas y que si todo iba bien la cosa desaparecería en poco tiempo. Después de tres semanas Marcos se había dado cuenta de que se le "había ido un poco la cabeza" aunque aún pensaba que debía haber algo de cierto en eso de que le estaban vigilando. El caso es que es que la tomó un poco con su compañero de cuarto, Joaquín, que tenía su misma edad. Éste llevaba ingresado seis meses y prácticamente no había hablado con nadie. Era un chico básicamente "raro". Se pasaba la mayor parte del tiempo sentado en la sala fumando o viendo la tele, pero Marcos pensaba que la tenía tomada con él y no se fiaba. Esto hacía que no descansara bien por las noches pensando que Joaquín podría hacerle algo. Se quejó al Dr. Enrique y este le miró y le dijo: "¿Pero tú no decías que no te hacía falta dormir?". Y no le hizo mucho más caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada día que pasaba Marcos tenía más ojeras de no descansar y me confesó que se había guardado un palo de madera del jardín bajo la almohada para defenderse si le hacía falta. Harto de la situación volvió al Dr. Enrique. Esta vez le dijo que ya sabía porqué no se encontraba bien con su compañero: "Me he dado cuenta de que me recuerda a mi hermano pequeño, el que falleció. Por eso no estoy a gusto con él. ¿La ansiedad que siento puede tener que ver con eso, doctor?". Era mentira, pero ante la duda el Dr. Enrique cedió y ese mismo día le cambió de habitación con otro compañero, ya mayor, que llevaba mucho tiempo ingresado. Marcos se mostró satisfecho y supo que por fin, podría descansar a gusto. Después de cenar, en cuanto puso la cabeza en la almohada, se quedó profundamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las cuatro de la mañana, el nuevo compañero de Marcos se levantó, desatornilló con mucho cuidado una de las patas de la cama, y sin mediar palabra empezó a darle con ella a Marcos en todas las partes de su cuerpo. Marcos apenas pudo dar uno o dos gritos de alarma mientras intentaba protegerse de todo el aluvión de golpes que le venían encima. El celador y la enfermera de guardia apenas tardaron un minuto en llegar a la habitación desde la que oyeron los gritos, pero fue suficiente para encontrarse a Marcos molido a palos: al llegar, le vieron lleno de magulladuras y chichones y sangrando profusamente de una brecha en la frente. En la cama contigua su compañero se había vuelto a meter a la cama, que se tambaleaba un poco de una de las patas, y parecía descansar plácidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasó después fue muy rápido. Los padres de Marcos se lo llevaron al día siguiente de alta voluntaria, mientras gritaban encolerizados que allí no habían sabido cuidar de su hijo y que ellos lo iban a hacer a partir de ahora "como lo hemos hecho toda la vida". A Marcos no pareció importarle volver bajo las faldas de sus padres y salió jurando, con los morros hinchados, que no iba a volver a fumar un porro en su "puñetera vida". Al paciente que lo había agredido le trasladaron a una de las plantas en las que había sólo camas individuales y por lo que pudimos enterarnos no dijo una sola palabra acerca de lo que había pasado ni los motivos para haber haber golpeado a Marcos.&lt;br /&gt;En los días posteriores hubo una oleada de "curaciones milagrosas" entre los pacientes menos graves, que solicitaron insistentemente el alta voluntaria. Oí al Dr. Enrique decir a una de las enfermeras que si había otro episodio como este la planta se quedaría vacía "en menos que canta un gallo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y los demás? Los demás estuvimos unos días preocupados por lo sucedido y volvimos a nuestras cosas. Pensé un poco alrededor de esto. ¿Tenía ahora miedo de estar aquí ingresado? La verdad es que sólo durante uno o dos días. Y entonces, ¿cómo era ésto posible después de haber sucedido una cosa tan impactante y que rara vez ocurre? ¿Cómo podíamos contemplarlo después de tan pocos días como un recuerdo lejano, como una mera anécdota?. Le planteé mis dudas a Alfonso. Éste me miró sonriendo, pero con una mueca algo triste, y me dijo: "Es la rutina, querido amigo, que tiene mucho hambre: se lo come todo". Y después, se fue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1608607972354718862?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1608607972354718862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1608607972354718862' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1608607972354718862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1608607972354718862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/04/el-palo.html' title='El palo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-5925199827426165439</id><published>2009-03-20T20:26:00.010+01:00</published><updated>2009-03-23T14:17:13.433+01:00</updated><title type='text'>La brisa.</title><content type='html'>La brisa entró por la ventana apenas entreabierta. Cruzó la habitación y salió al pasillo. Allí movió el pelo liso y cano de Isabel que se giraba inquieta y preguntaba a todo el que veía, "¿eres tú mi hermano?", cuando todos sabían, incluida ella, que su hermano había muerto hacía muchos años. La brisa siguió por el pasillo, sin prisa y se entretuvo un instante en formar un remolino en el humo de los cigarrillos de Víctor y Adrián que se miraban, sonreían y asentían con complicidad y sin palabras. Llegó hasta el mostrador de las enfermeras y distrajo al Dr. Rubén de su flirteo con una enfermera, volteando las páginas de un periódico de otro día. Un poco más adelante la brisa coincidió con María, cuando salía de la habitación recién duchada y con el pelo mojado. Su contacto le produjo un breve escalofrío al punto que la hizo volverse a por una chaquetilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se deslizó por la pared sin apenas ruido hasta llegar al panel de corcho lleno de dibujos coloreados y notas dedicadas, sujetas por chinchetas de plástico. Álvaro se giró al ver que una nota caía al suelo. Cuando se acercó a recogerla se dio cuenta de que era suya: un poema que había escrito en una de las terapias. Al ver su firma y la fecha le pareció que debían de estar equivocadas, o que otro paciente había escrito exactamente lo mismo que él, pero muchos meses antes.&lt;br /&gt;Cuando la brisa alcanzó a Inés y Valentín ni siquiera se percataron de su existencia, nerviosos como estaban de rozarse las manos por debajo de la mesa. Aún pensaban que nadie les había visto besarse el día anterior. Mientras, la enfermera Rosa, consciente de todo, les miraba con disimulo y se debatía entre hacer valer la norma que impedía las relaciones entre los pacientes o dejarles disfrutar de los pocos ratos de felicidad que también a ella le costaba encontrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrió la puerta de un despacho. Salió alguien enfadado y la brisa entró. Dentro, el doctor Ángel se quitaba las gafas al tiempo que suspiraba, y sin darse cuenta las empañó. Mientras se frotaba los ojos cansado, a ratos desilusionado y descreído, la brisa pasó entre sus dedos y borró el vaho de las lentes justo antes de que el doctor Ángel se las pusiera de nuevo para seguir enfocando las vidas de los otros, las historias y miserias ajenas, para después escribirlas detalladamente con la pluma que su mujer le regalara cuando aún se hablaban sin discutir.&lt;br /&gt;Por un instante la brisa perdió empuje y pareció dispuesta a descansar fundida con el aire quieto y cálido del hospital, pero en el último momento recobró impulso y llegó al final del pasillo, donde yo esperaba sentado con la cabeza agachada y los hombros hundidos por el peso de mi decisión.&lt;br /&gt;Al aspirarla un aroma de flores recién estrenadas inundó mi pensamiento e inmediatamente tuve la plena consciencia de dos hechos: que después de ver los brotes y los capullos apretados durante los últimos días, la primavera había estallado por fin; y que en algún lugar del pasillo, alguien se había dejado una ventana abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanté la cabeza y busqué con la mirada. Todas las ventanas de las habitaciones de los pacientes están clausuradas así que me centré en los despachos. Enseguida encontré la puerta del despacho del doctor Rubén entreabierta, moviéndose ligeramente mientras él charlaba con una de las enfermeras en prácticas. Al fin una salida. Salida del hospital, de la desesperanza, de la medicación, de la desilusión, de la enfermedad, de la vida sin sentido. Tan sólo acercarse, tomar impulso y saltar hacia el alivio, hacia la libertad. Muy fácil.&lt;br /&gt;Me levanté muy despacio para no alertar a nadie de lo que pasaba y empecé a caminar muy despacio por el pasillo. No estaba lejos, apenas unos metros, pero el trayecto entre los compañeros y los terapeutas se me hizo eterno. Me paré junto a la puerta y me giré. Por un momento la mirada del doctor Rubén se centró en mí. Esperé quieto hasta que se volvió y entonces, de un movimiento rápido, entré en el despacho. Sin perder tiempo me dirigí a la ventana. Entonces un golpe de aire hizo que la puerta se cerrara con un sonoro portazo detrás de mí. Oí voces en el pasillo y pasos acelerados. Alguien se había dado cuenta de que estaba allí, pero eso ya no importaba. Me acerque a la ventana y con la mano derecha la abrí de para en par. Cogí aire y...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento en el que el doctor Rubén irrumpía en la habitación gritando, "¡no lo hagas!", yo estaba cerrando la ventana aliviado. Por un instante se me quedó mirando sorprendido sin saber qué decir. Entonces me expliqué: "Discúlpeme doctor Rubén. Me he dado cuenta de que estaba abierta la ventana y me he apresurado a cerrarla para evitar que nadie tuviera la tentación de hacer una tontería. Ya me salgo". El doctor Rubén no sabía que decir, así que me dejó salir del despacho balbuceando un "gracias". Yo volvía a mi silla y a mis cavilaciones con la sensación de haber hecho algo correcto. Me sentía satisfecho y algo aliviado de mis preocupaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cenar el doctor Rubén se acercó a mí, ya más relajado: "Te reitero las gracias -me dijo-, pero la próxima vez avisa a uno de los terapeutas antes de entrar solo a un despacho, ¿vale?". Asentí con la cabeza. "Una cosa más antes de irme -añadió-: ¿por qué pensaste que alguien podría aprovechar la ventana abierta para... ya sabes... tirarse, o algo por el estilo?. "Muy fácil doctor Rubén: porque yo mismo lo había pensado tan sólo unos días atrás".&lt;br /&gt;El doctor Rubén se quedó unos segundos mirándome sin decir nada, y como no sabía si iba a preguntarme algo más o no, me levanté sonriéndole y me fui a acostar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-5925199827426165439?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/5925199827426165439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=5925199827426165439' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5925199827426165439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5925199827426165439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/03/la-brisa.html' title='La brisa.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-5614161990819941139</id><published>2009-02-28T10:56:00.007+01:00</published><updated>2009-02-28T12:03:22.603+01:00</updated><title type='text'>Raro.</title><content type='html'>Me siento extraño. Llevo varios días con esa sensación. No es ni bien, ni mal, sino una mezcla entre la desidia, la euforia y la desesperanza. Me planteo: ¿pueden cambiar las cosas? No lo sé, pero si lo hacen, ¿servirá de algo, o será lo mismo sólo que de otra manera? Ya me veis, confundido, sin algo sólido a lo que agarrarme, extraño. Seguramente no entendéis nada de esto que os digo, así que voy a tratar de explicaros lo que ha pasado estos días y quizá así sea más fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el día de los enamorados. Ya os conté que por la noche (justo antes de que acabara el día) pude llevar una nota con una rama verde al cuarto de Cristina. Durante todo el día siguiente estuve nervioso, pensando/esperando que ella se acercara a decirme algo, si le había gustado, y eso. Pero no pasó nada. Yo la miraba de lejos a ver si se comportaba diferente o si me buscaba con la vista. Nada. Llegué a pensar que no sabría quién le habría escrito la carta de amor, pero aunque la escribí muy rápido y a última hora, estaba casi seguro de que la había firmado. Me pasé el día detrás de ella a ver si hablaba con alguien más de lo habitual, pero no vi nada raro: estuvo sola la mayor parte del día y por la tarde fue a buscar a Carlos, pero este prefería estar con Alfonso y los demás echando una partida de cartas que con ella. A Cristina no pareció importarle demasiado y se fue a su cuarto a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un poco desilusionado me acerqué a la zona del control de las enfermeras y estuve hojeando algunos periódicos de los días pasados. Era raro ver los mapas del tiempo llenos de soles amarillos cuando hacía ya varios días que una neblina cubría el cielo. Entonces una de las enfermeras dijo: "Dr. Rubén, una llamada para usted". El doctor Rubén salió del despacho limpiándose unas migas de pan de la boca. Me pareció verle más mayor, como si en los últimos meses hubiera crecido, o envejecido, pero en el buen sentido. Cogió el teléfono: "¿Si?... ¡Hola Ramón! Bien muy bien, ¿y tú?... Claro, claro que le conozco. ¿Para un caso de esquizofrenia? Puedes enviarle el paciente sin ningún problema, es un excelente profesional. No te preocupes si es grave, lo hará muy bien... Ja, ja, de nada hombre. Gracias a tí por llamarme. Un abrazo... adiós". Una de las enfermeras preguntó que quién era. "Era el Dr. Santos, me ha preguntado por Sanz, el psiquiatra del Hospital Provincial para mandarle una caso". "Pero Dr. Rubén -contestó la enfermera- el Dr. Sanz ya no está en el Provincial, sacó plaza para el ambulatorio hace unos meses". Y el Dr. Rubén dijo: "¡Coño! es verdad. Me estaría preguntando por otro médico... bueno, es igual, seguro que también lo hace bien... Estaré un rato más en el despacho acabando algunos informes. Avisadme si hay algo".  Y entonces el Dr. Rubén volvió a su despacho, y es entonces cuando empezé a sentirme raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé la tarde solo, dando vueltas, pensando en nada. La cena estuvo bien pero la comí sin apetito. No tenía ganas de quedarme a fumar con los demás antes de acostarme, así que en cuanto terminé la cena fuí para mi cuarto. Traté de leer, pero no me concentraba. Apagué la luz y enseguida me quedé dormido. Entonces algo me despertó. Más bien alguien. Alguien que se había metido en mi cama y me abrazaba por la espalda. No me hizo falta darme la vuelta para saber quién era porque ese cuerpo flaco y puntiagudo sólo podía ser el de Cristina. Me quedé muy quieto, nervioso, sin decir nada. Entonces Cristina puso su mano entre mis piernas y empezó a tocarme. Fue muy rápido, y enseguida me vino un latigazo de placer. Sin decir nada Cristina salió de mi cama y se marchó sigilosa. Yo me quedé inmóvil, mucho rato, con los ojos abiertos, intentando descifrar cómo me sentía. Pero me dormí antes de saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si ahora podréis entenderme mejor. Me siento raro en los últimos días. Pensaba que entendía las cosas, pero ahora no lo sé. Estoy confuso, cansado. Sé que voy mejor de mi enfermedad, y que hasta Cristina me ha hecho caso... Pero curiosamente, creo que ya no quiero estar aquí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-5614161990819941139?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/5614161990819941139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=5614161990819941139' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5614161990819941139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5614161990819941139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/02/raro.html' title='Raro.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-3653584315658511151</id><published>2009-02-14T18:55:00.006+01:00</published><updated>2009-02-15T16:25:36.473+01:00</updated><title type='text'>Febrero.</title><content type='html'>Ha salido el sol. Lleva varios días sin que le moleste ninguna nube y a ratos casi hace calor. A la gente le ha sorprendido tener que quitarse el jersey en el jardín a la hora del paseo y se ha formado un corrillo. Algunos decían que no era normal tan buena temperatura en estas fechas y otros argumentaban que sí. Así han estado un rato debatiendo y levantado la voz hasta que alguien ha dicho: "En febrero, busca la sombra el perro...". Y todos se han callado asumiendo que este era el argumento que necesitaban para zanjar la discusión. Pero después de un momento de tranquilidad otro ha añadido: "... a finales, no a primeros". Y como estamos a día 14, justo en el medio, se han vuelto a enzarzar.&lt;br /&gt;El caso es que a los árboles les asoman ya las yemas o los brotes (no estoy seguro de la diferencia), y las zonas del césped que estaban secas se empiezan a cubrir de verde. La gente parece más activa y animada. Se habla más alto, se escuchan más risas y todo el mundo se demora para ir las terapias, e incluso cuando llaman para comer. La rutina, el lugar y las personas son las mismas, pero extrañamente todo parece costar menos: te levantas sin tanto esfuerzo, no te importa afeitarte (te das cuenta porque las enfermeras dejan de insistir), hablas más, estás contento a ratos y por momentos no te pesa el llevar muchos meses de ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Está todo bien? Pues eso parece. Incluso los terapeutas están más relajados y sonrientes. Bueno, no todos. Veréis. Esta tarde me he acercado un rato al mostrador de enfermería. Estaban charlando el Dr. Rubén, el Dr. Enrique, el Dr. Ángel y la enfermera María. También hablaban sobre el tiempo y decían que ya era hora de que mejorara un poco, que repercutía positivamente en los pacientes, que todo se hace más cómodo... y cosas así. Pero el Dr. Angel, que yo creo que es un poco pesimista, decía que vale, que en parte era de esa manera, pero que "en cuatro días verás como se ponen los bipolares". Yo ya sabía lo que eran los bipolares. Son los que sufren episodios de euforia y depresión, pero no sabía porqué los relacionaba el doctor Angel con el buen tiempo. Y al parecer sus compañeros tampoco, porque no le hacía mucho caso y le decían que era un "agorero".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero entonces se ha escuchado un grito por el pasillo. Y luego un portazo. Y luego se ha visto a Eduardo (que es un "bipolar") corriendo a todo trapo desnudo por el pasillo, al grito de "¡yo soy la razóooooooon!". Y  los terapeutas han puesto cara de susto (menos el doctor Angel), y han salido corriendo detrás de Eduardo, (menos el Dr. Angel, que como es más mayor y nunca le he visto correr, se ha quedado quieto meneando la cabeza como diciendo: si ya lo sabía yo). Y en menos que canta un gallo se ha formado un grupo en el que delante iba Eduardo corriendo desnudo como si estuviera poseído, y detrás los terapeutas con la lengua fuera. Y así han estado un rato persiguiéndole, dado vueltas por el edificio y el jardín, mientras algunos pacientes se morían de risa, otros se unían a la persecución y Julio el gordito aprovechaba para robar galletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No he podido ver cómo ha terminado la cosa, pero a última hora Eduardo estaba sujeto a la cama, con ración doble de medicación y durmiendo como un bendito.&lt;br /&gt;He querido salir un rato al jardín pero hacía un buen rato que se había metido el sol y ya no era tan agradable. Entonces he ido a mi cuarto pensando que había sido un día bueno y divertido, pero con la extraña sensación de que me faltaba algo, sin saber el qué. Y esa sensación se ha mantenido durante la cena, y mientras todos comentaban la anécdota de Eduardo, yo no podía parar de pensar en el refrán de "febrero y el perro". Y no ha sido hasta que ya llevaba un buen rato en la cama sin poder dormir, cuando me he dado cuenta: ¡era 14 de febrero, el día de los enamorados! Entonces he visto que faltaban apenas quince minutos para las doce y me he levantado a todo correr. He escrito unas palabras en una hoja de mi cuaderno, la he arrancado y sin hacer mucho ruido he salido corriendo hacia el otro lado del pasillo. No he llamado mucho la atención de las enfermeras porque había algunos pacientes que se habían levantado a fumar. Así que al final he conseguido llegar al cuarto que quería. He abierto la puerta, pero antes de entrar he arrancado una rama de hojas verdes de la maceta del pasillo. Y entonces, ya dentro, he visto a Cristina con su pelo rubio y lacio, que casi le cubría la cara por completo, descansando plácidamente. Y sin hacer ruido me he acercado y la he mirado un rato. Entonces ella ha hecho un gesto y yo me he apresurado a dejar la nota y la rama en su mesita de noche y he salido aprisa.&lt;br /&gt;Y finalmente he llegado a mi cuarto y me he metido en la cama con el corazón acelerado. Entonces he mirado el reloj, y al ver que eran las doce menos cinco, satisfecho, y sin darme cuenta, me he quedado dormido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-3653584315658511151?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/3653584315658511151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=3653584315658511151' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3653584315658511151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3653584315658511151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/02/febrero.html' title='Febrero.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-845278230705402659</id><published>2009-02-01T16:07:00.010+01:00</published><updated>2009-02-03T21:01:04.068+01:00</updated><title type='text'>Tarde de invierno.</title><content type='html'>Hace un invierno largo y duro (de hecho ha estado nevando esta mañana), pero por alguna extraña razón parece reconfortarnos a todos. He estado pensando un rato sobre esto y creo que es porque se parece a esos días fríos y lluviosos en los que no te apetece nada más que quedarte en casa a ver la tele o leer. Así, pensando lo malo que hace ahí afuera, a todos se nos hace más llevadero estar aquí encerrados, a resguardo del mal tiempo.&lt;br /&gt;Y eso también se nota en el ambiente que es relajado y tranquilo. Además parece que ese estado de calma se trasmite de unos pacientes a otros, y también a las enfermeras, que se permiten ojear una revista y tomar un café sin prisas. Se oyen pocos gritos y hay más conversaciones y he decidido pasear por la sala y los pasillos sin nada más que hacer que acercarme a unos y a otros a pasar el rato.&lt;br /&gt;Se me ha ido el tiempo volando y última hora me he puesto a escribir. Y como no había sucedido nada especial en los últimos días, lejos de la rutina habitual, os voy a describir alguna de las personas con la que he estado esta tarde y las cosas que contaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Leandro hablaba con Alfonso de cómo perdió el diente que le falta: "Verás, siempre fui muy impulsivo. Un día discutiendo con mi mujer tiré el anillo de casado por la ventana, así sin pensar, y cuando se me pasó el enfado diez minutos más tarde me pasé seis horas buscándolo por la acera. Con el diente me pasó parecido. Tenía un fuerte dolor de muelas y fui al dentista y le dije: sáqueme este diente que me está matando. Y él me decía que ese no era, que no había que sacarlo, y yo que sí, que haga el favor, sáquemelo de una vez. Hasta que al final el hombre, presionado, cedió y me lo quitó y... efectivamente no era. El dolor se me pasó con antibióticos y ahora tengo un hueco en la dentadura que me sirve para sujetar el cigarro...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Marina contaba a otra mujer porqué lleva aquí ingresada un año: "... como tenía prisa no me acordé de coger las llaves. Entonces me vi en la calle en pijama y bata y con la bolsa de la basura en la mano. En menos que canta un gallo una ambulancia que pasaba por allí me metió dentro y me trajo aquí. Como iba en pijama por la calle creyeron que estaba loca. Me costó un montón convencerlos de que no me pasaba nada y que me llevaran de vuelta a casa. A partir de ese día, para evitar problemas empecé a tirar la basura por la ventana. ¡Y no te lo vas a creer! Los mismos de la ambulancia vinieron a casa con la policía y vuelta para el hospital. Y ya ves, aquí llevo por lo menos doce meses. Si es que no sabe una como acertar...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Andrés explicaba algunas de sus teorías psicológicas a César que estaba comiendo una tarta de chocolate. Andrés habla muy rimbombante y pone nombres raros a sus teorías como "el retroceso del proceso", "la inversión de los esfuerzos" y cosas así. No paraba de hablar y César lo miraba de vez en cuando mientras masticaba. Cuando se terminó el trozo le preguntó: "Andrés, ¿vas a comerte el tuyo?". Y Andrés le dijo: "No, puedes comértelo tú si quieres", y empezó a explicarle cómo se podía reforzar la voluntad absteniéndose de comer la tarta de chocolate, que le encantaba, en un proceso que él llamaba "la voluntad o la colorización del alma". Cuando terminó le preguntó a César a ver qué le parecía su teoría. César que estaba ya limpiándose la boca con la servilleta le dijo: "No he entendido nada, pero opino que eres tonto". Y se dio la vuelta y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Víctor y Julio estaban sentados uno junto al otro mirando al suelo, fumando, sin hablar y yo me he sentado con ellos también. Llevan aquí poco tiempo y vinieron por un problema de drogas o algo así. Ninguno decía nada ni levantaba la vista. Al cabo de diez minutos Víctor dijo en voz baja: "Una vez vino DJ Manny a poner su música en una discoteca para la fiesta de fin de año. Cuando terminó me acerqué y le felicité el año". "¿Y qué te dijo él?", preguntó Julio. Y Víctor contestó: "Feliz año".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así se me ha pasado la tarde. Después de escribir esto he mirado por la ventana y he visto que había vuelto a nevar un poco, pero menos fuerte. Y he sonreído y me he alegrado, aunque sea por un rato, de estar aquí en el hospital a resguardo, protegido y a salvo. Y he pensado en el momento en que me metería en la cama hecho un ovillo, tapado hasta la nariz y quieto, muy quieto, para que el frío de fuera no pueda meterse dentro...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-845278230705402659?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/845278230705402659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=845278230705402659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/845278230705402659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/845278230705402659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/02/tarde-de-invierno.html' title='Tarde de invierno.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1400333561150894322</id><published>2009-01-18T16:23:00.007+01:00</published><updated>2009-01-20T21:56:38.746+01:00</updated><title type='text'>La inspiración.</title><content type='html'>Bueno, estos días han sido algo más tranquilos, lo que quiere decir que me he aburrido un poco. He pensado en escribir, para matar el tiempo, pero como no pasaba nada interesante lo he ido dejando. Hoy por la mañana me he acordado de que os tenía que hablar de Egaña, así que me ha parecido una buena idea hacerlo hoy. Lo primero que seguramente querréis saber es qué es lo que le pasa para estar aquí. Pues os lo voy a decir: nada. A Egaña no le pasa nada, salvo que tiene mucho pelo (le cubre toda la cabeza y casi toda la  cara) y cuando se tumba en el suelo tienes que mirarle los pies para saber si está boca arriba o boca abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es músico. Toca la guitarra. Hace unos años tocaba en un grupo de rock que era bastante famoso (o eso me dijo): "Yo tocaba en la banda de Joey (que en realidad se llamaba Ramón). ¡Menudo genio! Con la guitarra no tenía igual y su voz volvía locas a las chicas: era tan profunda y rasgada que parecía que hiciera gárgaras por las mañanas con el agua de los ceniceros. Completamos varias giras bastante exitosas. Vale, sí, puede que también se pasara un poco con las drogas, pero ya sabes chico: ¡&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sex, drugs and rock and roll&lt;/span&gt;!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las últimas giras Joey invitó a toda la banda, a periodistas y amigos a su casa de la costa. Era algo raro porque cuando descansaba de las giras le gustaba estar casi todo el tiempo sólo pensando en las nuevas canciones. Les hizo esperar a todos en la puerta corredera del salón. Entonces dijo: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"ya podéis pasar chicos&lt;/span&gt;". Cuando abrieron la puerta se encontraron que Joey había decorado la casa con 347 velas de color rojo. Estaba vestido con lencería fina de señora y un picardías transparente. Llevaba una bandeja de plata con una montaña de 3 kilos de garbanzos cocidos. Daba saltitos por la casa y gritaba &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"¡la cena está servida!&lt;/span&gt;" mientras lo ponía todo perdido de garbanzos. Los cincuenta invitados se quedaron estupefactos mirando aquel espectáculo sin saber qué hacer. Entonces Egaña, con los ojos como platos dio un paso al frente y preguntó: "Pero Dios mío Joey, ¿qué has hecho?". A lo que Joey contestó: "Garbanzos cocidos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo trajeron al hospital psiquiátrico. En pocos días toda aquella locura pasó, pero entonces Joey entró en una profunda depresión. Pasó meses casi sin hablar, encerrado en su cuarto. Alguien le trajo una guitarra y a ratos se le oí tocar. Lo médicos dijeron que todo había sido por las drogas y que poco a poco se recuperaría. Y así fue. Poco antes de su alta le dieron un permiso para visitar a su familia y a los amigos. Joey se escapó y no regresó al hospital.  A los pocos días le encontraron muerto por sobredosis en la habitación de un hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue Egaña el que vino a recoger las cosas de Joey al hospital. Encontró un cuaderno en el que Joey había escrito sin que nadie se hubiera dado cuenta, un montón de canciones. En ellas hablaba de su vida, las drogas, la depresión, sus esperanzas, su primer amor... Decidió con el resto de la banda, grabarlas y sacarlas a la luz. Fueron un éxito arrollador. Hicieron una gira por todo el país que duró tres años y durante mucho tiempo el disco con las canciones póstumas de Joey fue de los más vendidos. Al cabo de los meses la banda finalmente se disolvió y poco a poco la gente fue olvidándose de todo aquello. Pero Egaña decidió que no se perdería la memoria de su líder y amigo. Fue entonces cuando, vestido con lencería fina y un picardías transparente, ingresó por primera vez en el hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los médicos pensaron que se había vuelto loco con la muerte de Joey y que había hecho un "delirio de identificación". Pero en pocos días todo aquello desapareció y a Egaña le dieron el alta. Cada año, coincidiendo con la fecha de la muerte de Joey, Egaña volvía a ingresar de manera parecida y a los pocos días volvía a salir de alta. Entonces organizaba una gira por bares pequeños, tocando las viejas canciones de la banda y otras nuevas que él componía, y así, hasta el siguiente año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos los veteranos de aquí le conocen y se alegran de que venga, porque también trae su guitarra y ameniza las horas tocando. Hace un tiempo estuvimos hablando durante mucho rato y fue cuando me contó esta historia. Yo le pregunté porqué seguía ingresando cada año, porque le vi bastante normal. Entonces me dijo: "Mira chico. Lo hago por un par de razones. La primera es por Joey. Cada vez que ingreso, la prensa se hace eco y el nombre de Joey vuelve a sonar durante un tiempo. Es una manera de rendirle homenaje y de que no se le olvide a él ni a su música. También es cierto, no lo voy a negar, que me permite que yo siga haciendo giras con las viejas canciones y así seguir viviendo así de la música, que es lo que más amo en el mundo. Y hay una última razón. Estando aquí, Joey escribió sin duda las mejores canciones de su carrera. Tengo la fantasía de que aquí podré encontrar algo de su inspiración, y por eso siempre traigo la guitarra y escribo, esperando conseguir algún tema que llegue a ser un éxito como los suyos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Egaña se marchó hace  unos días completamente recuperado de su "delirio". Antes de marcharse le pregunté si podía escribir su historia y me dijo que estaría encantado y que a cambio me dedicaría una de las canciones que había empezado a escribir. Me hizo mucho ilusión y le pregunté que cómo se iba a llamar. Me miró ilusionado y me dijo: "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Loco, loco, amor&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le dije nada, pero para ingresar todos los años en un psiquiátrico vestido con un picardías en busca de inspiración, no me pareció demasiado original...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1400333561150894322?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1400333561150894322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1400333561150894322' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1400333561150894322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1400333561150894322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/01/la-inspiracin.html' title='La inspiración.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-6301548094774954056</id><published>2009-01-15T19:50:00.008+01:00</published><updated>2009-01-16T20:39:33.748+01:00</updated><title type='text'>Daño y olvido.</title><content type='html'>Estaba en la sala viendo la tele, un programa de música o algo parecido, y entonces me he acordado de que había prometido contaros algo. Así que he salido a escribir pero ha pasado una cosa por el camino que me ha distraído y se me ha olvidado lo que os iba a decir. Esto es algo que me pasa con frecuencia (me pasaba también cuando estaba bien) y aunque es algo molesto no me importa. Al principio me esforzaba en recordar a toda costa lo que era, pero no me salía nada. Alguien me dijo: "cuando te vuelva a pasar no te empeñes en que la idea vuelva al momento. Distráete con alguna otra cosa y antes de que te des cuenta, aparecerá de nuevo". Y como la mayoría de las veces funciona, ya no me preocupo de los olvidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que lo que me ha pasado por el camino ha sido que me he encontrado a Guillermo. Estaba sólo en uno de los cuartos y parecía que había llorado. Me he acercado a preguntarle lo que le pasaba, pero me ha dado la impresión de que no tenía muchas ganas de hablar, así que me he quedado callado a su lado. Al final le he puesto la mano en el hombro y ha hecho un gesto de dolor. Me he asustado un poco. Como no venía nadie me he atrevido a levantarle un poco el pijama y lo que he visto me ha asustado aún más: tenía la espalda llena de marcas rojas, como si le hubieran dado unos latigazos. "Guillermo, pero ¿quién te ha hecho esto?". No ha dicho nada por un momento, y luego, en voz muy baja: "He sido yo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre de Guillermo tenía, como se suele decir, mal carácter. Se enfadaba con frecuencia y le pegaba a él, a su hermana y a su madre, y la cosa era peor cuando bebía (que era casi todos los días). A Guillermo solía pegarle con el cinturón. Me contó que lo peor de todo era no saber cuándo iba pasar, ni la razón por la que lo hacía. Un día que padre se enfureció, no les golpeó a ellos, sino a sí mismo. Golpeó las paredes con los puños y con la cabeza, hasta hacerse sangre, mientras gritaba que era un mal padre, que lo había hecho todo mal y que no merecía vivir con ellos. Entonces salió de la casa durante horas sin decir adónde. Cuando regresó al cabo de muchas horas encontró a Guillermo de rodillas en su cuarto golpeándose en la espalda con un cinturón. Su padre se espantó y le detuvo. Le dijo: "Hijo, ¿porqué estás haciendo esto?". Y Guillermo le contestó, "porque yo tengo la culpa de que te hayas hecho daño". Su padre le abrazó y los dos lloraron juntos mucho rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo me ha contado hoy todo esto y a mi me ha puesto muy triste. Al rato he pensado que tendía que haber una razón para lo que había hecho, y se la he preguntado. Entonces me ha cogido de la muñeca izquierda y me ha levantado la manga. Tenía la herida que me hice el otro día en el baño. Me ha mirado y me ha dicho: "tú también te haces daño". Me he quedado muy cortado y no he sabido reaccionar. Al final le he dicho: "Eso es una cosa mía, no tiene que ver con los demás. No puedes hacerte daño a tí mismo por las acciones de los otros". Se ha quedado callado y finalmente ha dicho: "¿Y si no hay que hacerse daño a uno mismo, a quién hay que hacérselo?". Iba a contestarle que no había que hacérselo a nadie, pero estaba confundido. Miraba a Guillermo y me parecía por momentos que dentro de sus ojos había otra persona que me miraba también. Me he angustiado bastante y me he ido sin decir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y sabéis una cosa? Lo que os decía. Fue poner un pie en el pasillo... ¡y recordar al instante lo que os iba a contar hace un rato! Por eso ya no me preocupa que se me olviden las cosas. Sólo hay que esperar y ya lo tienes otra vez de vuelta. ¿Qué era...? Ah, sí. Os iba a hablar de Egaña. Pero bueno, eso lo dejo ya para el próximo día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-6301548094774954056?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/6301548094774954056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=6301548094774954056' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6301548094774954056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6301548094774954056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/01/dao-y-olvido.html' title='Daño y olvido.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-5762996233606994901</id><published>2009-01-08T16:50:00.008+01:00</published><updated>2009-01-08T21:58:52.308+01:00</updated><title type='text'>El nuevo año.</title><content type='html'>Ya se terminaron las fiestas de Navidad de este año. En realidad la rutina en el hospital no cambia demasiado: decoramos las salas y los pasillos con algunos adornos que hacemos en la terapia ocupacional (bolas de papel, dibujos, guirnaldas y cosas así) y te dan más ración en las comidas con algún postre sorpresa (que no es mucha sorpresa porque todos sabemos que es turrón). Aparte de esto y de que los terapeutas se turnan para cogerse algunos días de vacaciones, todo es lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve un rato pensando sobre cómo había sido para mí este último año y sobre qué es lo que me gustaría que sucediera en el siguiente. Lo primero que pensé es que se me habían pasado muy rápido todos estos meses. Sentía muy cercana la vivencia de la anterior nochevieja, pero tuve que hacer un esfuerzo para recordar dónde la había pasado. Me giré y le pregunté a Egaña (aún no os he hablado de él, recordádmelo y el próximo día lo haré): "Egaña, ¿yo estuve aquí la pasada nochevieja?". Me dijo: "¿Tú sabías que el postre sopresa era turrón?". "Sí". "Pues entonces sí estuviste". No me extrañó demasiado. Lo que más me llamaba la atención era que habían sucedido las cosas como si yo no puediera intervenir en ellas: comer, fumar, enfermar, ingresar, terapia, medicación, análisis, vacaciones, familia, reír, llorar... y así todo. Pensé en una marioneta con hilos a la que mueven desde arriba y que no siente demasiada curiosidad por saber quién los mueve. No me entendáis mal. No creo que haya sido negativo ni que haya perdido el tiempo. Tan sólo que ha pasado muy rápido y un poco ajeno a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego me centré en lo que quería que pasara durante el próximo año. Como no me salía nada muy concreto decidí hacer una encuesta con los compañeros que estaban conmigo en la sala. No os pondré todas las respuestas pero os diré que casi todas se resumían en cuatro opciones bastante equilibradas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1-Que me den el alta.&lt;br /&gt;2-Que no me den el alta.&lt;br /&gt;3-Que me suban la medicación.&lt;br /&gt;4-Que no me suban la medicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré un rato la lista y decidí que yo quería el 1 y el 4. Pero me di cuenta que no me bastaba con eso. También quería no estar enfermo, no estar aquí. Quería que mi familia no deseara traerme de vuelta al hospital a las 2 horas de sacarme a pasear. Quiero que mi hermana me devuelva mi cuarto, que mi madre me deje en paz. Que Carlos deje de tocar a Cristina. Volver a reír a gusto. Quiero no tener que comer siempre lo mismo o hacer las mismas terapias. Quiero no saber cual es el postre sorpresa y que no pase el tiempo como si no fuera comigo. No quiero ser una marioneta más, no voy a hacer lo que todos me dicen que haga. ¡Voy a hacer lo que yo quiero hacer!. ¡Ya estoy harto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconozco que me enfadé un poco, pero también me tranquilizó saber por dónde podía empezar a cambiar. Así que fui a mi cuarto, cogí el cortauñas y me éscondí en el baño. Con mucho cuidado me recorté un trozo de piel en el dorso de la muñeca izquierda. Me dolió un poco al principio pero me aguanté. También salió sangre así que usé una bola de papel higiénico hasta que paró. Luego, satisfecho, me puse una camiseta de manga larga para tapar la herida y salí al pasillo sonriente. Por fin empezaban a acambiar las cosas. A partir de ahora todo iba a ser diferente: ya había cortado mi primer hilo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-5762996233606994901?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/5762996233606994901/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=5762996233606994901' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5762996233606994901'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5762996233606994901'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2009/01/el-nuevo-ao.html' title='El nuevo año.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4097738560403429183</id><published>2008-12-27T19:02:00.009+01:00</published><updated>2008-12-28T10:59:05.492+01:00</updated><title type='text'>El dibujo.</title><content type='html'>&lt;div&gt;Ya se han pasado las Navidades. Al final salí el día 24 y me dejaban quedarme hasta el 25 por la tarde, pero tuve que volver al hospital por la mañana. Pero no quiero hablar de eso. No quiero hablar de nada en realidad. Estoy como revuelto, nervioso. Se lo comenté al Dr. Rubén y me dijo: "¿Te acuerdas de Saray?". Y yo, "pues no". Y él: "Sí hombre, estuvo aquí hace unos meses. Te contaré una anécdota que pasó con ella. Verás. Estábamos en la terapia de grupo. Otra paciente estaba contando que tenía náuseas, que apenas podía oler la comida y que cada vez que se metía algo en la boca acababa vomitando. Le habían hecho un montón de pruebas y no daban con lo que le pasaba. Nos quedamos todos callados porque no sabíamos qué decirle. Entonces Saray pidió la palabra y la preguntó muy seria: &lt;em&gt;óyeme una cosa, ¿a ti te da asco la comida?.&lt;/em&gt;  La otra se le quedó muy intrigada mirándola porque parecía que tenía por fin la solución a lo que le pasaba. Le contestó: &lt;em&gt;pues sí, me da asco&lt;/em&gt;. Entonces Saray cogió una bocanada de aire, se irguió en la silla y sonrió satisfecha. &lt;em&gt;Pues ya sé lo que tienes&lt;/em&gt;, le dijo. &lt;em&gt;Lo que te pasa es que tienes... asco&lt;/em&gt;. Y eso fue lo que pasó". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me quedé mirando al Dr. Rubén. Él me miraba a mí. Creo que suponía que debía entender porqué me contaba esa historia. Pero la verdad es que no entendía nada. Más bien pensaba que se le había ido un poco la chaveta, o que se estaba burlando de mí. Después de un rato, y como vio que yo no decía nada, me puso la mano en el hombro, suspiró y me dijo: "Vale que Saray no era muy lista, chico, pero llamaba a las cosas por su nombre. Tú no estás revuelto ni nervioso. Lo que te pasa es que estás cabreado. Y tendrás que averiguar porqué". Y se entonces fue.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me quedé muy pensativo. Resulta que estaba enfadado... ¡y no me había dado cuenta! Por un lado sentí cierto alivio (al menos ya podía poner nombre a lo que me pasaba) pero por el otro no. Ahora tenía dos problemas en vez de uno: descubrir el porqué y pensar en cómo no me había dado cuenta antes yo sólo. Decidí centrarme en el porqué del enfado. Quizá así se me pasaría el malestar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Estuve un buen rato dándole vueltas, pero no encontraba nada. Traté de recurrir otra vez al Dr. Rubén pero hacía un rato que se había marchado, así que volví a la sala y estuve paseando con la cabeza baja. Nada. Salí entonces al jardín. Hacía frío y no había casa nadie, pero cerca de la valla me topé con Guillermo. Me preguntó que qué me pasaba, y yo le dije lo del enfado y que no hallaba el motivo. ¿Lo has pensado bien?, me dijo. Y yo, que sí, que llevo un buen rato dándole vueltas y nada. Entonces me propuso algo: "Verás, cuando a mí me pasa algo parecido tengo un truco. Cojo una hoja en blanco y un lápiz. Entonces cierro los ojos, me relajo, deja la mente en blanco y me pongo a pintar. Así, sin pensar, cualquier cosa que salga durante un rato. Y después abro los ojos y lo miro. Y ahí está la solución". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me pareció un poco infantil este método (ya sabéis además que Guillermo es el paciente más joven de aquí), pero como le vi tan ilusionado decidí darle una oportunidad. Fuimos los dos a mi cuarto, cogí papel, lápiz, dejé la mente en blanco y...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando abrí los ojos entendí con claridad cual era la razón de mi enfado, pero no me sentí mejor. En el folio había dibujado una chica muy delgada, rubia de pelo lacio, que era Cristina. Y a su lado un hombre gordo y un poco calvo que la cogía de la mano, que era Carlos. Debajo de los dos había una cama, pero sólo le había puesto tres patas porque me había salido del folio. "Son Cristina y Carlos, ¿verdad?", me preguntó Guillermo. "Sí, los vimos el otro día". "¿Ahora que sabes porqué estás enfadado te sientes mejor?". "No -le dije- creo que estoy peor". Entonces puso su mano sobre la mía, en la que tenía el lápiz,  me guió sobre la figura de Carlos y la tachó hasta que ya no se le reconocía."Y ahora, ¿te sientes mejor?". "Ahora sí", le dije. "Pues entonces ya sabes lo que tienes que hacer". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Vale, ya sabía el porqué y la solución. Sólo me faltaba averiguar el cómo. Guillermo me sonrió y me acercó una nueva hoja en blanco, pero le dije que estaba muy cansado por hoy y que pensaba dejarlo para más tarde. Pareció un poco defraudado y entonces se fue. Yo decidí guardarme el dibujo en el bolsillo de atrás, y volví a la sala a ver un rato la tele. ¡Ponían una de romanos!.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4097738560403429183?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4097738560403429183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4097738560403429183' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4097738560403429183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4097738560403429183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/12/el-dibujo.html' title='El dibujo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-6113606741698440969</id><published>2008-12-22T18:05:00.008+01:00</published><updated>2008-12-23T13:29:11.567+01:00</updated><title type='text'>Sancho.</title><content type='html'>Esta semana llega la Navidad, así que el hospital se queda medio vacío porque a muchos pacientes les dejan salir por unos días para estar con la familia. Creo que yo también saldré, pero aún no lo sé seguro. Me contó el doctor Angel que mis padres estaban un poco preocupados por mí, que no me veían bien en los últimos días, que estaba como ausente y que había dado un puñetazo a la pared la última vez que salí y no sé qué cosas más. La verdad es que yo me veo bastante bien de mi enfermedad y no tengo ni idea de porqué lo dicen, pero si no quieren que salga no me importa. Cristina, Carlos y Alfonso creo se van a quedar y me parece que también Parrón, así que podría pasar las fiestas aquí con ellos. Además llevo varios días pensando en algo que me tiene ocupado y podría aprovechar para investigar un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veréis. Desde la primera novia que tuve (Rosita, ya os hable hace tiempo) no he vuelto a salir con ninguna chica. A mí me gustaba mucho, pero como fue justo antes de caer malo, me están entrando dudas de si estaba realmente "enamorado" de ella o no. El caso es que quiero saber qué es lo que se siente cuando uno se enamora para poder darme cuenta cuando me pase (o por si me está pasando ya) y he empezado a pedir a algunos compañeros del hospital que me cuenten sus experiencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he tenido algunas respuestas: "no dejas de pensar en esa persona", "quieres estar todo el rato con ella", "se te estimula el &lt;font style="FONT-STYLE: italic"&gt;bajovientre&lt;/font&gt;", "te duele la cabeza", "oyes campanas y voces en tu mente, pero no se lo digas al psiquiatra porque te sube la medicación", "te pones rojo cuando la ves", "te dan ganas de mear", "quieres matar a sus padres para que sólo pueda estar contigo", y cosas así. He visto que tengo alguna de estas pero no me ha quedado muy claro.&lt;br /&gt;También he preguntado por las cosas que la gente hace por amor y las respuestas han sido muy variadas. Alguien me ha dicho: "Pregúntale al de la 215". Y yo: "¿Al grandullón que casi no habla y que cada vez que llueve sale al jardín y se queda empapado, y las enfermeras le echan la bronca porque lo pone todo perdido?". "Sí a ese".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me he ido a buscarle a su habitación (la 215) y no estaba allí. Entonces he visto que había empezado a llover un poco y he salido a buscarle al jardín. Como las enfermeras se enfadan se había escondido detrás del edificio de las cocinas, por lo que me ha costado un poco encontrarle. No tenía muchas esperanzas de que me contara nada (lleva mucho tiempo aquí y casi no se habla con nadie), pero cuando le he dicho que estaba investigando sobre el amor me ha sonreído y me ha invitado a hablar con él. (Yo me he quedado debajo del tejadillo de las cocinas porque ya empezaba a llover más fuerte). Y aquí os pongo lo que me ha contado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de la 215 se llama Sancho. Una vez, cuando era más joven, se enamoró perdidamente de una chica. Era una mujer bellísima y cuando Sancho encontró las fuerzas para declararse ella le dijo que también le quería, así que en poco tiempo decidieron casarse. No había dos personas más felices en el mundo. Poco antes de la boda el padre de la chica enfermó y lo llevaron al hospital. No parecía nada grave pero tenía que pasar algunos días ingresado. Una tarde ella le dijo a Sancho que tenía que salir a visitar a su padre. Ese día llovía. La chica preguntó a Sancho por el paraguas, pero Sancho le dijo que no se lo llevara, que lo iba a coger él un poco más tarde, y total, el hospital no quedaba lejos y apenas caían cuatro gotas. La chica bajó y empezó a llover más fuerte. Como no quería mojarse echó a correr. La lluvia había formado algunos charcos con barro y en uno de estos la chica metió el pie y resbaló, con la mala fortuna de que se golpeó en la cabeza y murió. Sancho quedó destrozado y se deprimió muchísimo. No consiguió levantar cabeza y por eso decidieron ingresarlo en el psiquiátrico a ver si se recuperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto pasó hace cinco años y Sancho sigue bastante deprimido. Entonces le he preguntado porqué se ponía bajo la lluvia, aunque creo que ya sabía la respuesta. Me ha dicho: "Por dos razones: la primera es porque ella murió porque yo no quise mojarme aquel día. Y la segunda es porque estando aquí evito que llegue toda la lluvia al suelo y que se formen charcos con barro, y así nadie meterá nunca más los pies en ellos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me he quedado muy triste y me ha dado mucho pena verle ahí empapado en la lluvia. He pensado decirle que en vez de ponerse él, podía poner un cazo, que también recoge el agua, pero al final no le he dicho nada y me he ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tantas respuestas y la historia de Sancho (que vale que sería de amor, pero era muy triste) me he quedado un poco confuso en esto de saber qué se siente o qué es lo que uno hace cuando está enamorado. Así que tendré que seguir investigando, y si al final no me saca mi familia a pasar las fiestas de Navidad, pues no me importará.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-6113606741698440969?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/6113606741698440969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=6113606741698440969' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6113606741698440969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6113606741698440969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/12/sancho.html' title='Sancho.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-350065111719835589</id><published>2008-12-10T10:27:00.009+01:00</published><updated>2008-12-13T19:38:52.013+01:00</updated><title type='text'>Cirilo.</title><content type='html'>Tengo la cabeza un poco embotada en los últimos días. Me levanto, hago mi cuarto, me ducho, voy a las terapias, como, la siesta, fumar y todo lo demás. Pero tengo la sensación de que lo hago automáticamente: no pienso en nada, y nada me preocupa, ¿sabéis?. Tan sólo lo hago y ya está. Y no es que yo sea el único que lo ha notado. Alfonso, que no mira a los ojos pero se entera de todo, me dijo: "Chico, no sé qué te pasa, pero vas como un zombie". Y Parrón: "¡Parece que tienes menos memoria que un pez!".&lt;br /&gt;La verdad es que yo estaba tan a gusto. Vale que me rondaba la sensación de que me perdía algo, y que esto de ir "como un zombie" no estaba del todo bien. Pero sentía que también se ganaban cosas: disfrutas el momento, no te preocupa el pasado, ni lo que está por venir, bajan tus necesidades... Tan sólo vives y ya, ¡y en algún sitio leí que era bueno eso de vivir el momento!&lt;br /&gt;Pero después de varios días, y sobre todo cuando ayer fui al comedor por segunda vez para preguntar lo que había de comer y me dijeron que si estaba tonto, que ya había comido hacía media hora, decidí consultarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya os comenté que aquí en el hospital (cuando ya llevas un tiempo, claro) cada uno tiene su función. Y todo el mundo sabe que cuando tienes que consultar algo importante, vas donde Cirilo. No me refiero a consultas de la enfermedad, o de los síntomas o la medicación, o de las normas (para eso vas donde el psiquiatra o las enfermeras o alguno de los terapeutas). No, me refiero a las cosas verdaderamente importantes: las cosas de la vida. Y aquí es a Cirilo al que hay que ir a ver. Porque, aunque fuera es ganadero, su función aquí es la de "consejero de las cosas de la vida".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya le había consultado hace unos meses, al poco de ingresar, porque sentía mucha angustia que no se me quitaba con la medicación. La medicación me dejaba dormido, eso sí, pero en el fondo de mí seguía sintiendo un nudo y un vacío al mismo tiempo dentro del estómago. Alguien me dijo: ve donde Cirilo y consúltale. Así lo hice. Estaba sentado en el salón, viendo la tele. Le expuse lo que me pasaba. Apartó la vista de la tele y me miró algo contrariado. Entonces me dijo: "Te crees más de lo que eres y eres más de lo que te crees". Y siguió mirando el programa, sin decir nada más.&lt;br /&gt;No tengo ni idea de lo que me quiso decir, pero me pasé tres días dándole vueltas y para cuando me quise dar cuenta ya se me había olvidado lo de la angustia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que como aquella vez me había ido bien, volví a consultarle de nuevo. Lo encontré echando una partida de cartas con otros pacientes y tuve que esperar a que terminara. Luego me acerqué. Estaba de buen humor porque había ganado y cuando le pedí permiso para hacerle una consulta me dijo "claro que sí hombre, siéntate a mi lado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y antes de que yo dijera nada, él se puso a hablar. Y me contó una historia de cuando él era joven y trabajaba como carnicero. Y me contó cómo se enamoró de una chica y de que estaba tan colado por ella que cada vez que la miraba se quedaba sin habla. Sacó fuerzas y la invitó a salir y ella le dijo que sí y fue el hombre más feliz del mundo. Pero un día, por casualidad, la vio con otro hombre. Se sintió morir y un rabia infinita le nació dentro de sí. Quiso encarar a ese hombre, pedirle explicaciones, matarlo si hacía falta... Trató de reprimir esos sentimientos, pero a los tres días salió a buscarle, con todas las consecuencias. Recorrió cada uno de los bares del puerto, y al llegar al último, vio que su novia se besaba con un hombre, pero era otro diferente del que había salido a buscar. Se quedó clavado en medio del bar y pensó: "la que es puta, es puta" y entonces se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cirilo me había hablado sin apenas mirarme. Pero en ese momento clavó los ojos en mi y me dijo: "Me destrozó el corazón. Pasé los peores momentos de mi vida. Pero, ¿sabes una cosa? Ni un sólo día dejé de ordeñar las vacas". Entonces se levantó muy despacio y se fue, dejándome allí sentado tratando de descifrar qué es lo que había querido decir. No lo conseguí, pero durante toda la tarde fui notando cómo la memoria se me aclaraba y recordaba con claridad todo lo que había sucedido antes, y pensaba en lo que vendría después. Y también notaba la pena y la ansiedad crecer dentro de mí, la desgana, la risa, la ilusión, la desesperanza. Por un instante quise olvidarme de todo, vivir tan sólo el presente, el momento, que todo lo demás desapareciera. Pero no pude. Porque cuando uno ya ha visto, no puede dejar de ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-350065111719835589?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/350065111719835589/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=350065111719835589' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/350065111719835589'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/350065111719835589'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/12/cirilo.html' title='Cirilo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1241663669249429375</id><published>2008-12-04T17:02:00.008+01:00</published><updated>2008-12-05T11:06:26.566+01:00</updated><title type='text'>Saber y no saber.</title><content type='html'>A eso de las tres de la mañana me desperté sobresaltado, pero no grité ni nada. Me quedé quieto, inmóvil, recostado en la cama apoyado sobre los codos. Tenía la frente sudorosa, y traté de secármela con la manga. Tardé un rato en reaccionar, pero antes de verle ya sabía que estaba a mi lado, mirándome. Era Guillermo (ya os hable de él, es el más joven de nosotros). Habló rápido y en voz baja: "Vamos, sígueme. Rápido...". E inmediatamente se giró para salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me preguntéis porqué sabía que eran las tres, pero una vez en el pasillo vi el reloj de la sala de la tele que marcaba esa hora. Había salido detrás de Guillermo así, sin más. Sin preguntarle siquiera porque venía a despertarme a esas horas, y a dónde quería que le siguiese. Pero por alguna extraña razón que no acababa de entender, sentía que tenía que hacerlo. En cualquier caso él era el pequeño y a falta de otra explicación, me veía en la obligación de evitar que se metiera en líos a esas horas de la noche...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo imitaba lo que iba haciendo: cómo caminaba pegado a la pared, sigiloso, y también cómo esperó a que la enfermera del turno de noche se girara un instante, antes de cruzar al pasillo de enfrente. No fue difícil evitarla, porque a esas horas sólo dejan unas luces muy suaves (de emergencia o algo así). Ya fuera de su vista cogí a Guillermo por la manga y le dije en bajo (pero con la intención de que sonara serio): "¿Me vas a decir ahora dónde me llevas?". Me miró cariacontecido y me dijo: "Hay una cosa que debes saber. Lo saben todos". Siguió caminando, por el pasillo, ahora con más tranquilidad, porque ya era más difícil que nos encontráramos a nadie. El corazón me empezó a palpitar con fuerza. Entonces fue Guillermo el que tuvo que girarse para animarme a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empecé a ponerme cada vez más nervioso. Nos dirigíamos a las habitaciones de final del pasillo. Sentí que no quería ir, que quería volver a mi habitación a taparme con las sábanas y olvidarme de todo eso. Pero no lo hice. Llegamos al final. A la izquierda estaba la habitación de Roberto (que cree que es el hijo de los reyes Católicos)  y de Alfonso, pero no íbamos a esa, sino a la que estaba enfrente. Guillermo entornó la puerta con la mano. Dentro se veía el bulto de Carlos tapado por las sábanas. Carlos no comparte habitación con nadie, porque está gordo y ronca y si no hay exceso de pacientes tratan de dejarle sólo en la habitación.&lt;br /&gt;Pero esa noche no estaba sólo. Había alguien con él en la cama y los dos se movían juntos y hacían ruido. Yo me tapé los oídos con las manos y moví la cabeza. Guillermo me miró y a pesar de que me tapaba los oídos podía escuchar con total claridad lo que me decía: "Ya sabes quién está con él", penetraban sus palabras en mi mente, "siempre lo has sabido. Es hora de que lo reconozcas y de que hagas algo, si en verdad la quieres".&lt;br /&gt;Yo seguí moviendo la cabeza. No, no quería saberlo, no quería. Entonces el ruido cesó. Los cuerpos dejaron de moverse y se giraron (debieron de habernos oído), destapándose el pelo rubio y lacio de Cristina y su cuerpo esquelético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si llegaron a vernos o no. Yo empujé con todas mis fuerzas a Guillermo y salí corriendo por el pasillo, de vuelta a mi habitación. Tenía la mente embotada y no me preocupé de no hacer ruido, ni de Guillermo, ni de la enfermera del turno de noche, ni de nada. Tan sólo quería llegar a mi cama y taparme con las sábanas. Y eso es lo que hice. Cuando al cabo de un rato pararon los latidos de mi corazón y conseguí respirar con tranquilidad, volví a oír la voz de Guillermo: "Ahora no puedes no saber -dijo-. Y la pregunta es: ¿Qué es lo que vas a hacer?". Ni siquiera me destapé para mirarle. Seguí con la cabeza debajo de las sábanas, hasta que al final, me quedé dormido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1241663669249429375?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1241663669249429375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1241663669249429375' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1241663669249429375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1241663669249429375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/12/saber-y-no-saber.html' title='Saber y no saber.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4005201339587092429</id><published>2008-11-20T21:21:00.006+01:00</published><updated>2008-11-22T12:20:14.882+01:00</updated><title type='text'>El doctor Rubén.</title><content type='html'>&lt;div&gt;Ha sido este un día algo complicado. No porque hayamos hecho nada diferente (las terapias han sido las mismas) pero por algún motivo los temas que han salido nos han removido mucho a todos. Al principo la gente estaba callada o hablaba muy poco. Parecía que iban a ser terapias en las que terapeutas y pacientes sólo quieren "cumplir el expediente", y que llegue la hora del descanso. Pero entonces alguien ha empezado a hablar de su infancia, y que lo pasó muy mal. Y luego ha enganchado otro y que él lo pasó peor, y otro que "y yo más", "pues no sabéis lo mío", "espera que te cuente yo"... Y así se ha llenado la hora con historias de maltratos, palizas y que si abusos sexuales (aquí yo me he puesto tenso y he pensado en otras cosas por un rato), abandonos y cosas así. El terapeuta era el doctor Rubén (el novato) y ha salido con mala cara. Y no ha sido el único.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ya por la tarde había ruidos en el pasillo. En un momento se han transformado en gritos y se ha juntado un montón de gente. "Qué pasa?, decían. Y alguien, "es Javier, que se ha puesto nervioso. Dice no sé qué de que no se va a tomar la medicación, y que no le toque nadie, que al que se acerque le sacude y no sé cuántas cosas más".  Javier había estado en la terapia por la mañana y ha hablado un buen rato de su infancia. Supongo que ha hablado del tema ese de los abusos, que es cuando yo no estaba muy atento. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Los terapeutas trataban de calmarle, pero era imposible. Se había puesto contra la pared y agitaba a cada momento los brazos. Todos sabíamos lo que iba a pasar: que después de un rato llamarían a los guardias de seguridad y que sujetarían por la fuerza a Javier, le atarían a la cama y le pincharían la medicación (a mí ya me pasó una vez pero eso ya os lo contaré otro día).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ya iba una enfermera hacia el teléfono para llamar, cuando ha aparecido el doctor Rubén. Entonces le ha dicho a la enfermera que dijera a todos que se retiraran mientras él se quedaba un poco apartado, mirando como todos se iban. Javier permanecía apoyado tenso contra la pared del pasillo. Entonces el doctor Rubén empezó a caminar despacio, muy tranquilo. Javier lo vió y se encaró hacia él con gesto amenazante. Le dijo algo feo y apretó los puños. El doctor Rubén le sonrió y le dijo: "tranquilo hombre que no te voy a hacer nada, tan sólo charlar un rato". Pero Javier no parecía muy dispuesto a charlar ni a nada y dió un paso atrás. En ese momento el doctor Rubén dío un grito y se llevó la mano a la rodilla apoyándose con la otra en la pared. "¡Maldita sea, ya me ha dado otra vez!", dijo. Javier le miró con cara de preocupación. No sabía cómo reaccionar. En estas el doctor Rubén le dijo: "Por favor Javier, échame una mano, que yo sólo no puedo". Javier dudó un segundo pero finalmente se acercó y le sujetó del brazo. Entonces todos vimos como se iban caminando juntos, el uno haciendo de bastón del otro, que cojeaba aparatosamente, hacia uno de los despachos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;No se escuchó nada durante un par de minutos. Entonces apareció la cabeza de Javier por la puerta, que dijo: "Por favor enfermera. El doctor dice que necesita un antinflamatorio y que ya de paso traiga también mi medicación".  No tardaron ni un segundo en llevársela y cuando la tuvo se volvió a cerrar la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cinco minutos más tarde salían los dos otra vez juntos. Javier sujetaba aún al doctor Rubén, que ya cojeaba menos y le decía: "doctor, ahora váyase pronto a su casa y descanse esa rodilla". Y el otro respondía: "Gracias Javier. Has sido muy amable, así lo haré". Y se despidieron con un apretón de manos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;Todo el mundo volvió a sus quehaceres y Javier estuvo tan tranquilo toda la tarde, preguntando a ratos cómo estaba el doctor.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no quise decirle nada pero vi por la ventana al doctor Rubén cuando se marchaba a su casa. Ya no cojeaba nada. Y no sé si es que la medicación esa que pidió era muy fuerte, o que el doctor Rubén ya no es tan novato como me parecía...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4005201339587092429?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4005201339587092429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4005201339587092429' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4005201339587092429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4005201339587092429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/11/el-doctor-rubn.html' title='El doctor Rubén.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1139147031186125751</id><published>2008-11-17T17:09:00.005+01:00</published><updated>2008-11-17T17:50:36.064+01:00</updated><title type='text'>Vacaciones.</title><content type='html'>Hola de nuevo. Habréis visto que he estado muchos días sin escribir. No es que haya estado con fiebre, ni malo ni nada de eso. Lo que ha sucedido es que he estado... ¡de vacaciones! Sí, yo tampoco me lo podía creer. Pasó muy rápido, casi de un día para otro. Veréis. Una mañana se me acercó el Dr. Angel y me preguntó si ya había recogido mis cosas. Yo no sabía de lo que me estaba hablando. "¿No te lo han dicho tus padres? Les planteamos hace unos días que podías salir con ellos una semana. Pensé que ya lo sabrías". Me quedé helado. ¡Salir una semana! Ni le contesté. Fui a mi cuarto a todo correr, recogí mis cosas y me quedé esperando a que vinieran a buscarme. Iban a venir mis padres a las cuatro, pero finalemente llegaron a las siete y media. Atravesamos la valla de alrededor y montamos en el coche. Os pongo un resumen de las cosas que hice derante estos días:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi madre me decía lo bien que me veía y movía mucho los brazos al hacerlo. Mi padre estaba callado casi todo el rato: creo que es porque le tocaba conducir cuando íbamos a ver a otros familiares. A él no le gusta mucho conducir. Mi hermana había ocupado todo mi cuarto con una cama nueva. Mi madre me dijo que no me preocupara porque podía dormir en el sofá. Es bastante cómodo, y algunas noches me puse un rato la tele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vimos a algunos tíos, primos, abuelos y otros familiares. A veces íbamos a su casa y a veces venía ellos a la nuestra. Se alegraban de verme, se quedaban a tomar un café y se iban cuando lo terminaban. Yo también tomaba café. En el hospital dan descafeinado, así que si nos visitaba más de un familiar, esa noche no pegaba ojo y es cuando ponía la tele.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mis padres discutían bastante menos (también deben están mejor). A mi hermana la vi poco. Parece ser que se ha hecho "heavy" y no ha parado de ir a conciertos. Le pregunté que si me llevaba a alguno, pero me dijo que no me iba a gustar. Aproveché para leer mis viejos libros de astronomía y filosofía, que me gustaban mucho antes de caer malo. Al principio me parecieron algo aburridos, pero después de unos días volví a cogerles el gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me fijé que había una grita en la puerta de uno de los armarios del salón que hice con un puñetazo cuando me dio una de las crisis. Durante la semana que estuve en casa pensé en arreglarla. Las personas tienen que arreglar las cosas que rompen o que hacen mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Uno de los días fuimos a la playa. Mi hermana no, porque había ido esa noche a un concierto y estaba cansada. Mi padre se pasó casi todo el tiempo en un bar porque había una carrera de coches,  o fútbol (ya no me acuerdo), y mi madre me miraba desde la tumbona y me sonreía a cada rato. Yo también la sonreía a ella y en estas se me olvidó ponerme crema solar y me quemé los hombros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De vez en cuando pensaba en el hospital, en los compañeros y en Cristina, pero intentaba apartarlo de la cabeza, porque estaba de vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así se pasaron los días hasta que ayer por la tarde volví al hospital. Todos me recibieron contentos y me preguntaron que qué tal me había ido. Yo les dije que muy bien y también me alegré mucho de verles.  Por la noche dormí en la cama muy a gusto.&lt;br /&gt;Esta mañana en la entrevista con el Dr. Angel también me ha preguntado por las vacaciones. Antes de terminar me ha dicho que habían llamado mis padres porque habían visto la marca de un puñetazo en la pared del salón. Yo le he dicho que no sabía nada de eso y él mi ha mirado con una cara rara.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1139147031186125751?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1139147031186125751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1139147031186125751' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1139147031186125751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1139147031186125751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/11/vacaciones.html' title='Vacaciones.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-7661466285944352448</id><published>2008-11-06T16:50:00.008+01:00</published><updated>2008-11-07T17:46:06.522+01:00</updated><title type='text'>Cristina está mejor.</title><content type='html'>Cristina está mejor. No es que a mí me lo parezca, porque como la veo todos los días me parece que siempre está igual, sino que se lo he oído a otras personas. Veréis. El otro día vinieron sus padres. La madre se acercó y la abrazó de lado mientras el padre miraba y sonreía. Pasaron a la sala del comedor, que tiene cristales y no se oye pero se ve desde fuera. Yo me quedé cerca de allí mientras se sentaban y hablaban. Ella estaba en el medio. Su madre la cogía por el hombro y la besaba de vez en cuando y el padre seguía mirando y movía la boca a veces. En un momento determinado Cristina se levantó y se puso a gritarles. El padre se acercó a consolarla pero la madre ya se había levantado e intentaba abrazarla ahora con las dos manos. Cristina se revolvió se sentó de nuevo, y empezó a llorar cubriéndose la cara con las manos. La madre miró al padre con enfado y le dijo algo. Creo que "mira lo que has hecho", o "haz algo", o puede que las dos cosas a la vez. El padre se sentó y la cogió de la mano. Cuando paró de llorar se quedaron un rato en silencio. La madre le limpiaba la cara con un pañuelo y cuando terminó se levantaron para salir. Cuando pasaron cerca de mí escuché que la madre le decía, "estás mucho mejor hija" y el padre miraba y sonreía. Y luego se fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso fue el fin de semana. El lunes Cristina hablaba con el médico de nutrición, que sólo viene a ver a las chicas con problemas con la comida. "¿Vomitas todos los días?", preguntaba el médico. Y cristina, "Sí". "¿Comes todo lo que te ponemos?", "Sí". Y luego le preguntó que si robaba alguna vez comida de otros compañeros, y que sí. Que si se veía gorda, pues sí. Que si estaba triste, que si hacía ejercicio a escondidas, que si hacía bien de vientre, si tenía la regla, participaba en las actividades, se daba atracones, y ella sí, sí, sí, sí. El médico apuntaba en la historia clínica. Al final la subió en la báscula de la enfermería, miró el peso y le dijo: "vaya, estás mucho mejor. Te veo la próxima semana". Cristina le sonrió y luego se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana un paciente de los nuevos (es uno que ha ingresado varias veces, pero que siempre se queda poco tiempo) ha estado mirando a Cristina mientras ella charlaba en la sala con Begoña. Al final se le ha acercado al oído y le ha dicho algo. Cristina se ha asustado un poco y ha hecho la intención de irse. Pero el nuevo le ha cogido de la muñeca y le ha seguido hablando, y Cristina se ha dejado. Eso sí, sin muchas ganas, o eso me ha parecido. Begoña se ha alejado enseguida y el nuevo hablaba y hablaba con Cristina, y se le acercaba al oído, y la seguía cogiendo por la muñeca. Yo entonces he pasado cerca, porque me ha dado la curiosidad, pero al llegar ya empezaban a separarse y sólo he podido escuchar que le decía: "...pero guapa, es que tú no sabes lo bien que estás...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer he visto a Cristina en la puerta de su habitación. Salía del baño y tenía la cara mojada. Estaba algo pálida. Le he acercado un pañuelo de papel para que se secara. Lo ha hecho y después nos hemos ido a pasear por el jardín. Después de un rato he pensado en eso de que cuando ves a alguien todos los días, a veces no te das cuenta de cómo van. Entonces me he girado y le he dicho: "¡Cristina, ya estás mucho mejor!". Ella me ha mirado sorprendida, luego me ha acariciado la cara, y sin que pueda saber porque, se ha echado a llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-7661466285944352448?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/7661466285944352448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=7661466285944352448' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7661466285944352448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7661466285944352448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/11/cristina-est-mejor.html' title='Cristina está mejor.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-6651346335869405278</id><published>2008-11-03T16:21:00.006+01:00</published><updated>2008-11-03T20:42:34.456+01:00</updated><title type='text'>El TEC.</title><content type='html'>Julio tiene unos 50 años y tiene una "depresión mayor". Yo le pregunté al Dr. Rubén si también había depresión menor, y el me dijo que no, que esa era la "depresión leve". "¿Y también hay una intermedia?", le insistí. "Moderada" me dijo muy escueto y luego se fue. Así que la que tiene Julio es de las "mayores" y se le nota, porque se pasa todo el día sentado con la cara gacha, casi sin moverse ni decir nada. Si lo haces por gusto o por pereza pues no pasa nada, pero lo cierto es que a Julio se le ve sufrir y da mucha pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer estaba como siempre en su silla (no es que sea suya, cada uno coge la que esté libre, pero todos dejamos esa libre para él porque es la que le gusta), y Alfonso estaba a su lado. Le dijo, oye Julio, he oído que te van a hacer una prueba o un tratamiento nuevo, ¿sabes lo que es?. Julio movió los labios pero no se le oyó. Alfonso acercó la cabeza y Julio repitió lo que le había dicho. Alfonso abrió los ojos como platos. ¿Qué pasa, Alfonso?, dijo alguien. Dios mío, contestó, a Julio le van a dar TEC. Todos se giraron con cara de susto. ¡Pero qué dices, TEC! Eso no puede ser. ¡Serán salvajes!. Todos parecían muy indignados, y yo también me indigné un poco, por compañerismo, pero la verdad es que no sabía que era eso del TEC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chaval, si es que tú no te enteras, me dijeron. El TEC son las chispas, el electrochoque. Te colocan unos cables en la cabeza y te la fríen. Es como la maldita silla eléctrica...&lt;br /&gt;Me entró un temblor en las piernas y se me pusieron los nervios en el estómago. Pero eso no podía ser. ¿Se hacían aquí esas cosas? ¿No era de los psiquiátricos antiguos? A santo de qué trataban así a las personas, y lo peor de todo, ¿me lo podrían hacer a mi también?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El revuelo se extendió por toda la sala. La gente gritaba: no podemos dejar esto así. Si no, ¿qué será lo próximo?, ¿medicamentos experimentales?, ¿torturas psicológicas?, ¿duchas de agua fría? (aquí yo pensé que lo de las duchas no le vendría mal a alguno). Y luego contaron casos de pacientes a los que se le había dado el TEC este y se habían quedado "gilipollas" nosecuanto tiempo. Yo me iba asustando cada vez más y tenía claro que no quería que le dieran TEC a Julio, ni a nadie y que haría lo que fuera para que así fuera. Y entonces trazamos un plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue a la hora de cenar. Una ve que estábamos todos servidos con el primer plato, nadie se movió. Y eso es difícil porque todo el mundo se lanza a la comida sin pensar. María, la encargada del comedor se quedó un segundo descolocada. "¿Pero se puede saber qué os pasa?". Y entonces todos a la vez, tal y cómo lo teníamos planeado, empezamos a golpear la mesa con los cubiertos y a gritar: "NO AL TEC, NO AL TEC, NO AL TEC...". Otros añadían "Dejad tranquilo al pobre Julio", "¡Torturadores!", "No experimentaréis con nosotros", y todo eso. Yo miraba de reojo a Julio, pensando en que se sentiría orgulloso de sus compañeros, pero lejos de mostrar satisfacción tenía la cara más angustiada de lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María dio dos palmadas muy fuertes, así de sorpresa, y todos nos callamos. "Pero seréis tontos. ¿De dónde habéis sacado eso del TEC? Lo que le van a hacer a Julio es un TAC, un escáner, leche. ¡Una radiografía del cerebro que ni duele ni nada!". Todos nos quedamos sorprendidos sin saber qué decir ni qué hacer. Entonces miramos a Alfonso que levantaba los hombros y se señalaba la oreja. Y luego miramos a Julio que parecía algo menos angustiado. Y luego miramos a las albóndigas y nos lanzamos cada uno a nuestro plato. Y ya nadie habló más hasta que acabamos de cenar y salimos a fumar el cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de dormir me puse a pensar en lo que había pasado. Pero lejos de hacerlo me centré en lo que sentía. Y eran dos cosas. La primera era orgullo por todos nosotros, porque por primera vez desde que estoy aquí nos habíamos unido para defender a un compañero. Y la segunda era miedo, porque tuve conciencia de que eso del TEC existía y algún día me podía pasar también a mí.&lt;br /&gt;Al apagar la luz también pensé que Alfonso podría necesitar un audífono.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-6651346335869405278?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/6651346335869405278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=6651346335869405278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6651346335869405278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6651346335869405278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/11/el-tec.html' title='El TEC.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-2646081603113301153</id><published>2008-10-28T11:31:00.006+01:00</published><updated>2008-11-02T12:21:33.719+01:00</updated><title type='text'>El pájaro.</title><content type='html'>Después del desayuno he estado paseando un rato, yo solo y luego he ido a mi cuarto a leer y a apuntar cosas en mi cuaderno (le quedan ya pocas hojas y he escrito "pedir uno nuevo a alguno de los psiquiatras" en la última página). Más tarde he salido al jardín, sin muchas ganas de ver a nadie, ni siquiera a Cristina y antes de comer he estado deambulando por los pasillos, que estaban bastante vacíos. Me daba la impresión de que todo el mundo estaría como yo, no triste ni mal, sino sin ganas de nada en concreto, tan sólo de estar tranquilo, paseando y eso. Pero al pasar por uno de los despachos he oído que salían voces. Hablaban alto y como la puerta estaba entreabierta he podido escuchar lo que decían. Enseguida me he dado cuenta de que eran el Dr. Enrique y el Dr. Sebastián, que era el que hablaba más alto. Decía: "pero cómo no te diste cuenta, a estas alturas... si es que trabajamos con pacientes graves..." (aquí ha dicho un taco, pero no lo pongo), "¿Querías que te lo dijera más claro?". El Dr. Enrique hablaba más bajito, y la voz salía como apuntando al suelo. "Te juro que no sé cómo ha podido pasar... lo siento... no podía saber...". "¿Cómo que no lo podías saber? ¿Te tenía que hacer un plano? ¿No sabes qué coño es una metáfora?, por Dios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente ha salido otra voz y he dado un saltito porque no me lo esperaba. Era el Dr. Angel que también estaba dentro: "Bueno, bueno, estas cosas pasan Sebastián, a todos nos toca alguna vez...". El Dr. Angel hablaba en un tono tranquilo, que a mi me gusta mucho, pero el Dr. Sebastián no parecía tranquilizarse. Decía no-se-qué de caerse el pelo, dinero, denuncias al hospital, y yo me he puesto un poco nervioso. Me han dado ganas de hacer tres cosas: la primera era entrar al despacho y decirle yo también al Dr. Enrique que no se preocupara, que esas cosas pasan y que no estuviera triste. La segunda era cerrar la puerta para dejar de escuchar, pero me daba miedo que me pillaran allí. Y la tercera marcharme. Pero al final no hice ninguna de las tres, no sé si por miedo o por curiosidad, porque después de ese rato, me da un poco de vergüenza reconocerlo, quería saber de lo que estaban hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al final no he sabido de qué hablaban, pero sí de quién, y me he puesto muy nervioso. Ha sido cuando han mencionado que "dejó libre a su pájaro para que no se suicidara" y entonces he sabido que hablaban de Dimitri (yo os había contado esta historia hace unos días). Entonces me he puesto a caminar de golpe, sin pensar, y en un minuto estaba enfrente del cuarto de Dimitri, pero él no estaba allí. Así que he salido al jardin, y al llegar me latía el pecho porque había corrido un poco, y cuando después de un rato no le he visto, me seguía latiendo, más fuerte. He visto entonces a Alfonso: "¿Qué ha pasado?". Nada más que esto, pero él ya parecía saber de qué le estaba hablando. "¿No te has enterado?". No, no me he enterado ni me quiero enterar, he pensado, y ahora mismo me voy a mi cuarto. Pero me he quedado allí quieto hasta que Alfonso ha dicho: "Es Dimitri. Ha intentado suicidarse saltando desde la valla. Lo han llevado a otro hospital, parece que se ha roto una pierna".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no le he dicho nada. Tan sólo he dicho que sí con la cabeza y me he quedado mirando al suelo (como debía estar hace un rato el Dr. Enrique) y me he quedado un rato así. Después he cogido una piedra que estaba cerca de mis pies y he salido corriendo hacia la valla de alrededor. Los demás pacientes se apartaban de mí y me miraban, pero a mí no me importaba. He acelerado todo lo que he podido y cuando estaba a pocos metros, he tirado la piedra con todas mis fuerzas. La piedra ha pegado contra uno de los remaches me metal haciendo un ruido muy fuerte. Un pájaro se ha asustado y ha salido volando por encima de la valla hasta los árboles del camino al pueblo. Y por un momento he soñado que ese, era el pájaro de Dimitri.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-2646081603113301153?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/2646081603113301153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=2646081603113301153' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/2646081603113301153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/2646081603113301153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/el-pjaro.html' title='El pájaro.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-3055445560370854259</id><published>2008-10-25T17:16:00.005+02:00</published><updated>2008-10-25T18:09:57.018+02:00</updated><title type='text'>Cagar.</title><content type='html'>Los médicos no lo suelen preguntar mucho pero una de las cosas que más preocupa a todos aquí es el tema de ir al baño. Que si llevo tres días sin ir, que si yo antes era como un reloj, que el otro día atasqué el baño (dicho con cara de orgullo) y así. Puede parecer una tontería (yo nunca he tenido problemas, la verdad) pero muchos de los pacientes achacan que están con estreñimiento a la medicación y algunos la dejan de tomar sólo por eso: esconden las pastillas debajo de la lengua, o por el labio, o la sujetan disimuladamente entre los dedos y luego la tiran cuando no les ven. Melinda, que es bulímica de esas que vomitan porque no quieren engordar, me confesó que ella se traga las pastillas delante de la enfermera y luego las vomita en el baño: "Así mato dos pájaros de un tiro", me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Os he dicho que los médicos no preguntan por esto a menudo, pero el Dr. Angel sí lo hace, siempre que te ve. Al terminar la entrevista te pregunta si vas bien al baño y si duermes bien. Si le dices que duermes mal entonces dice que si haces la siesta, y si es que sí entonces te la quita y manda a las enfermeras que te levanten si te vas a la cama después de comer. Si eso no funciona entonces te pone el doble de terapia física, que será para que te canses. Con lo de ir al baño pasa parecido. Primero te cambia la dieta para que te den más frutas y verduras y cereales y esas cosas. Y luego te manda un jarabe, y en los casos graves la enfermera te pone un "enema", que es meterte un líquido por el culo y entonces sales pitando para el baño (es lo que me han dicho porque yo no lo he probado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Petra es una mujer mayor. Yo no sé lo que le pasa, pero habla mucho por la ventana con su cuñada, que debe estar muerta. Cuando la enfermera la llama para pasar visita dice que no la interrumpan, que está hablando, y entonces tiene que venir el médico y decirle: "Ande Petra, despídase ya de su cuñada que tenemos que pasar consulta". Dice adiós algo molesta y se marcha al despacho. La cuestión es que Petra se queja de que no va al baño. Siempre, todos los días lo dice: que si llevo una semana sin ir, que está harta de las frutas, que el "enema" no me hace nada y esas cosas. A veces se pone muy angustida porque dice que acabará vomitando heces, y tienen que ponerle un tranquilizante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día pasó una cosa que fue muy impactante. Petra estaba sentada en el comedor y derrepenté se desplomó en el suelo y empezó a agitarse. No decía nada y echaba espumarajos por la boca. Rápidamente llamaron a los terapeutas que vinieron a ayudarla. Nos hicieron apartarnos y le metieron un trapo en la boca y también le pusieron una inyección. Pero no paraba de agitarse y estaba morada. Todos pensábamos que si seguía así se iba a morir. Pasaron por lo menos cinco minutos hasta que paró de moverse. Alguien dijo: no respira. Una de las enfermeras le puso como un inflador en la boca que le metía aire. Tenía una cara muy preocupada y decía "no" despacito con la cabeza. Entonces se oyó un gemido y era Petra que empezaba a moverse. Se llevó la mano a la cara para que le quitaran el inflador. Todos la mirábamos expectantes sin saber qué iba a pasar. Entonces, aún azul, tomó aire con gran dificultad y lo expulsó para decir con voz muy grave: "Quiero cagar". Todos respiramos aliviados y hasta alguno de los médicos se rió, algo nervioso. Por la noche Carlos me dijo que, además de alivio, le había producido bastante envidia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-3055445560370854259?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/3055445560370854259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=3055445560370854259' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3055445560370854259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3055445560370854259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/cagar.html' title='Cagar.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-560246615249378965</id><published>2008-10-19T22:17:00.001+02:00</published><updated>2008-10-19T22:18:13.177+02:00</updated><title type='text'>Las puertas.</title><content type='html'>He abierto la puerta de mi cuarto, que puede parecer algo muy simple, pero veréis: aquí las puertas se abren hacia afuera. Cuando llegué me chocó que fuera así pero otro paciente (no recuerdo su nombre porque fue al principio de llegar y no me encontraba muy bien) me explicó el porqué. Antes de que este lugar se convirtiera en un psiquiátrico era una especie de hotel o balneario o algo así. La gente rica venía a pasar las vacaciones y se hacían tratamientos para las enfermedades del cuerpo. Cuentan que era un sitio muy famoso y que venían personas de todo el país. Con el tiempo fue perdiendo su brillo hasta que pasados los años acabó cerrado y abandonado. A alguien se le ocurrió convertirlo en un hospital psiquiátrico: no había ninguno por la zona, estaba cerca de un pueblo tranquilo y también "lo suficientemente lejos de la ciudad".&lt;br /&gt;No tuvieron que hacer mucha obra, el edificio se encontraba bastante bien conservado (salvo el muro de piedra de alrededor,que se había derruido en parte) y enseguida llegaron los primeros pacientes. Las habitaciones habían quedado como tal y redistribuyeron los salones y espacios comunes en salas para la terapia, el comedor, sala de la tele, despachos médicos y todo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco de empezar vieron que algunos pacientes se escapaban y enseguida tuvieron que cerrar el muro de alrededor con una valla metálica (ya os he hablado de esto). Luego hubo problemas porque los pacientes se iban de una planta a otra y entre los diferentes edificios, y pusieron cerraduras y candados por todos los sitios. Luego fijaron los armarios a la pared para que los pacientes no los pudieran volcar, cambiaron los cristales por unos de plástico, también los espejos de los baños, abrieron ventanucos en las puertas de las habitaciones para poder vigilar desde el pasillo, quitaron pomos y pestillos, clausuraron las ventanas (que sólo se pueden abrir un poquito así, aunque te mueras de calor) y un montón de cosas más. Y así poco a poco el hotel balneario fue dejando de parecerlo para convertirse en un psiquiátrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero por qué os contaba todo ésto...? Ah, sí, por lo de las puertas hacia afuera. Bueno, sigo. Después de todos esos cambios las puertas aún se abrían hacia adentro hasta que un paciente anunció que iba a suicidarse. Nadie le hizo mucho caso porque esas cosas se dicen mucho por aquí, pero este hombre dijo que lo iba a hacer en ese mismo momento. Los terapeutas, aunque también estaban acostumbrados, tomaron un poco más de atención y alguno se acercó para hablar con él. Entonces el paciente se dirigió rápidamente a su habitación cogió una silla y se sentó en ella bloqueando la puerta. Sacó un mechero que tenía escondido, prendió un trozo de tela y la lanzó sobre el colchón. Los terapeutas vieron todo esto por la ventana de la puerta mientras trataban de abrir la puerta sin conseguirlo. Sólo después de muchos intentos pudieron forzarla, pero ya era demasiado tarde porque el paciente había fallecido por el humo y el calor. Afortunadamente el edificio es casi todo de piedra y el fuego apenas se extendió, pero el mal ya estaba hecho. Ese mismo día se tomó la decisión de cambiar todas las bisagras y los marcos de las puertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunté a Parrón sobre esta historia y me dijo: "Chico, eso es una tontería, leyendas sin fundamento de este hospital. Yo te contaré porqué se abren así las puertas. Lo hacen para que el terapeuta que está con un paciente pueda escapar sin perder tiempo, si éste se pone agresivo. Sólo tiene que dar un empujón a la puerta y salir pitando. Ese es el único motivo. Estos psiquiatras sólo piensan en ellos, no en nosotros. Métetelo bien en la cabeza". Me dijo esto y se marchó hablando entre dientes: "...si no fuera por esas malditas puertas ya hubiera puesto en su sitio yo a más de uno...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues esta es la historia de las puertas. La verdad es que no sé con cual de las dos quedarme: si cojo la primera, es mala porque habría muerto una persona. Pero si cojo la de Parrón, tampoco me quedo tranquilo...&lt;br /&gt;Así que he abierto la puerta, he salido al pasillo y me he olvidado del tema.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-560246615249378965?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/560246615249378965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=560246615249378965' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/560246615249378965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/560246615249378965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/las-puertas.html' title='Las puertas.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-7698571119588366705</id><published>2008-10-15T12:11:00.004+02:00</published><updated>2008-10-15T12:20:40.789+02:00</updated><title type='text'>Dimitri.</title><content type='html'>Hoy es miércoles por la mañana, y acabamos de tener terapia de grupo con el Dr. Enrique. Normalmente no me da tiempo a escribir a esta hora porque tenemos seguido terapia ocupacional (casi no da tiempo ni a fumar) pero resulta que el terapeuta está enfermo y nos han dado libre. Se conoce que ha tenido vómitos y diarrea, lo mismo que me pasó a mí estos días atrás, y ha dicho no-sé-quién que es una "epidemia". Yo que seguía preocupado, pensando que estaba flojo porque se estaban confundiendo con la medicación, en cuanto he sabido lo de la "epidemia" se me han pasado todos los males como por arte de magia. Arturo me ha dicho: "Chaval, qué sugestionable eres", y yo le he sonreído porque no sé bien lo que significa sugestionable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que hemos tenido terapia de grupo y ha hablado Dimitri, que es ruso o de uno de esos países. Lleva cinco años en España y aunque habla bastante bien español, lo hace muy poco. Yo no sé lo que le pasa porque está la mayor parte del tiempo en su cuarto junto a su pájaro. Dimitri tiene un pájaro que se trajo desde su país. Es una especie de periquito, o loro pequeño. Cuenta que como no se lo dejaban pasar por la aduana se lo pegó con cola en el cuerpo y así, escondido, lo pudo meter. Como os imaginaís no se pueden tener animales en el hospital. Pero como Dimitri se negaba a ingresar si no era con su pájaro, pues le dijeron que "vale, que unos días sólo", para convencerle. Pero luego pasaron las semanas y ya se quedó del todo. Os preguntaréis si algún paciente se quejó por permitir a Dimitri tener su mascota. Podéis creerme que, viendo cómo la cuida y con que amor se preocupa por ella, nadie dijo nada de nada. Y eso es porque en el fondo todos sabemos que sin su pájaro, Dimitri se moriría. Así que no sólo no nos importa que esté sino que a veces también nos gusta ir a verlo, con su cola multicolor, y darle algo de comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la semana pasada sucedió algo impensable. Dimitri abrió la jaula de su pájaro y dejó que se marchara volando. Guillermo, que lo vió todo me contó que el animal revoloteó por unos instantes cerca de la ventana y finalmente salió volando hacia el bosque de pinos. Dimitri se quedó mirando como se iba mientras le corría una lágrima por la cara. La gente le preguntó que porqué lo había hecho, pero estaba muy triste y estuvo sin hablar con nadie todo el tiempo.&lt;br /&gt;Hasta la terapia de hoy, en la que el Dr. Enrique, que no sabía nada de lo sucedido, se ha quedado muy sorprendido y le ha preguntado. "Pero si tú querías mucho a ese pájaro, Dimitri. ¿Porqué le dejaste ir?". Y Dimitri, con su acento ruso, o de uno de esos países, ha dicho: "Porque pensaba que si seguía más tiempo encerrado, acabaría suicidándose". Y ya no ha dicho nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la terapia me he venido a escribir. Al hacerlo he recordado que cuando Dimitri ha contestado eso, el Dr. Enrique ha puesto una cara extrañada, y ha tratado de que lo explicara mejor, sin conseguirlo. Pero los demás hemos mirado al suelo, pensativos. Y entonces me he dado cuenta de que en el fondo, no necesitábamos más explicaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-7698571119588366705?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/7698571119588366705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=7698571119588366705' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7698571119588366705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7698571119588366705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/dimitri.html' title='Dimitri.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-2902613305133753817</id><published>2008-10-12T19:30:00.003+02:00</published><updated>2008-10-12T20:12:48.573+02:00</updated><title type='text'>La medicación.</title><content type='html'>¡Jolín, pero si estaba ya casi recuperado! No he vuelto a tener fiebre, ni a vomitar siquiera, pero se me mantiene la flojera de las piernas y la cabeza que la tengo un poco "tonta". Intento ponerme a escribir pero  no me salen las ideas. Y si me sale alguna no encuentro las palabras, están como atascadas. Al principio pensaba que seguía convaleciente de estos días atrás, y todos me decían lo mismo, que tranquilo, que es normal, que si el virus tarda, que si toma manzanilla, que si a mí también me pasó y me duró un mes... y todo eso. Pero veréis, sucedió algo que me hizo inquietarme un poco.&lt;br /&gt;Fue Guillermo el que se me acercó cuando no había nadie y me dijo (Guillermo es el más joven de aquí, ya os lo comenté): "Tú estás seguro de que es por la infección que tuviste?". Y yo, "pues claro Guillermo, qué va a ser". "Puede que yo sea nuevo aquí, pero ya no tienes fiebre y lo que te pasa se parece mucho a cuando te suben la medicación... ¿seguro que no te han cambiado nada?". Y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé un poco inquieto pensando en lo que me había dicho Guillermo. ¿Me habían cambiado el tratamiento? Lo cierto es que yo no me fijo mucho en lo que me dan, lo cojo y me lo tomo: a las nueve de la mañana, a las cuatro de la tarde y luego a las diez de la noche, viene la enermera con un vasito de agua y las pastillas y me las tomo y ya está. Pero, ¿y si me habían cambiado las dosis y era por eso por lo que no puedo pensar bien?. Ahora que lo veo, el otro día el Dr. Rubén se pasó todo el día con mi historial debajo del brazo (fue el día en que le dieron el tortazo), y a última hora escribió algo. Me acuerdo que pensé si me estaría pasando algo, y se es así ¿por qué nadie me había dicho nada?. ¿Y si yo no quiero tomar más medicación? Además el Dr. Rubén es novato, podría ser que se hubiera confundido con la dosis...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas estas cosas me vinieron a la cabeza después de hablar con Guillermo, y durante un buen rato no pude sacármelas. Durante la tarde estuve paseando por el jardín y me ví con más fuerzas y pensé que después de todo me encontraba algo mejor. Puede que al final todo esto fuera por la infección y que no tenía por que preocuparme de otras cosas.&lt;br /&gt;Después de la cena (había sopa y pollo, ¡y flan!, uhmm, mi favorito) vino María con la medicación. Cuando me las puso en la mano no pude evitar mirarlas con atención. Me parecían las de siempre, la verdad, pero por si acaso las memoricé bien antes de tomarlas. Sólo necesité medio vaso de agua. Entonces María me dijo: "Tómate todo el agua cariño, que te hará bien". Y yo: "No quiero más que ha habido sopa". Pero ella insistió, "no importa -me dijo-, tienes que tomarla toda". "¿Y eso por qué?". "Porque el agua también lleva medicina". Me bebí lo que me faltaba y cuando le devolví el vaso de plástico a María vi que Guillermo me observaba desde el otro lado del comedor y me sonreía. Yo también le sonreí, pero sin muchas ganas. Por la noche, al acostarme, a pesar de que estaba muy cansado, me costó mucho dormirme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-2902613305133753817?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/2902613305133753817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=2902613305133753817' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/2902613305133753817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/2902613305133753817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/la-medicacin.html' title='La medicación.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-671325671343674658</id><published>2008-10-08T10:42:00.002+02:00</published><updated>2008-10-08T10:44:43.224+02:00</updated><title type='text'>Estoy malo.</title><content type='html'>No tengo ganas de escribir. Bueno, ganas sí tengo, lo que no tengo son muchas fuerzas. El lunes por la tarde no me sentía muy bien: me pesaban los ojos, como cuando se pasan con la dosis de medicación, pero en vez de tener rigidez lo que tenía era "flojera", sobre todo en las piernas. Cené poco y me fui a la cama antes de la hora. La enfermera Rosa tuvo que venir a darme la medicación de la noche en la cama. Me puso la mano en la frente. "¿Qué te pasa mi vida? Vaya, si estás un poco caliente", me dijo y me sacó una manta extra sin que yo le dijera nada. Me dormí enseguida, pero a las tres de la mañana me desperté de golpe y vomité en el suelo. Fue mi compañero de habitación el que avisó para que vinieran a limpiarlo, y a mi me dio un poco de vergüenza. Al poco rato vino el médico que estaba de guardia que era el Dr. Enrique, que traía cara como de más sueño que yo, y me dio más vergüenza. Es muy serio como sabéis pero me miró la garganta y me tocó la tripa despacio y me preguntó en bajo, porque era muy tarde, algunas cosas que no recuerdo. Y luego me dijo, "Tranquilo, no es nada importante. Te pondré una medicina y enseguida te sentirás mejor". Y se fue tocándome la cabeza mientras intentaba sonreír, pero se ve que tenía mucho sueño y le salió una cara rara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche tuve unos sueños muy inquietos. Sólo me acuerdo de éste: estaba en el patio del colegio y tenía ocho años. De pronto se ponía a llover, pero el agua estaba caliente y todos los niños nos quedábamos mojándonos a jugar con la lluvia, chapoteando en los charcos, riendo. De pronto aparecían los padres y las madres de todos y recogían a sus hijos para llevarles dentro de la escuela, a cubierto. Los míos también estaban allí. Se acercaban y se me quedaban mirando muy serios. Entonces mi padre me daba un tortazo y yo me ponía a llorar. Entonces sin decir una palabra se daban la vuelta y me dejaban llorando bajo la lluvia sin saber qué hacer. Y ya luego me desperté.&lt;br /&gt;El Dr. Santiago dice que los sueños nos dicen cosas de nosotros mismos y que tienen un "significado". Por la mañana traté de pensar en lo que quería decir mi sueño y puede que sea que me he puesto malo porque el domingo por la tarde llovió y me mojé un poco, como en el sueño. Y lo de la torta, pues va a ser como lo que os escribí la última vez que le pasó al Dr. Rubén, eso está claro. Que aparezcan mis padres no lo sé bien porqué, pero creo que será porque les echo de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente estaba hecho polvo y la medicina del Dr. Enrique sabía asquerosa. Pero, ¿sabeís qué?, vinieron todos mis amigos a verme. Pasaron Alfonso, Carlos, Soledad, Jose, y otros muchos que no concéis aún. Y todos me decía que me mejorara y me daban así en el hombro. Incluso Cristina vino y me dio un beso en la frente y yo pensé que la tenía caliente y que quizá no le gustaría besarme, pero parece que sí le gusto y se fue sonriendo. A mí también me gustó y también sonreí pero sin mirarla. Ya ayer me encontraba bastante mejor, aunque sin demasiadas fuerzas, y traté de pasear un poco por el pasillo. Y otra vez todos, "¿Cómo vas chaval?" y "Ponte bueno", "No te canses mucho", y así. ¡Vaya!, pensaba yo, esto de estar malo no es tan malo. Y por un instante, pero uno bastante pequeño, pensé en que quizá no me tomaría la medicina del Dr. Enrique ese día, pero enseguida se me fue la idea, porque todo el mundo sabe que siempre hay que tomar lo que manda el médico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como os decía al principio hoy no tenía muchas ganas escribir, pero al final he escrito bastante. Debe ser una buena señal; seguramente mañana esté ya casi curado ("casi" no es curado del todo). También he pensado que esta noche voy a dejar la libreta en la mesita para apuntar los sueños que tenga antes de que se me olviden. Así luego podré sacarles el "significado", como el otro día. No parece que sea muy difícil la verdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-671325671343674658?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/671325671343674658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=671325671343674658' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/671325671343674658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/671325671343674658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/estoy-malo.html' title='Estoy malo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-677776364622661507</id><published>2008-10-04T16:17:00.008+02:00</published><updated>2008-10-05T12:41:02.030+02:00</updated><title type='text'>El tortazo.</title><content type='html'>No entiendo nada. Y la verdad es que no he podido aguantarme. He ido y se lo he dicho nada más que ha pasado. Porque, por ejemplo, Jose: todo el mundo sabe (ya os conté de él al principio de escribir) que se pasea sin mirar a nadie y cuando menos te lo espera, pues va y te escupe. O Soledad que tira la dentadura cuando le están dando de comer.  O Gloria que ha perdido la memoria y a veces se asusta y se agita sin motivo y te puede dar un buen mamporro. Pero lo que ha pasado hoy no tiene explicación. ¿Qué ha sido? Veréis. Esta mañana estaba el Dr. Rubén en el mostrador del pasillo donde suelen estar las enfermeras, escribiendo algo en uno de los historiales. Yo lo veía desde la sala. Estaba todo concentrado, redactando muy serio. Se paraba de rato en rato a pensar, pero sin levantar la vista de los papeles. Yo he imaginado que quizá era a mi historial al que estaba dando toda esa atención y me ha gustado mucho. Así que por unos minutos me he quedado mirándole y he fantaseado que, aunque el Dr. Rubén es novato, dentro de unos años, a base de estudiar nuestros casos, descubriría un medicamento muy importante para aliviar nuestros problemas, y sería un hombre muy famoso y recibiría premios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de pronto ha salido del otro lado del pasillo una mujer, se ha acercado sin hacer ruido y le ha dado al Dr. Rubén un bofetón, así, en toda la cara. Ha sonado: "Plas", y tan fuerte que más de uno se ha girado a ver que pasaba. El Dr. Rubén ha levantado la cara medio atontado y ha dicho "pero  bueno, qué pasa..." y para cuando se ha dado cuenta de lo ocurrido, la mujer ya se había marchado corriendo por el pasillo. El hombre ha girado la cara para mirar alrededor pero nadie sabía realmente lo que había pasado y los demás pacientes habían vuelto a sus cosas. Yo he intentado mirar para otro lado también, pero no me ha dado tiempo y el Dr. Rubén me ha mirado a los ojos y ha entendido que yo lo había visto todo. Y entonces, ¿sabéis?, ha bajado la mirada como avergonzado y se ha levantado y se ha metido a la sala de médicos, con el historial debajo del brazo. Y a mí me ha dado mucha pena. Pero enseguida la pena se ha convertido en enfado y aunque, como he leído por ahí, los periodistas no tienen que formar parte de la noticia, he salido corriendo detrás de la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía lo que le iba a decir cuando la he visto que se metía en su cuarto, pero he entrado muy decidido detrás de ella y me he plantado muy serio. Entonces ella me ha mirado y, creedme que tenía muy mala leche y ha mí me ha entrado miedo de que me fuera a pegar también: "¿Qué quieres tú ahora atontado?", me ha dicho. "Quizá sea un atontado o un loco -le he dicho-, o puede que las dos cosas.  Pero no ando pegando a la gente por ahí sin ton ni son. Es usted una maleducada y debe pedirle perdón al Dr. Rubén". Me temblaban un poco las piernas cuando he dicho todo esto, así de pronto, pero me había salido "del alma", como se suele decir. Me he quedado, aún serio, esperando una respuesta, pero cuando ha cogido un libro y me lo ha tirado gritando, "¡fuera de aquí mierdoso!", pues no me ha quedado más remedio que salir pitando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya por la tarde me he cruzado por casualidad con el Dr. Rubén. Se ha hecho un poco el despistado pero me las he arreglado para hacerle un gesto con la cabeza y pulgar, como diciéndole: ánimo, no se preocupe, he puesto a esa mujer "en su sitio", siga investigando y le apreciamos, gracias... Pero no me ha debido entender porque ha puesto cara rara, ha sacado un boli y ha apuntado algo en la carpeta que aún llevaba que, ¿sabéis?, ¡era la mía! Al principio me ha encantado saberlo, pero después de la cena me he preguntado que si el Dr. Rubén lleva todo el día con mi carpeta debajo del brazo, ¿me estará pasando algo grave?.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-677776364622661507?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/677776364622661507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=677776364622661507' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/677776364622661507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/677776364622661507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/el-tortazo.html' title='El tortazo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4314808025674304409</id><published>2008-10-01T11:00:00.006+02:00</published><updated>2008-10-01T16:45:18.053+02:00</updated><title type='text'>Serologías.</title><content type='html'>Ha durado más de tres horas pero se nos ha pasado a todos muy deprisa. Ha sido como una de esas películas de misterio, amor y detectives y nos ha tenido en vilo durante toda la tarde. Veréis, todo ha empezado cuando Luisa, que tiene esquizofrenia, y Fernando, que antes tomaba drogas pero ahora nadie sabe lo que tiene, ha empezado ha discutir en el comedor. Luisa le cogía de los brazos y le decía que tenía que casarse con ella. Y Fernando intentaba zafarse y le decía que si estaba loca. Total, nadie hacía mucho caso, porque estas riñas surgen a menudo, pero la cosa iba a más y al final ha venido una enfermera, y al preguntar el porqué de tanta insistencia en que Fernando se casara con ella, le ha dicho que porque esa noche le había hecho el amor y que ahora casarse era su obligación. Entonces la enfermera se ha puesto pálida y ha salido a buscar a uno de los psiquiatras, que por casualidad era el Dr. Enrique, que también se ha puesto pálido. Yo no entendía la razón de tanta palidez, porque aquí todos sabemos que hay "parejitas" y que se besan cuando no les ven o se meten en los cuartos a solas, pero entonces Adolfo me ha explicado que la preocupación era porque Fernando tenía no sé qué enfermedad contagiosa. ¿Y qué?, le he preguntado. Me ha mirado raro como diciendo, tú no te enteras chaval, y he caído en que sería una de esas enfermedades que se pasan al hacer el amor y también he puesto cara de preocupación,como los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Dr. Enrique se ha metido en una sala acristalada que está pegando a la de la tele con una enfermera a cada lado y ha pedido que pasen uno a uno los implicados para intentar aclarar el lío. Los demás nos hemos puesto cerca de los cristales, haciendo como que veíamos la tele, pero en realidad estaba sin volumen y hemos podido oír casi todo lo que pasaba. Y aquí os hago un resumen:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-EL Dr. Enrique: Ha pasado primero a Luisa, luego a Fernando y finalmente a la compañera de habitación de Luisa, que se llama Nadia. ha preguntado a todos lo mismo. Se frotaba la cara todo el rato y resoplaba.&lt;br /&gt;-Luisa: "Se tumbó encima de mí y me hizo el amor. Ahora tiene que casarse conmigo". -Fernando: "Esa mujer está loca, yo no la he hecho ni el amor ni nada, doctor, se lo juro por mis muertos", y se daba golpes en el pecho y en la mesa. Luego ha reconocido que sí estuvo en su cuarto, "pero nada más, por la gloria de mi madre".&lt;br /&gt;-Nadia: "Yo les vi a los dos juntos en la cama, pero a mí todo eso me da mucha vergüenza y no miré. Pero no estuvieron mucho rato, o eso creo".&lt;br /&gt;-Comentarios de los de la sala de la tele: "Esa mujer está loca", "Todas las mujeres son iguales, te provocan y luego te piden explicaciones", "Con toda la medicación que lleva Fernando seguro que ni se le levanta", "Que me dejen a mí 5 minutos con éstos a solas y se lo saco a cachetazos", "No seas bruto hombre: yo consigo lo mismo metiendo la nariz en las sábanas", "¿Alguien tiene un cigarrillo?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así se ha pasado la tarde, el Dr. Enrique dándole vueltas a lo mismo sin llegar a nada, y los demás comentándolo todo desde la sala de al lado. Al final ha mandado salir a todos y le ha dicho a la enfermera que por si acaso "sacara unas serologías" y luego algo de "antibiótico" y "profiláctico" y se ha ido con cara de cansado. Luisa, cuando se ha enterado de que la tenían que pinchar, se ha olvidado de Fernando y de casarse y ha echado a correr por el pasillo gritando socorro y diciendo que le querían inyectar un micrófono. Y luego todo ha vuelto a la normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de la cena me he cruzado con Carlos y le he preguntado por Cristina. Me ha dicho que había estado con ella hacía un rato y que ya venía para el comedor. Y luego me ha mirado entrecerrando los ojos y con una sonrisita me ha dicho que, "Mucho preguntas tú ultimamente por ella, ¿te pasa algo?". Pero yo no le he contestado sino que me ha salido decirle: "¿Carlos, a tí te han hecho ya una serología antibiótica de esas?". Se ha sonreído aún más y me ha dicho: "No te preocupes chaval, que estoy sano como una manzana". Y ha pasado a sentarse al comedor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4314808025674304409?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4314808025674304409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4314808025674304409' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4314808025674304409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4314808025674304409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/10/serologas.html' title='Serologías.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-3848728568588032734</id><published>2008-09-28T12:46:00.001+02:00</published><updated>2008-09-28T12:47:26.586+02:00</updated><title type='text'>Una tarde lluviosa.</title><content type='html'>Como llovía esta tarde me he quedado casi todo el tiempo en la sala de estar, y de vez en cuando paseando por los pasillo. Así, sin hacer nada, mirando por la ventana, un poco de tele, charlando con Emilio, fumando... Tengo que reconocer que antes no fumaba (antes de caer malo, se entiende), pero con los ingresos, que pueden ser muy aburridos y que aquí todo el mundo fuma, es bastante fácil engancharse. Yo pensaba al principio que era la propia enfermedad lo que te empujaba a fumar, por el ansia, pero luego le oí decir a uno de los terapeutas que el tabaco alivia algunos efectos secundarios de la medicación. En fin, no sé lo que será pero entre unas cosas y las otras aquí fuman todos, incluidos los terapeutas (lo mismo es que también toman medicación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me estoy desviando del tema. A media tarde ha habido un rato en el que me he sentado en uno de los sillones del pasillo. Justo enfrente veía las puertas de las habitaciones, que se abren todas hacia afuera, con las ventanas de cristal (o algo parecido) para que te puedan ver desde fuera, y los números pintados encima. Había bastante ruido y barullo de gente, pero a mí me llegaba como desde lejos, amortiguado. He entrecerrado un poco los ojos (puede que tuviera un poco de sueño) y he mirado hacia la izquierda. Venía la mujer de la limpieza que empujaba su carro muy despacio, como si estuviera en el agua. Cada pocos metros se paraba y le daba con la fregona al suelo, la metía en el cubo, escurría y otro poco más. Del otro lado del pasillo venía un paciente hablando solo y fumando y más allá estaban el Dr. Angel y el Dr Sebastián. Parecían discutir, hablaban alto, pero yo no lo oía y movían los brazos. Pensé que debería sorprenderme o inquietarme al ver a dos de los médicos discutir, porque no suelen hacerlo en público, pero no era así: lo percibía todo como si fuera una película a cámara lenta. Entonces miraba avanzar a la señora de la limpieza, muy lento, y al llegar a la altura de una de las puertas, se ha abierto y estaba un paciente desnudo que quería salir, pero la mujer le ha empujado con la fregona hacia adentro, pero muy despacio, diciéndole algo. Y luego ha seguido fregando, y el hombre que venía fumando ha tirado la colilla al suelo que ha rebotado lentamente dando un chispazo. Y la mujer de la limpieza se ha limitado a cogerla con cuidado, sin girarse ni decirle nada y la ha puesto en su cubo de basura. Y ha llegado hasta los médicos que seguían discutiendo y el Dr. Angel se ha percatado de ella con el rabillo del ojo, y ha cogido al Dr. Sebastián del brazo para separarle un poco y dejar que pasara el carro. Y seguían moviendo mucho la boca y los brazos, pero todo tan lento, y la mujer de la limpieza se ha fijado en uno de los cristales y le ha dado con el trapo. Pero no ha quedado satisfecha y ha cogido un líquido y ha mojado el cristal y lo ha frotado de nuevo, una y otra vez, una y otra vez. Y delante de ella seguían discutiendo los médicos, pero ya menos, y a mí me parecía que cada vez que frotaba el cristal, menos discutían. Hasta que al final ya no discutían, sólo hablaban, y se ha ido hacia el fondo y la mujer de la limpieza ha doblado el trapo y lo ha dejado despacio en el carro. Y ha seguido hacia el final del pasillo, atenta a los cristales y al suelo, que seguía frotando cada poco, hasta que al final ha girado a la derecha y la he perdido de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato he abierto los ojos y me he dado cuenta de que me había quedado dormido, y no he sabido si había visto todo lo que os he contado o es que lo había soñado. Es lo que tiene estar aquí, que pierdes un poco la noción de las cosas. Y si además tienes delirios y alucinaciones, ya ni te cuento. Pero aún así me he fijado en el suelo, y en los cristales, que estaban muy limpios, y he paseado lentamente, teniendo cuidado de las cosas. Incluso cuando ha parado de llover he salido al jardín, que estaba lleno de caracoles, y esta vez no he pisado ninguno, como tras veces. Me he movido despacio, como en mi sueño, o lo que fuera, y he hablado con los demás un rato. Me veía tranquilo, sin ansia por contar las cosas, por pensarlas, por solucionarlas. Al llegar la hora de la cena he metido la mano al bolsillo, y aunque parezca mentira, no me he sorprendido del todo al ver que no había fumado ningún cigarrillo. Aún así, creo que una máquina de tabaco en el hospital solucionaría mucho problemas. Será cuestión de proponérselo a los terapeutas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-3848728568588032734?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/3848728568588032734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=3848728568588032734' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3848728568588032734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3848728568588032734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/una-tarde-lluviosa.html' title='Una tarde lluviosa.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4729728270693571172</id><published>2008-09-24T10:04:00.002+02:00</published><updated>2008-09-24T10:05:19.129+02:00</updated><title type='text'>La historia de Sara.</title><content type='html'>¡Hoy hemos tenido visita de Sara! Claro, vosotros no sabeis quien es pero Sara estuvo aquí ingresada durante muchos meses hasta que le dieron el alta. A veces antiguos pacientes se pasan a saludar, a ver a los viejos compañeros de ingreso y también a los terapeutas. A los que aún estamos aquí nos hace mucha ilusión: por un lado es una visita y por el otro te gusta ver a la gente que se ha ido curada porque te anima a pensar que también a tí te puede pasar. Así que ha estado todo el mundo más sonriente durante la mañana, con corrillos que hablaban, terapeutas que salían del despacho, abrazos, risas y apretones de manos. Y todo esto girando alrededor de Sara y el tac, tac, de su bastón. Yo también he ido a saludarla y al verme me ha dado un beso y un abrazo y me ha dicho, "hombre, nuestro reportero más intrépido, ¿cómo van esas crónicas?. Y yo, "muy bien Sara. Estás muy guapa", y ella, "me van bien las cosas", entonces otro paciente le ha dicho, "a tí siempre te va bien", y ella, "no me puedo quejar", y yo, "Sara ¿puedo contar tu historia?", y el Dr. Angel que se había acercado: "Sara, ¿porqué no se la cuentas a todos?. Podemos pasar al salón y así aprovechas para ver a los demás...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara tenía 25 años cuando la vida se le fastidió por completo. Era una chica guapa, dulce, alegre, que acababa de terminar sus estudios de filosofía. Julián, su novio de toda la vida le pidió matrimonio y ella, que lo esperaba desde hacía tiempo, explotó de felicidad. Por fin podrían formar una familia, tener niños... La boda fue como un cuento de hadas y decidieron ir de luna de miel a un país tropical. Allí comenzó la desgracia. El coche en el que viajaban volcó, con la mala fortuna de que Sara quedó atrapada bajo los hierros. Los demás ocupantes salieron ilesos, pero ella quedó gravemente herida. Se había fracturado las 4 extremidades, y tenía daños y hemorragias internas. Estuvo a punto de morir en varias ocasiones antes de que finalmente la trasladaran de vuelta a su ciudad. Allí la operaron hasta en 12 ocasiones, la llenaron el cuerpo de cicatrices y consiguieron arreglarlo casi todo, menos una de las piernas que, según le dijo el traumatólogo, "necesitará la ayuda de un bastón para funcionar". Mientras estaba convaleciente de sus heridas su marido le comunicó que no podía seguir con ella: el accidente le había cambiado el carácter, no era la chica que conoció, yo no puedo con todo esto, lo siento, me voy, te dejo, adiós, le dijo. Y Sara se quedó sóla. Bueno, tenía el apoyo de sus padres, pero la desgracia no la abandonaba y poco después a su madre la diagnosticaron de un tumor. No había nada que hacer. Unos meses después moría y Sara apenas pudo desplazarse hasta el funeral. Le entró una profundo depresión y por eso la trasladaron a psiquiatría, y gracias a eso tuvimos la fortuna de concerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó aún encamada llena de remiendos. Y aquí vimos cómo aprendía de nuevo a moverse, a caminar con su bastón, a bailar con torpeza en la fiesta de Navidad. Empezó a sonreír y luego a reír. Vimos cómo salía al pueblo y volvía llorando de dolores. Y muchos meses después cómo conseguía alquilar un piso, encontrar un trabajo de prácticas en una escuela y finalmente se marchaba de alta, dándonos una gran alegría y mucha tristeza. Por carta siguió contándonos cómo le iban las cosas, agradeciendo todo lo que le habíamos apoyado y preguntando por los demás pacientes. Nos enteramos que tenía un nuevo novio, un compañero de trabajo y que le habían hecho fija en la escuela. Y también nos enteramos de que era posible ser feliz a pesar de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy a venido Sara a vernos y nos ha contado esta historia, que es muy triste pero sin saber porqué todos hemos disfrutado mucho escuchándola. Al marcharse ha dicho una frase que he apuntado y aquí os la pongo: "Cuando todo estó pasó primero sentí mucha rabia y frustración, no era justo, pensaba, ¿por qué a mí?. Luego me hundí en una una profunda depresión, larga, negra, confusa. Creí que nunca saldría de ella. Luché con todos mis fuerzas para conseguir ser la misma de antes, pero ¿sabéis una cosa? no lo conseguí: ahora soy mejor de lo que era".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara se ha ido a última hora y yo he salido un rato a pasear al jardín. Cuando volvía una hoja de tilo me ha caído sobre la cabeza. Parece que otra vez ha llegado el otoño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4729728270693571172?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4729728270693571172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4729728270693571172' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4729728270693571172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4729728270693571172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/la-historia-de-sara.html' title='La historia de Sara.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-7997523670395088377</id><published>2008-09-21T15:38:00.002+02:00</published><updated>2008-09-21T15:38:50.977+02:00</updated><title type='text'>Bernardo y Aquiles.</title><content type='html'>Bien, veamos, ¿por dónde iba? Ah, sí, ya me acuerdo, tenía que presentaros a Bernardo. Puede parecer una tarea sencilla esto de presentar a alguien, pero en el caso de Bernardo os aseguro que no lo es en absoluto. La primera vez que lo vi iba sin afeitar, con los hombros caídos, parecía sucio (pero no lo estaba porque aquí si no te lavas te acaban metiendo a la ducha aunque no quieras) y se lamentaba constantemente. Me acerqué y le pregunté qué era lo que le pasaba: "Era un hombre muy rico", me dijo. "Vivía en los mejores hoteles, tenía coches, mujeres, viajaba por todo el mundo... tenía tanto dinero que podía vivir con los intereses de mis intereses. Pero una crisis y un mal de amores dieron al traste con mi fortuna. Y aquí estoy, lamentando mi suerte y mi desgracia". Dos meses después le vi risueño, sonriente. Iba midiendo los muebles de la sala con una salchicha. "Parece que ya se encuentra mejor. ¿Ya no le importa lo de su fortuna?", le dije. "¿Qué fortuna?", me contestó. Y luego dijo: "Amigo mío, está usted delante de uno de los mayores inventores de la humanidad. En este momento estoy desarrollando un nuevo método de medida: esta salchicha. Va a revolucionar el sistema métrico. Por cierto, querido amigo: mide usted exactamente 16 salchichas y media".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no entendía nada. A las pocas semanas apareció fumando como un carretero y con un sombrero, y entonces decía que era un detective en una peligrosa misión que no podía contar. Más tarde ya no fumaba y se había rapado al cero y se sentaba con las piernas cruzadas en un rincón cantando rezos y salmos: "Vengo del Tíbet, donde he aprendido los secretos de los monjes budistas. Si quieres te enseñaré". Y así cada pocas semanas cambiaba de personalidad.&lt;br /&gt;Le pregunté a Antonio, que lleva bastante tiempo aquí, si sabía qué es lo que le pasaba a Bernardo. Me contó que le trajo su hermana, su única familia, hace muchos años, no se sabía bien porqué. El caso es que no respondía al tratamiento y en aquel momento los médicos optaron por darle electroshock. Le dieron varias sesiones, lo que le producía bastante amnesia, pero mejoraba. Su hermana venía con frecuencia y le animaba, pero Bernardo, a veces no la reconocía. Los médicos decían que la amnesia era reversible, y eso parecía. Pero al poco de esto la hermana de Bernardo murió: parece que le dio un infarto y no se pudo hacer nada. Se lo contaron a Bernardo, se puso muy triste y luego dijo: "¿Qué hermana? Soy hijo único. Heredero de una noble y legendaria tradición de cazadores de fieras". Se puso un pantalón corto y un sombrero de safari, y ahí empezó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ya veis: cada poco tiempo Bernardo cambia de personalidad. Yo no sé si no se acuerda de su vida anterior, de lo que hacía o de su hermana, o puede que no se quiera acordar. Lo que sí me parece es que es bastante feliz. Eso me ha hecho pensar que quizá uno pueda cambiar su propia vida. Bernardo lo hace constantemente y parece que le va bien. Así que, si no te gusta tu vida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde he estado corriendo por los pasillos, saltando, riendo. El Dr. Rubén me ha dicho: "Chico, ¿qué haces que no paras quieto?". Y yo: "No soy un chico soy Aquiles, el guerrero". Y me he marchado con la cabeza alta, orgulloso, invencible. A última hora me dolía el talón de tanto correr y cojeaba un poco. He pasado cerca de Bernardo que sonriendo me ha dicho: "Cuida ese talón Aquiles, puede llevarte a la ruina. A mí una lesión similar me dejó fuera de las finales en el 74". "Gracias Bernardo, así lo haré". Todo la tarde he sido un héroe, pero antes de irme a la cama ha llamado mi madre para recordarme no sé qué, y se me ha cortado el rollo. Me ha dado un poco de rabia, pero ya de noche, acurrucado en las sábanas, he pensado que los héroes también tienen madre y me he quedado mucho más tranquilo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-7997523670395088377?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/7997523670395088377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=7997523670395088377' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7997523670395088377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7997523670395088377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/bernardo-y-aquiles.html' title='Bernardo y Aquiles.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-8577604670988955482</id><published>2008-09-16T20:59:00.007+02:00</published><updated>2008-09-17T17:10:43.549+02:00</updated><title type='text'>Un día aburrido.</title><content type='html'>Estos últimos días han sido bastante aburridos, no ha pasado nada de particular. He pensado que podría aprovechar para presentaros a alguien, pero no sabía muy bien a quién. Se me ha ocurrido que todo el mundo tiene una historia interesante que contar, así que podría dejar a la suerte que decidiera por mí. Andrés, que es un obsesivo, me ha dicho: "¿Por qué no echas a cara a cruz a cada uno de los pacientes? A los que les sale cara los apuntas y a los que les sale cruz los eliminas. De los que quedan, vuelves a tirar y vas eliminando a los que les sale cruz y así poco a poco. Cara se queda, cruz se elimina y entonces... y sobre estos vuelves a lanzar... lanzo arriba, lanzo para abajo... cruz, cara, cara y cruz... ¿Quieres que te ayude?". Con tanta cara y cruz yo ya no sabía ni dónde estaba. "No gracias, Andrés", le he dicho, pero no se iba ni a la de tres. Así que le he soltado que me parecía que tenía las manos sucias, y como es obsesivo, pues ha salido pitando al baño a lavárselas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me he puesto en mitad del pasillo, todavía un poco confundido por la perorata de Andrés, y he cerrado los ojos. He decidido que al abrirlos, al primero que viera, ese sería el que os iba a presentar. Y ese ha sido... ¡Bernardo! Vaya, menuda suerte: si todo el mundo tiene una historia para contar, Bernardo tiene muchas más. Me he dirigido hacia él con la libreta, pero a mitad de camino me ha interrumpido Begoña. Es mayor, me parece que mucho, pero viste siempre como una niña pequeña, con lazos y cintas y esas cosas, y habla con una voz cantarina, como de flauta.&lt;br /&gt;-Estoy muy enfadada contigo -me ha dicho seria.&lt;br /&gt;-¿Conmigo? ¿Y por qué, si puede saberse?&lt;br /&gt;-Sí, puede saberse.&lt;br /&gt;-¿Y qué es?&lt;br /&gt;-No me acuerdo.&lt;br /&gt;Entonces he intentado esquivarla y seguir mi camino, pero ella no se apartaba insistiendo en que estaba enfadada. Entonces le he dicho que  si estaba enfadada por aquella vez que le hice tal cosa, y ella: "pues no". O por esto que le dije, o por lo otro, o por aquella otra vez, y ella: "nada de eso". Entonces ha vuelto Andrés de lavarse las manos y nos ha visto y se ha acercado. Y al enterarse de lo que pasaba, como es obsesivo, se ha puesto muy nervioso y ha empezado: "Tienes que acordarte, Begoña, no te puedes quedar con la duda: ¡piensa, piensa... vamos tú puedes sacarlo...!". Y yo diciendo cosas, y Begoña que no era por eso, y Arturo: ¡piensa Begoña!, y dale que te pego los tres, y se han acercado otros pacientes, y Andrés cada vez más nervioso: "leche, Begoña ¡piensa!", y todos los de alrededor: "venga que tú puedes..."&lt;br /&gt;A los cinco minutos ya no podía más y le he dicho:&lt;br /&gt;-Begoña, por aquello que te hice te pido perdón.&lt;br /&gt;-¿Por qué cosa?&lt;br /&gt;-No me acuerdo, pero te pido perdón. ¿Aceptas mis disculpas?&lt;br /&gt;-Las acepto.&lt;br /&gt;-¿Ya no estás enfadada?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-¿Nos damos un abrazo de reconciliación?&lt;br /&gt;-Vale.&lt;br /&gt;Y nos hemos dado un abrazo mientras todos los que se habían acercado aplaudían con entusiasmo, y el que más Andrés, que tenía cara de alivio y recibía palmadas en la espalda de los que estaban a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento todo el mundo había vuelto a sus cosas, y yo me he visto sólo en el centro del pasillo pensando en lo que iba a hacer antes de que empezara todo este lío... "¡Ya me acuerdo: hablar con Bernardo!". Pero al volverme ya se había marchado. En fin, tendréis que esperar al próximo día para conocerle. Y yo que me quejaba de estar aburrido...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-8577604670988955482?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/8577604670988955482/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=8577604670988955482' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8577604670988955482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8577604670988955482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/un-da-aburrido.html' title='Un día aburrido.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-6197713671467040467</id><published>2008-09-14T10:24:00.002+02:00</published><updated>2008-09-14T10:24:49.971+02:00</updated><title type='text'>El hombre de la ventana.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;¡Madre mía, la que se ha montado esta tarde! Ha sido justo después de comer, cuando casi todos andaban sesteando o viendo la tele. De pronto de han oído unos gritos: “¡Que se mata, que se mata!” y todo el mundo ha echado a correr a ver qué es lo que pasaba (bueno todos no, he visto a Luis recogiendo los cigarrillos que se habían quedado en los ceniceros. Es que su familia no le trae tabaco). Bueno el caso es que hemos subido todos al segundo piso que es de dónde venían los gritos y en uno de los despachos hemos visto a un hombre sentado a caballo en la ventana que da al jardín, y estaba gritando: “Iros todos a me tiro, ¡dejadme tranquilo!”. Todas las ventanas de las habitaciones están “bloqueadas” y sólo se abren un poco para ventilar, pero las de los despachos no. Este era el despacho del Dr. Enrique, que ha llegado muy sofocado y todos los que estaban alrededor le han hecho sitio para que hiciera algo. Ha intentado acercarse diciendo “tranquilo, que no pasa nada; anda baja de ahí y vamos a hablar”. Pero el hombre ha sacado aún más el cuerpo por la ventana y el Dr. Enrique le ha dicho “vale está bien” y se ha vuelto a echar hacia atrás. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Por un momento nadie ha sabido que hacer y entonces ha volado una cuerda con un lazo que casi le atrapa al hombre de la ventana por la cabeza, y otro acercaba el mango de una escoba. Y entonces el Dr. Enrique: “¿Pero qué estáis haciendo?”. Y uno: “Tranquilo doctor que casi le engancho con el lazo…” y el otro “Agárrate a la escoba, no seas loco”. Una chica se había arrodillado y lloraba, la mayoría se movían espantados sin saber qué hacer y uno al fondo daba palmadas sin ton ni son. Así que finalmente el Dr. Enrique ha dicho: “¡Todos fuera de aquí ahora mismo!” y lo ha dicho tan serio que le hemos hecho caso, pero yo me he quedado cerca de la puerta para ver lo que pasaba.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Durante muchos minutos el Dr. Enrique y el hombre de la ventana estuvieron hablando. No se oía bien pero parece que le decía que bajara de ahí, hombre, que podían hablar en el despacho. Y el otro que se fuera que se quería morir y que le dejara tranquilo. Y el Dr. Enrique que porqué se quería morir, y eso no es asunto suyo, déjeme tranquilo. Y así mucho rato, pero la gente no se movía del sitio, todos con mucha tensión. Yo he preguntado: “¿no viene algún terapeuta más a ayudar al Dr. Enrique?”. Y Arturo me ha dicho que creía que subía el Dr. Ángel, que había encontrado a tres pacientes sujetando una manta en el jardín y diciendo: “Tírate que te cogemos”, y estaba mandándolos a sus habitaciones y que parece que ya venía. Y así ha sido. Hemos visto como subía muy despacio y entraba en el despacho. Allí estaba el hombre subido en la ventana (ya llevaba por lo menos media hora) y al Dr. Enrique desesperado sin saber qué hacer. Entonces el Dr. Ángel ha dicho: “¿Puede bajarse de ahí, por favor? No queremos que se haga usted daño”. Y el hombre: “No voy a bajarme, quiero morirme”. Y el Dr. Ángel: “¿Hay algo que podamos hacer para convencerle de que no lo haga?”. “¡Nada absolutamente, déjenme tranquilo de una vez!”. El Dr. Ángel ha dado un paso hacia delante y el hombre ha sacado aún más el cuerpo por la ventana, pero el Dr. Ángel no se acercaba para sujetar al hombre sino que ha cogido del brazo al Dr. Enrique y le ha dicho: “Ya le has oído. Hemos hecho lo que hemos podido. Vámonos”. Y se ha llevado al Dr. Enrique que le ha seguido como un cordero pero con cara de pasmo y al salir han cerrado la puerta. Y luego han hecho que todos bajáramos de nuevo a la sala de la tele y que nos quedáramos ahí y a todos nos ha parecido lo más natural del mundo dejar a ese hombre en el quicio de la ventana. “…Una hora detrás de él para convencerle… si se quiere tirar no se le puede impedir… una lástima…” y así todas las conversaciones, con un poco de tristeza y un poco de resignación. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En un rato hemos salido al jardín y el hombre no estaba ya subido en la ventana. Nos hemos asustado un poco, pero tampoco estaba en el suelo del jardín. Entonces hemos subido al despacho y tampoco estaba allí (estaban el Dr. Enrique y el Dr. Ángel hablando bastante tranquilos). Finalmente alguien ha señalado su cuarto y al entrar hemos visto al hombre de la ventana metido en su cama, tapado hasta la nariz y con los ojos cerrados, durmiendo. O eso parecía.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-6197713671467040467?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/6197713671467040467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=6197713671467040467' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6197713671467040467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6197713671467040467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/el-hombre-de-la-ventana.html' title='El hombre de la ventana.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-8239547027364150621</id><published>2008-09-10T12:05:00.003+02:00</published><updated>2008-09-10T12:07:19.030+02:00</updated><title type='text'>Los botes de arroz.</title><content type='html'>Una de las terapias que hacemos es la "terapia ocupacional". Se llama así pero todo el mundo la conoce como "manualidades". Esto no se lo puedes decir al terapeuta que la lleva que es Eduardo porque se enfada: "No son manualidades, leche, es terapia. A ver si os enteráis de una vez". Y luego empieza a explicar que si promoción de habilidades, que si proceso, recursos, desarrollo, ahondar en las posibilidades... y no se cuántas cosas más, que no se entienden bien. Así que para nosotros, cuando alguien pregunta, "¿qué toca ahora?", "pues manualidades", y ya está todo dicho. Es bastante entretenida porque se usa cartón, madera, pinturas, barro, cuerdas, plastilina... y si cierras los ojos y aspiras los olores, por momentos parece que has vuelto al colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día Eduardo trajo dos botes de cristal con algo dentro. Nos dio que era arroz hervido y que quería hacer un experimento: "Vamos a poner una etiqueta en un bote que diga amor, y en la otro una que diga odio, y los vamos a colocar en la balda. Cada vez que miréis a los botes tenéis que pensar cosas bonitas hacia el bote de amor y cosas negativas hacia el de odio. Y veremos lo que pasa en unos días". Nos quedamos todos intrigadísimos, así que la gente se esforzó bastante en el experimento y algunos se quedaban un rato mirando los botes aunque no hubiera manualidades. A las dos semanas Eduardo bajó los botes y todos nos pusimos alrededor. Los abrió. En el que ponía amor se veía todo el arroz cocido, algo pastoso, pero aún muy blanco. ¡Pero en el de odio había aparecido un mancha negra, como de moho! ¡Qué pasada! Cuando Eduardo preguntó a ver qué conclusión sacábamos, nadie sabía que decir de la sorpresa que teníamos. Al final Carlos dijo que era porque el bote de odio estaba mal cerrado y que se había puesto malo por eso, pero Eduardo le dijo que los dos botes estaban cerrados igual. Entonces ha habido un buen rato de silencio hasta que Alfonso ha levantado la mano. Le hemos mirado y Eduardo ha dicho "¿sí Alfonso?" y él: "Lo que ha pasado es que el bote de odio se ha puesto negro porque es de arroz... ¡con calamares en su tinta!". Y todo el mundo se ha echado a reír y Eduardo se ha enfadado un poco (como cuando te oye decir "manualidades") y ha dicho que éramos una calamidad y que mejor haríamos en darle un poco a "la mollera".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la tarde he estado pensando en porqué se había podido poner negro el bote con la palabra odio y creo que he dado con la solución. Lo he apuntado en mi libreta así: "Los pensamientos positivos hacen que las cosas se mantengan bien, y los negativos que vayan mal". No sé si lo he cogido del todo pero he pensado en enseñárselo mañana a Eduardo, que seguro que está más tranquilo y me lo explica bien.&lt;br /&gt;No sabía si alguien más había pensado acerca del experimento, pero a última hora se me ha acercado Guillermo (le decimos Guille porque es el más joven de los que estamos aquí) y me ha dicho: "Ahora ya sé porque mi padre nos maltrataba a mí y a mis hermanos cuando éramos pequeños: nosotros teníamos la culpa porque le odiábamos y pensábamos mal de él y por eso se volvió así". A mí me ha dado mucha pena y sin saber porqué le he dicho que si eso lo pensaba por el experimento de los botes, que se quedara tranquilo, que Alfonso me había confesado que había puesto una mosca muerta en el bote de odio y que por eso se había puesto malo. Me ha salido así de golpe, y parece que Guille se ha quedado más tranquilo. Yo no mucho. Luego me he ido a buscar a Alfonso para contárselo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-8239547027364150621?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/8239547027364150621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=8239547027364150621' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8239547027364150621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8239547027364150621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/los-botes-de-arroz.html' title='Los botes de arroz.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1218235435889233057</id><published>2008-09-07T12:08:00.000+02:00</published><updated>2008-09-07T12:09:17.687+02:00</updated><title type='text'>A la sombra de un sauce llorón.</title><content type='html'>&lt;div&gt;Hace unos días os conté que Laura le había escrito una poesía al Dr. Enrique, pero lo que no os dije es que me había dado un poco de envidia. Desde entonces tenía "el gusanillo" de escribir yo alguna, para probar, pero no se me ocurría ningún tema. Así que ayer me acerqué al Dr. Rubén, el que es novato, y le pregunté que si él sabía cómo se escribía una poesía, y si me podía sugerir algún tema. Se puso un poco nervioso y me dijo que "lo que tienes que hacer es estar en silencio, dejar la mente en blanco y atender a tu alrededor. Dejas fluir las palabras sin pensar en nada en concreto y cuando alguna idea o sentimiento se concrete en tu cabeza, entonces lo escribes". Y luego se ha ido. Me he dado cuenta que es lo mismo que le dice a los pacientes que hablan mucho e interrumpen en las terapias para que estén callados, pero como no tenía ninguna otra sugerencia he salido al jardín y lo he puesto en práctica. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;He paseado un rato entre los árboles del jardín. Al final me he sentado debajo de un sauce. Está sobre un montículo y desde allí he visto la yerba, aún verde a pesar del calor, y un poco más allá la valla de alrededor. Y más allá la colina en descenso, y los caminos que vienen y van desde el hospital. Y luego el pueblo con sus casas blancas y tejados marrones, y la gente como hormiguitas... Y sin saber cómo he pensado en el pueblo al que yo iba de pequeño, en los veranos, en mis padres, en dejar la mente en blanco, en mi hermana, en fluir las palabras, en el juego, en la risa, las ideas y sentimientos que se concretan, en el mar, el paso del tiempo, y finalmente, en escribir...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;A la sombra de un sauce llorón.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Reflejos de lejos, de niño pequeño&lt;br /&gt;Patines con ruedas, sonrisas sin ceño&lt;br /&gt;No llega el invierno, el mal no se nombra&lt;br /&gt;El postre es eterno, ¡ni el sol me hace sombra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tenía catorce, quince, veinte años?&lt;br /&gt;Se me ha hecho un esguince: ¡Mamá, me he hecho daño!&lt;br /&gt;Desvío en el río, ¿dónde está mi cauce?&lt;br /&gt;Me siento a esperarlo a la sombra de un sauce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin apenas viento se apagó la lumbre&lt;br /&gt;Invéntate un cuento y tocarás la cumbre&lt;br /&gt;Pero me pesa el nombre, se rompió el melón&lt;br /&gt;Y llora la sombra de un sauce llorón.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Espero que os haya gustado. Si es así intentaré hacer alguna más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1218235435889233057?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1218235435889233057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1218235435889233057' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1218235435889233057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1218235435889233057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/la-sombra-de-un-sauce-llorn.html' title='A la sombra de un sauce llorón.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4757384064504987111</id><published>2008-09-03T10:32:00.003+02:00</published><updated>2008-09-03T10:36:24.807+02:00</updated><title type='text'>Chicos y chicas.</title><content type='html'>Han pasado varios días y aún tengo la revista de chicas que tiró el nuevo. Supongo que debería devolvérsela a Raquel, pero reconozco que me gusta mirarla de vez en cuando... Me he parado a pensar en las chicas y los chicos. Aquí en el hospital estamos todos mezclados durante las comidas y las terapias y descansos, pero por la noche tienes que ir a tu cuarto con tu compañero y no se puede pasar al lado de las chicas. Tampoco se permite besarte o tocarte con ellas, pero las "parejitas" se las ingenian para hacerlo sin que les vean. Llamamos parejitas a los que se hacen novios en el hospital, que no son pocos. Yo no he tenido novia en el hospital y a veces creo que quiero. Lo que sí quiero seguro es que me den cariño pero como está mal visto entre los chicos y no se puede con las chicas, pues me acerco a Soledad que es vieja y no cuenta, y siempre me achucha y me da besos porque cree que soy su nieto (ya os lo había dicho, creo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que quería contaros es que Vicente y Elena ya eran novios antes de entrar. Se conoce que estaban muy enamorados y pasaban todo el tiempo juntos, pero Elena tenía no se qué trastorno que hacía que ingresara con frecuencia. Vicente no podía soportar estar separados, aunque fuera 15 días, así que empezó a decir que él también estaba malo y que lo ingresaran. Al principio le funcionó pero los terapeutas enseguida se dieron cuenta que lo hacía para estar con Elena, porque en cuanto le daban el alta a ella él se curaba "como por arte de magia", y pedía irse. Entonces empezaron a negarle el ingreso, porque ya sabían para qué era. Y él se empeñaba en entrar, y copiaba a otros pacientes, en lo que decían y en lo que hacían, para poder estar con su novia. Elena me contó, orgullosa, que Vicente llegó a hacerse cortes en las muñecas, tomar pastillas, desnudarse, golpearse contra las paredes, y otras cosas con tal de poder ingresar y estar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un día, después de estar juntos casi un mes en un ingreso, le dieron el alta a ella y cuando Vicente dijo que él también estaba bien y que se quería marchar, los médicos no le dejaron. Parece ser que "de tanto hacer el loco, al final algo se le ha pegado", le oí comentar al Dr. Angel. Vicente se enfureció muchísimo al ver que le negaban la salida y empezó a golpear la puerta con una de las sillas del comedor. Acabó sujeto a una cama con un montón de medicación. Se pasó por lo menos 15 días más ingresado. Elena no volvió a ingresar en ese tiempo, pero venía a visitarle cada día. Entonces él le decía que tenía que ingresarse con él, que probara lo que hiciera falta y que si no lo hacía era porque no le quería. Y muchas veces Elena se iba antes de terminar la visita porque Vicente acababa gritándola sin sentido. Cuando por fin se fue de alta, Elena le dijo que estaba muy enfadada y que quería estar un tiempo separada de él. Vicente se lo tomó fatal e hizo como cuando quería que le ingresaran, pero esta vez lo hacía frente a la casa de Elena para que volviera con él lo antes posible. Un día se subió al tejado y le dijo que si no le hacía caso se iba a tirar. Algunos dicen que se tiró y otros que le resbaló un pié, pero el caso es que se cayó del tejado y se mató, así sin más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo Elena ingresó de nuevo, no sé si por lo de su novio o porque le empeoró su enfermedad (o puede que por las dos cosas). El caso es que lleva aquí casi un año y hoy me ha contado esta historia. Al acabar me he acercado a ella y, aunque está prohibido porque es una chica y es joven, la he abrazado y la he acariciado la cabeza como hace conmigo Soledad. Luego han llamado para comer y nos hemos ido. Había lentejas, que aquí son bastante buenas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4757384064504987111?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4757384064504987111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4757384064504987111' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4757384064504987111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4757384064504987111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/09/chicos-y-chicas.html' title='Chicos y chicas.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-7347131223189492653</id><published>2008-08-31T13:11:00.001+02:00</published><updated>2008-08-31T13:15:55.164+02:00</updated><title type='text'>La manía.</title><content type='html'>Desayuno-comida-cena, desayuno-comida-cena... Esta es la forma en que se miden los días dentro del hospital. Hay relojes, claro, colgados en las paredes, pero después de un tiempo, es tu estómago el que te va diciendo qué hora es. Y cuidado como se retrase un día la comida, que entonces todo el mundo se pone de acuerdo para protestar (debe ser en lo único). Los platos los traen de "Cocinas", que es un edificio un poco separado, que tiene una chimenea de metal, que no para de echar humo. Vienen en unas bandejas de plástico gris dentro de unos carros con ruedas que guardan el calor. Todos nos sentamos en el comedor y se nos reparte a cada una lo nuestra, y cuando acabas tienes que llevar la bandeja vacía de vuelta al carro. Ana es la jefa de comedor y se encarga de que todo salga bien: que no falte comida, repartirla, ayudar a comer o recoger las bandejas de los que no pueden solos, vigilar a las "flacas" y esas cosas. No está sóla (siempre hay con ella más enfermeras y auxiliares) pero ella es la que manda. Es bastante seca, y te grita en ocasiones si no comes suficiente o no haces las cosas bien, pero el día en que Arturo se atragantó, fue rápidamente le metió los dedos en la boca y le sacó un buen trozo de carne que se le había quedado atascado. Así que, aunque tiene mal carácter, todo el mundo la respeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema de Arturo es que tiene una manía: no puede masticar. Y no es porque le pase nada en la boca sino porque piensa que no va a ser capaz de masticarlo todo por igual y entonces perfiere tragarse los trozos enteros. Es como cuando tocas madera por la mala suerte o no puedes subir en ascensor: son también manías, pero más normales. Aquí hay mucha gente con manías: sobre todo de lavarse mucho las manos o limpiar las cosas todo el rato, por si quedan "gérmenes". Algunos de tanto lavarse se despellejan las manos, y debe ser por eso por lo que ingresan aquí. También están los que lo tienen que tener todo ordenado y si les mueves algo de su sitio se ponen fatal y te montan "el pollo". He oido al Dr. Angel decir que no pueden evitar estas manía y que lo pasan fatal, y a mí me da mucha pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de comer le he preguntado a Parrón (se llama Andrés o Antonio, no me acuerdo pero todo el mundo le llama Parrón) si él tenía alguna manía. Me ha dicho que la única vez que tuvo una manía fue cuando iba a hacer las pruebas para entrar en la academia de policía. Tenía que saltar no sé qué distancia con los pies juntos. El día anterior estuvo probando y lo hacía con facilidad, pero no se fiaba y estuvo repitiéndolo toda la tarde. "Así, una vez tras otra, para asegurarme de que superaba la distancia: era como una obsesión, no lo podía dejar. Me tiré toda la tarde saltando y acabé agotado. Al día siguiente fui a las pruebas. Me puse en la linea, me agaché para coger impulso, y al ir a saltar tenía tantas agujetas que me tiré un pedo y me caí de culo. Desde entonces no he vuelto a tener ninguna manía". Creo que ahora se dedica al diseño o a la informática o a algo de eso. Esto es lo que me ha contado Parrón y yo he mirado a ver si tengo manías también. No he encontrado ninguna, hasta la noche: me he dado cuenta de que para poder dormir primero miro debajo de la cama, me pongo siempre del mismo lado y pienso en Cristina, y si no lo hago me pongo inquieto y no pego ojo. O puede que sea el calor, que aún hace bastante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-7347131223189492653?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/7347131223189492653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=7347131223189492653' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7347131223189492653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7347131223189492653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/la-mana.html' title='La manía.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-7404391820776004449</id><published>2008-08-27T10:52:00.001+02:00</published><updated>2008-08-27T10:52:16.052+02:00</updated><title type='text'>La función.</title><content type='html'>Me he levantado y he ido a ver a Marcela. Le he dicho: "Marcela ¿qué previsión del tiempo tienes?". Se he frotado las rodillas y un codo y se ha quedado un rato mirando al vacío. "Seguirá el calor por lo menos un par de días" y no ha dicho nada más. Marcela es de pocas palabras pero todo el mundo sabe que su artrosis es más fiable que la tele y a ella le encanta que le pregunten por el tiempo. Es su "función" en el hospital. Al cabo de un tiempo de estar ingresado a todo el mundo se le asigna alguna, aunque las hay más o menos importantes. Por ejemplo si quieres tabaco pues se lo pides a Julián. No fuma pero lleva 2 años haciendo creer a su familia que sí y le traen 2 cartones por semana. Te lo cambia por dinero o por otras cosas. Si quieres revistas de "chicas" pues entonces vas donde Raquel, que aunque es chica es como un chico, y su hermano se las trae. Ella te las vende o te las presta durante unos días y luego se las tienes que devolver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un paciente nuevo ha ido a pedirle una revista a Raquel, y esta le ha preguntado que porqué estaba aquí y luego nos lo ha contado. Al parecer tiene parkinson en un grado avanzado y si no toma bien la medicación se queda "bloqueado" allí donde esté. Le pasa de golpe, así sin más y aunque está consciente no puede moverse y tienen que venir a buscarle y darle la medicación, y entonces ya se le pasa. El caso es que salió una tarde y se fue a un "club de citas", y entró con una chica a una habitación. Raquel no ha querido dar detalles pero se le escapaba una sonrisita cuando contaba que le dió una de esos "bloqueos", y que tuvieron que llamar a su mujer para que viniera a buscarlo. El nuevo cuenta que le dio tanta vergüenza que se hizo el loco para disimular y que por eso le han traído a un hospital psiquiátrico en vez de a uno general. Yo me lo he creído pero a última hora de la tarde le he visto hablando sólo y gritando a las fotos de la revista de Raquel. Se reía y se enfadaba y al final ha tirado la revista a una papelera. Mientras me acercaba a recoger la revista he pensado que todo el mundo está aquí por algo y que al nuevo le debe de pasar algo más que el Parkinson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los que están aquí te dirán que no les pasa nada y que no deberían estar ingresados (a mí me pasó durante un tiempo, pero muy al principio) pero si se quedan el tiempo suficiente siempre aparece alguna cosa. Yo quiero pensar que los terapeutas no se equivocan y que no hacen las cosas porque sí, pero nunca se sabe: Benjamín siempre dice que él ingresó bien y que la enfermedad le vino de estar ingresado, y lo dice tan convencido que a veces me hace dudar y me inquieta un poco.&lt;br /&gt;Volviendo al nuevo, si se queda el tiempo suficiente ya sabremos si le pasa algo o no. De momento es nuevo y ni siquiera tiene función.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de acostarme le he preguntado a Marcela si sabía cual era mi función. Y me ha dicho que sí, que todo el mundo lo sabía: el escritor. Me ha gustado, pero ya en la cama me han venido dos preguntas a la cabeza que no me ha dado tiempo a contestar porque me he dormido. La primera pregunta era: ¿tengo que devolverle la revista a Raquel? Y la segunda: ¿cuánto tiempo llevo aquí?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-7404391820776004449?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/7404391820776004449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=7404391820776004449' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7404391820776004449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7404391820776004449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/la-funcin_27.html' title='La función.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-7897391128774101565</id><published>2008-08-23T13:24:00.003+02:00</published><updated>2008-08-26T15:24:17.755+02:00</updated><title type='text'>Las cicatrices.</title><content type='html'>Como hace tanto calor, la gente va con menos ropa: camisetas y pantalón corto y cosas así. (Algunos pacientes salen desnudos por el pasillo, pero como lo hacen también en invierno no creo que tenga que ver con el calor). Entonces me he fijado en que muchos de los que están aquí tienen cicatrices en los brazos y en otras partes y he cogido mi libreta y me he puesto a preguntar. Al primero al que he preguntado ha sido a Salvador, no porque le hubiera visto alguna cicatriz sino porque lo tenía cerca y me llevo bien con él. Me ha dicho que no tiene ninguna marca, que sólo le falta un diente. Me ha contado que fue al dentista y se empeñó en que se lo sacara a pesar de que el dentista le decía que no, pero a base de insistir al final se lo quitó. No se le pasó el dolor pero ahora tiene un hueco en el que mete el cigarrillo y no se le cae. Después he ido sólo a preguntar a los que les veía cicatrices y he apuntado lo que me contestaban. Os lo copio de mi libreta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-"Tú eres tonto chico. Por qué va a ser: pues porque me quería morir".&lt;br /&gt;-"Discutí con mi mujer, me dijo que se quería ir de casa, así que rompí la cerveza que me estaba bebiendo y como no sabía qué hacer me corté en el brazo".&lt;br /&gt;-"Me caí de la bici".&lt;br /&gt;-"Estaba tan angustiada que empecé a gritar, y como no me calmaba me puse a ladrar. Al final lo único que me calmó fue hacerme un corte en la pierna: me dolió y se me pasó la ansiedad. Lo malo es que ahora lo repito cada vez que estoy nerviosa y por eso estoy aquí".&lt;br /&gt;-"Mi novio me dejó y me escribí con un cuchillo su nombre en el brazo para impresionarle y que volviera, pero no funcionó".&lt;br /&gt;-"Tenía un grano que no se me iba. A base de hurgar para sacar el pus se me infectó y me quedó así".&lt;br /&gt;-"Me corté para suicidarme".&lt;br /&gt;-"Me pegaron tres tiros en una pelea en un bar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato de preguntar he sentido desazón y se me han quitado las ganas de seguir. He pensado que quizá no ha sido una buena idea preguntar por esto de las cicatrices así que he salido al jardín para buscar otra cosa sobre la que escribir. No se me ocurría nada pero al final de la tarde he visto a Julio y me he acordado de que tiene la manía de beber agua todo el rato. Bebe tanta que un día tuvieron que ponerle nosecuantas inyecciones porque, según dijo el Dr. Angel, le había "bajado el potasio". Dicen que estuvo apunto de morirse. Ahora cada vez que me hacen una analítica pregunto por el potasio. Siempre me dicen que lo tengo bien pero yo no dejo de preguntar, aunque me miren con cara rara. Bueno, el caso es que he decidido que el próximo día os hablaré de las manías. Hoy ha sido un día duro, me voy a merendar. Hay plátanos. (Qué bien, creo que son ricos en potasio).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-7897391128774101565?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/7897391128774101565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=7897391128774101565' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7897391128774101565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/7897391128774101565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/las-cicatrices.html' title='Las cicatrices.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4631854663697830304</id><published>2008-08-19T15:30:00.001+02:00</published><updated>2008-08-19T15:31:11.080+02:00</updated><title type='text'>La visita médica.</title><content type='html'>&lt;div&gt;Hoy voy a hablaros de la "visita médica". Es cuando los psiquiatras te llaman a su despacho para preguntarte qué tal vas de lo tuyo. Te reciben detrás de la mesa con una enfermera a un lado y a veces también hay algún estudiante en prácticas. Dependiendo del psiquiatra que te toque te ve más o menos veces durante la semana, pero como cogen vacaciones o lo que ellos llaman "libranzas de guardia", se cubren unos a otros y todos los enfermos acaban conociendo a todos los médicos.&lt;br /&gt;Una vez en el despacho la cosa va como sigue: si quieres que te dejen salir por las tardes al pueblo o que te den el alta, les dices que vas mejor y que ya no oyes voces, o que no tienes manías o depresión o lo que sea. Si te quieres quedar más tiempo pues entonces dices que no puedes dormir y que estás "nervioso", sin concretar más, y así el psiquiatra se inquieta un poco y te deja más tiempo (aunque no siempre funciona).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Os contaré como son las visitas de los psiquiatras de los que os he hablado antes:&lt;br /&gt;-Dr. Rubén (es el novato): Te pregunta muchas cosas, algunas repetidas, y mira todo el rato a la enfermera de reojo. Este te ve todos los días.&lt;br /&gt;-Dr. Enrique: Te pregunta que qué tal estás y antes de que le respondas ya está escribiendo en el historial. Levanta la vista de rato en rato y hace "Uhum... uhumm", y ya está. Te ve cada tres o cuatro días.&lt;br /&gt;-Dr. Angel: Te mira fijo y habla poco y por mucho que quieras engañarle diciendo que estás mejor o peor, no cuela. Te ve casi todos los días.&lt;br /&gt;-Dr. Sebastián: No os he hablado antes de él. Debe ser jefe o algo porque sólo te ve por los pasillos. Te da una palmada en el hombro y te dice "¿Qué tal hombre?", y sigue. Casi nunca te ve en el despacho, sólo si estás muy mal.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El otro día el Dr. Sebastián quería ver a Claudia en su despacho, pero ésta no quería salir de la cama. Claudia es una mujer mayor que tiene depresión y a veces la he oído quejarse de que no le hacen caso. Así que el Dr. Sebastián tuvo que ir a buscar a Claudia a la habitación. Ella estaba muy quieta con la sábana cubriéndole hasta la barbilla y los brazos por dentro. Entonces el Dr. Sebastián le ha dicho: "Claudia, ande, no haga el tonto y véngase al despacho". Y Claudia como respuesta ha empezado a sacar y meter los brazos tirando algo. Para cuando el Dr. Sebastián se ha dado cuenta de que le estaba tirando mierda ya era muy tarde y tenía la bata perdida. Se ha ido corriendo y luego las auxiliares han ido limpiar a Claudia y cambiar las sábanas. Ha dicho una de ellas que había un buen "plastrón", pero parece que a ellas no las ha manchado.&lt;br /&gt;Yo esto no lo he visto, me lo ha contado Alfonso diciendo que el Dr. Sebastián se había comido "una buena mierda". Lo que sí me he fijado es que el Dr. Sebastián ha estado el resto de la mañana sin bata y que se ha ido bastante pronto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4631854663697830304?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4631854663697830304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4631854663697830304' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4631854663697830304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4631854663697830304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/la-visita-mdica_19.html' title='La visita médica.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-850952304557204603</id><published>2008-08-16T12:01:00.001+02:00</published><updated>2008-08-16T12:01:45.863+02:00</updated><title type='text'>Las flacas.</title><content type='html'>Buff! Menudo calor hace. Todo el mundo está "aplatanado". Casi nadie sale al jardín, y eso que hay bastantes árboles con buena sombra. La gente habla menos y se pasa más tiempo en la cama o sentados viendo la tele. Los terapeutas (los que aún no han cogido vacaciones) tienen menos ganas de trabajar y los grupos de terapia empiezan un poco más tarde y acaban un poco antes, pero a nadie le importa. Ni siquiera los pacientes que suelen ser más "ruidosos" tienen ganas de nada y como no protestan, todo está más tranquilo que de costumbre.&lt;br /&gt;El tiempo pasa más lento y la gente suda más, y en algunos cuartos no hay quien pare por la noche del olorcillo que hay.&lt;br /&gt;Me preguntaréis si no hay aire acondicionado y os digo que sí, pero sólo en algunos despachos y en pocas salas. En el resto hay unos ventiladores que mueven el aire caliente, que no hace mucho pero como dice Carlos "menos da una piedra".&lt;br /&gt;Pero no a todo el mundo le molesta el calor. Hay unas chicas que ya os mencioné una vez y que yo llamo "las flacas", aunque el diagnóstico que les ponen es "anorexia". Pues a estas no les molesta el calor, y en vez de estarse quietas, no paran de moverse (incluso a mediodía por el jardín) y aún sentadas abren y cierran las piernas constantemente. Yo ya sé que lo hacen como ejercicio para perder peso. Cristina me ha confesado que el calor le recuerda a cuando iba a la sauna y sudaba más y adelgazaba más y que por eso le gusta. Yo no acabo de entender porqué esa manía de adelgazar y no querer comer, pero supongo que todo el mundo que está aquí es por algo, y este es un motivo como otro cualquiera.&lt;br /&gt;Las "flacas" hacen las terapias como todos los demás, pero además viene un médico una vez a la semana para pesarlas y ver que estén más o menos bien de salud. Y no veas la que se monta porque si alguna está demasiado delgada a veces la sujetan en una cama y la meten un tubo por la nariz y le dan de comer por ahí. Por esto todas tienen "trucos" para pesar más cuando les toca: beben mucho agua, se esconden piedras en la ropa, debajo del pelo e incluso en otros sitios, pero casi siempre las pillan.&lt;br /&gt;Como os digo "las flacas" no comen, hacen mucho ejercicio y hacen trampas para pesar más; pero también he observado que no sonríen y que están tristes y que tratan mal a su cuerpo, como sino se quisieran.&lt;br /&gt;Yo deseo que Cristina no esté tan triste como parece y que no tengan que ponerle nunca ese tubo por la nariz, aunque tenga que hacer trampas para ello. Y lo de sonreír, bueno, es muy guapa aunque no sonría.&lt;br /&gt;Yo la he mirado mucho y creo que está enamorada de Carlos (ya os hablé de esto) que está bastante gordo, y le gusta apostar. Pero luego me ha entrado una duda que no sé responder: si uno no se quiere a sí mismo, ¿puede querer a otra persona? Espero que ella pueda. Seguiré investigando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-850952304557204603?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/850952304557204603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=850952304557204603' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/850952304557204603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/850952304557204603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/las-flacas.html' title='Las flacas.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-699703405689094061</id><published>2008-08-13T10:55:00.002+02:00</published><updated>2008-08-13T10:59:07.483+02:00</updated><title type='text'>Para gustos están los colores.</title><content type='html'>He estado triste algunos días. No me apetecía escribir e incluso me he dejado mi libreta en la habitación (es una libreta de propaganda de esas de fármacos que dan a los médicos) y me he dedicado a "no hacer nada". Aquí no hacer nada a veces no es muy diferente de hacer cosas: levantarse, desayunar, salir al jardín, fumar, tomar la medicación y esperar a la hora de comer y así. Pero a mí me parecía que aunque todo era igual iba más lento. He estado en el cuarto mirando por la ventana el jardín y siguiendo las sombras de los árboles (no sé si son fresnos o cipreses, tendré que buscarlo) pasando de un lado otro de la valla de alrededor. Por fin me han entrado ganas de escribir y os contaré como os dije, la primera vez que fui al psiquiatra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tenía 17 años salía con una chica. Se llamaba Rosa (yo la decía Rosita) y era Tauro. Le gustaba mucho el tema de los horóscopos y a todo el mundo le preguntaba cual era el suyo, y luego miraba si eran compatibles o no. Al principio yo no le hacía mucho caso, pero luego me metió el gusanillo y empecé a leer un libro sobre el tema. Me gustó y leí más y también sobre religión y sobre filosofía y espiritualidad y cosas de esas. Empecé a preguntarme sobre la vida (y también la muerte) y también hacía resúmenes de lo que leía y escribía lo que pensaba. No debí darme cuenta pero dejé de salir con Rosita y estaba mucho tiempo en mi cuarto leyendo y escribiendo (eran vacaciones y no tenía que estudiar) y también dejé de salir con mis amigos. Mi padre se preocupó un poco y obligó a mi madre a llevarme al médico. Pero como era verano y estaba un suplente que parecía un poco perdido (esto lo dijo mi madre pero a mi también me lo pareció) nos dio cita con el psiquiatra para que le preguntáramos a él. El doctor que me tocó, ya no me acuerdo de su nombre, era bastante majo. Contamos lo que me pasaba y puso cara de preocupación y comenzó a decir que eso "no era normal". No decía porqué, pero insistía en que no lo veía bien. A mi madre empezó a molestarle que dijera eso de mí y se alteró un poco. Entonces el doctor le respondió con términos médicos que no entendimos ninguno de los dos, y concluyó que "meterse en casa a leer libros de religión y filosofía dejando otras cosas propias de la edad, puede derivar en patologías que ya le he explicado antes. Este chico no es normal". Entonces fue cuando mi madre ya se enfadó del todo (se le "hinchó la vena") y me cogió del brazo, se levantó y dijo: "Pues si a mi hijo le gusta leer sobre religión y cosas místicas... ¡para gusto están los colores!", y salimos de la consulta. Ya en casa le contamos a mi padre lo que había pasado y no pareció gustarle mucho, pero luego yo, sólo, en mi cuarto, me sentí muy orgulloso de mi madre, porque había sido la primera vez que me defendía delante de otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, y esa fue la primera vez que vi al psiquiatra y he pensado que todo el mundo se acuerda muy bien de las primeras veces, pero no de las segundas. Parecido a los campeonatos de fútbol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-699703405689094061?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/699703405689094061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=699703405689094061' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/699703405689094061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/699703405689094061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/para-gustos-estn-los-colores.html' title='Para gustos están los colores.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1401681024235530537</id><published>2008-08-09T16:43:00.001+02:00</published><updated>2008-08-09T16:43:57.222+02:00</updated><title type='text'>Poema.</title><content type='html'>El otro día os conté que una paciente había dicho que el Dr. Enrique era muy feo. Pues veréis: hoy Laura se ha acercado a él y le ha dado un papel. A mí me ha entrado la curiosidad y he ido a preguntarle al Dr. Enrique que estaba terminando de leerlo con una sonrisa. Me ha atendido muy bien pero antes de enseñármelo se ha girado a Laura y le ha pedido permiso para hacerlo. Y ésta ha dicho: "Bueno, vale" pero un poco avergonzada. Luego el Dr. Enrique se ha distraído con otra cosa y yo he aprovechado para copiarlo. Aquí os lo pongo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Para Enrique de Laura (Lauri o Lori)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique, eres claro&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;como el agua.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Sonrisa juvenil.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quisiera ser tan alto &lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;como la luna, ay, ay,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;como la luna!&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor es como &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;una ola que viene &lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;y va estallando en  &lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;el rompeolas&lt;br /&gt;de tu corazón.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La musa y el duende se han ido&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;a descansar o a casa de otra&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;poetisa o poeta. ¡Lo siento!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué os parece? ¡Un poema de amor para el Dr. Enrique! Vale que Laura se pasea de un lado para otro y dice cosas sin sentido, y a veces no se la entiende porque fuma mucho y tiene la voz gangosa, pero ha escrito un poema muy bonito. Y yo he pensado dos cosas, pero no inmediatamente, sino al cabo de un rato: que me daba cierta envidia y que "para gustos están los colores". Y luego me he puesto triste y he recordado la primera vez que fui a ver a un psiquiatra. Pero eso os lo cuento otro día porque ya he escrito mucho hoy y ahora no tengo más ganas. O como dice Laura, puede que a mí también se me haya ido la musa o el duende a descansar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1401681024235530537?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1401681024235530537/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1401681024235530537' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1401681024235530537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1401681024235530537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/poema.html' title='Poema.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-5181261902351562454</id><published>2008-08-06T14:01:00.001+02:00</published><updated>2008-08-06T14:01:57.529+02:00</updated><title type='text'>La soledad.</title><content type='html'>Soledad tiene Alzheimer. Se le olvidan las cosas: los nombres, las fechas, se cree que está en otro sitio, se pierde y también se olvida de beber agua y de ir al baño, y tienen que ponerla un pañal. También se le olvida la dentadura, que puede aparecer en cualquier sitio, porque la tiene floja o le molesta o algo y se la saca y se la pone todo le rato.&lt;br /&gt;Aquí no hay muchos pacientes como ella (con Alzheimer, me refiero) ya que cuando padecen esta enfermedad van a otros centros, no a un psiquiátrico. Pero al parecer (yo no estaba aún) Soledad ya había venido aquí hace años por alguna cosa (creo que padecía de manías, sí casi seguro) y cuando le vino lo otro ya se quedó.&lt;br /&gt;A pesar de su enfermedad es una mujer lista y muy cariñosa: a veces te coge y te achucha y te da besos y es te dice cosas bonitas, aunque yo creo que me confunde con otra persona.&lt;br /&gt;El caso es que Soledad da muchos problemas a la hora de comer. Si algo no le apetece lo escupe, y detrás va la dentadura. Los médicos insisten en que debe comerlo todo y a veces la riñen como si fuera una niña pequeña. Hoy pasaba por ahí el Dr. Rubén (ya le conocéis) y al ver que no comía ha puesto los brazos en jarras y le ha dicho: "Muy mal Soledad, te estás portando muy mal. Ahora mismo te vas a comer todo...". Pero no le ha dado tiempo a terminar la frase porque Soledad se ha llevado la mano a la boca y le ha tirado los dientes a la cabeza sin decir una palabra. Entonces Pepa, que es una auxiliar de enfermería que lo había visto todo, se ha acercado y le ha dicho a Soledad al oído: "Sole, estos son capaces de tirar toda esta comida si la dejamos en el plato. ¿Te imaginas qué desperdicio? ¡Con el hambre que pasamos tú y yo en el año 40!". Y al parecer debieron de pasar mucho hambre porque Soledad se ha puesto otra vez los dientes y se ha terminado el plato en un abrir y cerrar de ojos. Cuando Pepa estaba retirando los cubiertos Soledad ha abierto mucho los ojos y le ha dicho: "¿Pero tú cuántos años tienes?" Y Pepa le ha dicho que 38. Y Soledad entonces le ha dicho que era "una bruja" y qué dónde estaría ella en el año 40. Pero el enfado le ha durado poco porque se ha quedado dormida en un momento y al despertarse ya se le había olvidado.&lt;br /&gt;A última hora de la tarde he pasado cerca de Soledad, que me ha vueto a abrazar y dar besos. Entonces he pensado que suelo ir mucho a su lado y que me gusta que me de cariño. Creo que a veces, a pesar de que hay mucha gente a mi alrededor y pasan muchas cosas, me siento solo. Esta idea me ha dado un poco de ansiedad, pero en lugar de pedir medicación he jugado a que, por un rato, yo también tenía Alzheimer, y me he olvidado de ello. Ya por la noche he dormido de un tirón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-5181261902351562454?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/5181261902351562454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=5181261902351562454' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5181261902351562454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/5181261902351562454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/la-soledad.html' title='La soledad.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-2361667434282586781</id><published>2008-08-03T20:11:00.002+02:00</published><updated>2008-08-03T20:15:09.076+02:00</updated><title type='text'>El pajarito.</title><content type='html'>Los días son a veces muy largos en el hospital, bueno lo son en general. Y aunque pasan muchas cosas uno se acaba acostumbrando y se aburre. Así que los pacientes se buscan distracciones para llenar el tiempo: ver la tele cambiando mucho de cadena, comer a deshoras, pedir cosas todo el rato a las enfermeras, pintar, pasear y así. (Claro, se me olvidaba, también escribir que es lo que yo hago). Francisca es una mujer mayor, aunque no mucho. Vino porque estaba algo deprimida y la trajo su hija. Al poco su hija se murió y Francisca siguió igual de triste, y como no había nadie que pudiera cuidarla pues ya se quedó. El caso es que Francisca se distraía con un pajarito que se acerca al banco del jardín donde ella pasa las horas. Es un gorrión y es macho porque tiene el pecho negro (lo miré en un libro de la biblioteca) y ella le da de comer migas de trozos de pan que coge del comedor. No viene mucho pero ella siempre lo trata con mucho cariño y le dice cosas y alguna vez hasta le sonríe. Yo he visto que hasta se le posa en el regazo, y si se acerca otra persona sale volando. Como todos lo sabemos nadie va con ella si está con su pájaro (que tiene un nombre pero no me acuerdo) e incluso Jose, del que ya os he hablado y que deambula sin rumbo, parece respetar esos momentos. Como decía no viene mucho, incluso falta algunos días pero Francisca le deja migas igual sobre el banco en un montoncito, que al día siguiente no está. No le he dicho nada pero creo que el montoncito se lo comen otros pájaros (de hecho los he visto alguna vez). Por desgracia un día el gorrión de Francisca apareció muerto. No es que no volviera sino que le vimos todos en el suelo debajo de un árbol. Le debió dar un infarto o un "ictus" (sí, los animales también tienen estas cosas, incluso tumores, que me lo dijo el doctor Rubén que ha leído mucho). Alguien avisó a Francisca que esperaba en su banco. No se levantó a verlo sino que se echó a llorar con mucho desconsuelo. Todos fuimos a darle "el pésame" diciendo que lo sentíamos mucho, pero aún así no paró de llorar. Pasaron varios días y hasta los terapeutas se preocuparon. No sabía nadie como consolarla. Entonces Adrián, que es joven y tiene esquizofrenia y que aún no le había dicho nada se acercó a a ella y le dijo: "Francisca, siento mucho lo de tu hija" y le dió un beso. Francisca lo miró muy dulce y le dijo: "Gracias Adrián", y aunque siguió triste durante muchos días, en ese momento, dejó de llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-2361667434282586781?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/2361667434282586781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=2361667434282586781' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/2361667434282586781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/2361667434282586781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/08/el-pajarito.html' title='El pajarito.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-8846551764879007767</id><published>2008-07-30T12:53:00.003+02:00</published><updated>2008-08-07T13:13:50.465+02:00</updated><title type='text'>Catatónico.</title><content type='html'>Marisa es una mujer "catatónica". No es la única, hay más. Y también hombres. Casi todos son muy viejos y llevan mucho tiempo en el hospital. Una vez oí a uno de los terapeutas que son de la época en la que no había medicaciones, y las enfermedades podían crecer a su gusto, como la enredadera del muro de piedra. Parece ser que los tratamientos de ahora podan la enfermedad y así no llega tan lejos, no da tanta sombra. A mi me da la impresión que la medicación no sólo poda la enfermedad, pero bueno eso es otra historia. El caso es que Marisa es catatónica y eso es que se pasa todo el tiempo quieta sin hablar ni casi moverse. Come y se deja lavar y pasea si se la lleva de la mano (yo lo he hecho a veces) pero de hablar nada de nada. Se pasa las horas muertas mirando a un punto fijo, da igual lo que sea. A las enfermeras les gusta porque da poca guerra, no como otros que están todo el día pidiendo cosas. Don Manuel que lleva mucho tiempo aquí (tanto que muchos no saben si es paciente o terapeuta) dice que nunca había oído hablar a Marisa. El otro día el doctor Enrique (este sí que es terapeuta, seguro) paseaba por la sala y se paró por casualidad delante de Marisa. Estaba hojeando unos papeles o algo así. Marisa entonces levató la mirada y se fijó en él sin decir nada. Y así durante un rato hasta que el doctor Enrique se dio cuenta que se fijaba en él con atención y también la miró. Todos los que estábamos por allí nos callamos contemplando aquella escena, porque aunque nadie lo dijo, todos pensaron (y yo también) que Marisa iba a decir algo. Y entonces, con una voz muy ronca y fuerte, como si le retumbara mucho después de tanto tiempo sin hablar, dijo: "¡Pero que feo que eres!". A unos les dio la risa floja, otros miraron para otro lado y el doctor Enrique después de unos segundos de pasmo, bajó la mirada a sus papeles y se fue un poco colorado. No se quién se acercó a Marisa para peguntarle algo pero ésta ya se había vuelto a quedar muda y a fijar la mirada en una esquina como si nada. Y yo que estaba por ahí me quedé un poco pensativo en lo que había pasado. Y después de un rato saqué dos conclusiones. La primera es que yo no sé que es lo primero que diría si llevara mucho tiempo sin hablar... Y la segunda es que Marisa no había dicho ninguna mentira.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-8846551764879007767?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/8846551764879007767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=8846551764879007767' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8846551764879007767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8846551764879007767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/07/catatnico.html' title='Catatónico.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-4955988032537238278</id><published>2008-07-26T11:11:00.001+02:00</published><updated>2008-07-26T11:11:16.072+02:00</updated><title type='text'>Terapia de grupo.</title><content type='html'>Todos los días se hacen terapias de grupo. Los pacientes se reúnen con alguno de los terapeutas y se hablan de cosas. Lo mas frecuente es que alguien saque un tema o cuente algo que le haya pasado y los demás opinen sobre eso. También ocurre que algo parecido le haya sucedido a otra persona y diga: "a mí también me ha pasado", y cuente lo suyo. Y así uno detrás de otro. A veces las terapias son muy emotivas porque las personas cuentas experiencias muy íntimas. Entonces alguien se echa a llorar y luego los demás van detrás y todo el mundo acaba llorando. Bueno todos menos el terapeuta, que tiene que mantener la calma aunque por dentro también quiera llorar.&lt;br /&gt;Cada terapeuta tiene su estilo: algunos no dicen nada y se limitan a escuchar y repartir el turno de palabra. Esos no suelen gustar mucho porque obligan a hablar a los pacientes todo el rato y como no dicen nada no sabes qué piensa o si te están escuchando. Otros no paran de hablar y así los pacientes pueden descansar: miran al terapeuta y dicen que sí con la cabeza para que siga hablando y pase el rato.&lt;br /&gt;Pero la mayoría hablan un poco y escuchan otro poco. El Dr. Rubén es de estos, pero es novato y se pone nervioso y manda callar. Los pacientes lo saben y procuran no importunarle y le dan la razón a cada cosa que dice.&lt;br /&gt;Hoy Sara ha contado que intentó suicidarse el otro día. Ha dicho: "Fui al cuarto de baño y cogí todas las pastillas que tenía, menos las de la tensión, que esas son de la abuela y no puede estar sin ellas. Luego fui al cuarto y me las tomé con un vaso de leche y me acosté en la cama. Entonces me acordé de una cosa, cogí el teléfono y avisé a mi marido de lo que había hecho y me volvía a acostar. Me quedé tan tranquila esperando morirme, pero tuve mala suerte y al rato vino la ambulancia y me trajo al hospital. No sé que pudo salir mal...". Entonces el Dr. Rubén le ha dicho: "Sara, la ambulancia llegó porque tu marido la avisó. Y fuiste tú la que llamaste a tu marido, así que seguramente no querías morirte de verdad, ¿no es cierto?". Y Sara ha dicho: "No, no es cierto. Yo sí quería morirme". "Entonces, ¿por qué avisaste a tu marido?". "Pues está claro, doctor: ¡Para que cuando llegara y me encontrara muerta no se asustara!". Entonces todos se han empezado a reír y el Dr. Rubén que es novato, ha mandado callar como hace cuando se pone nervioso, pero nadie le ha hecho caso porque estaban todos riéndose sin parar. Y después de varias intentonas ha dado por concluida la terapia, aunque he visto en le reloj de la pared que faltaban siete minutos para terminar.&lt;br /&gt;Carlos dice que a pesar de todo el Dr. Rubén va a ser un buen médico, aunque yo creo que le falta un poco de sentido del humor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-4955988032537238278?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/4955988032537238278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=4955988032537238278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4955988032537238278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/4955988032537238278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/07/terapia-de-grupo.html' title='Terapia de grupo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-8243359303751024733</id><published>2008-07-22T21:54:00.000+02:00</published><updated>2008-07-22T21:55:07.288+02:00</updated><title type='text'>Jose salió el domingo.</title><content type='html'>Jose no habla. Se pasea por el hospital cabizbajo y esquiva a la gente. Si te interpones en su camino simplemente se gira sin mirarte y continúa como si tal cosa. Si le preguntas a cualquier otro paciente qué es lo que le pasa a Jose te dirá que está "en su mundo". Así llega un momento en el que te acostumbras a él y dejas de fijarte, como cuando pones algo nuevo en tu cuarto y al principio te extraña y luego ya no lo ves, aunque siga ahí.&lt;br /&gt;Pero Jose tiene un particularidad: cuando menos te lo esperas, te escupe. No es muy frecuente pero un día notas un salivazo en la cara o en el pelo y sabes que ha sido él. Entonces pasas una temporada en que tratas de evitarlo, y como no ocurre nada, otra vez dejas de verlo. Así hasta la siguiente vez. Los más veteranos han llegado a la conclusión de que es más rentable limpiarte la cara de vez en cuando, que estar pendiente todo el día de los paseos de Jose, pero otros pacientes y terapeutas llegan a enfadarse mucho. Se revuelven y le piden explicaciones, algunos a gritos. Entonces Jose agacha la cabeza, se gira y continúa su camino sin decir nada.&lt;br /&gt;El otro día Jose escupió a uno de los psiquiatras, el Dr. Angel. Carlos y Alfonso (ya os he hablado de ellos) apostaron a que el Dr. Angel no le dejaría salir el domingo por esto. Pero el Dr. Angel se quitó las gafas, las limpió con un pañuelo y siguió como si tal cosa.&lt;br /&gt;Hace unas semanas uno de los pacientes graves tuvo una "agitación". Entonces cuatro terapeutas acudieron a sujetarle para que no se hiciera daño. El Dr. Angel era uno de ellos. Cuando llegó al lado del paciente lo primero que hizo fue quitarse las gafas, plegarlas y dejarlas con delicadeza en una mesita. Después ayudó a sujetar al hombre, tratándole con el mismo cuidado que a sus gafas. Luego le pusieron un sedante y el paciente se tranquilizó.&lt;br /&gt;Me gusta el Dr. Angel porque cuida las cosas y cuida a las personas.&lt;br /&gt;El pasado domingo la familia de Jose vino a buscarle y éste salió sin ningún problema. Alfonso ganó la apuesta porque Jose pudo salir. Se estuvo fanfarroneando toda la tarde por esto. Cuando estaba cenando esa noche alguien le escupió en la oreja. No tuvo la necesidad de girarse para saber quién había sido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-8243359303751024733?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/8243359303751024733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=8243359303751024733' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8243359303751024733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/8243359303751024733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/07/jose-sali-el-domingo.html' title='Jose salió el domingo.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-6051463418948509757</id><published>2008-07-19T19:03:00.001+02:00</published><updated>2008-07-19T19:03:57.269+02:00</updated><title type='text'>La valla alrededor.</title><content type='html'>Dije que el hospital psiquiátrico estaba sobre una colina, pero no se puede entrar caminando. Hay una valla enorme de metal que lo rodea todo. En algunos puntos se convierte en piedra (creo que eran unos muros antiguos) pero luego se vuelve a hacer de metal. Digo lo de metal porque si la golpeas con un palo hace sonidos. Y según donde la golpees los hace diferentes. La valla tiene dos puertas, y siempre están cerradas. Sólo las abren cuando entra o sale la gente y sólo puedes salir si te la abre alguno de los terapeutas. Puede parecer un poco claustrofóbico pero te acostumbras. Uno de los psiquiatras me confesó que al principio a él también le agobiaba, pero que se acostumbró como todos.&lt;br /&gt;Algunos pacientes parece que no se acostumbraron e intentaron salir. Un tal Benjamín quiso saltarla una vez y se rompió la pierna. Pero no se la rompió a caer si no arriba del todo al engancharse por el pantalón. Se quedó colgado con la pierna rota hasta que le pudieron bajar.&lt;br /&gt;Casi todos pasean cerca de la valla y miran para fuera. Se ve parte del pueblo y a los vecinos que allí viven. De tanto recorrer el borde de la valla se le ha hecho un caminito en el que no crece el césped. Hay pacientes que golpean la valla como si quisieran tirarla, pero es firme y no cede. Otros la han golpeado alguna vez, no para tirarla sino para hacerse daño.&lt;br /&gt;Carlos la golpea pero no es para ninguna de estas cosas. La golpea con una varilla y le saca esos sonidos de metal. Se pone cerca de la junta con el muro y mezcla sonidos del alambre y la piedra. Cristina, que es una anoréxica se sienta a escucharle durante muchos minutos. Creo que está enamorada de él.&lt;br /&gt;A mi me parece que hace una música muy bella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-6051463418948509757?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/6051463418948509757/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=6051463418948509757' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6051463418948509757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/6051463418948509757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/07/la-valla-alrededor.html' title='La valla alrededor.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-3998199948114246641</id><published>2008-07-16T19:47:00.001+02:00</published><updated>2008-07-16T19:47:52.867+02:00</updated><title type='text'>Alfonso no mira a los ojos.</title><content type='html'>El hospital está sobre una colina. Es muy grande, con muchos pabellones y jardines entre ellos. Se tarda un buen rato en recorrerlo todo a pie, y a veces te parece que es la colina la que está debajo de él aguantando todo el peso. En el peso también se incluyen a las personas. Como la mayor parte de los pacientes pasan mucho tiempo en la cama y sólo se mueven para comer, muchos están muy gordos. Carlos ya era gordo cuando llegó, pero Alfonso no. Era flaco y ahora tiene una tripa "cervecera". No sé por qué se llama así porque en el hospital no venden cerveza.&lt;br /&gt;Como digo hay muchos gordos, pero también chicas muy flacas. Las llaman anoréxicas. Son muy raras. No comen nada y se pasan el día moviéndose. Incluso sentadas no paran de mover los pies. Ellas dicen que están gordas, y no hay quien las saque de ahí.&lt;br /&gt;Pero no quiero hablar de las anoréxicas hoy. Dije que iba a hablar de Alfonso y es lo que voy a hacer. Es el hombre que siempre mira al suelo y que reconoce a a gente por los zapatos, y también por las nalgas. Antes miraba a la cara, pero un día decidió que no lo iba a hacer más. Pensaba que si miraba a alguien a los ojos podría matarlo y por eso aparta siempre la vista aunque tú te agaches y le busques la mirada. Uno de los psiquiatras intentó usar un espejo para ver si le "pillaba", pero no funcionó. Le pusieron medicación y hace poco me contó que ya no piensa que vaya a matar a nadie por mirarle, pero sigue sin levantar la vista: "Total, para lo que hay que ver...", me dijo un día. Además, desde que mira el suelo ha ahorrado 127 euros con todas las monedas que encuentra. (También encontró una dentadura postiza, pero eso no tiene mérito porque era la de Soledad, que se la deja en todos los sitios).&lt;br /&gt;Visto así quizá no sea tan malo lo de mirar al suelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-3998199948114246641?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/3998199948114246641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=3998199948114246641' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3998199948114246641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/3998199948114246641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/07/alfonso-no-mira-los-ojos.html' title='Alfonso no mira a los ojos.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3509649334581695969.post-1717629649050621907</id><published>2008-07-14T18:35:00.003+02:00</published><updated>2008-07-14T18:36:49.697+02:00</updated><title type='text'>Voy a empezar a escribir.</title><content type='html'>Lo primero que debo decir es que siempre estoy rodeado de pacientes psiquiátricos. Algunos acuden a consulta de vez en cuando. Otros vienen a diario para hacer sus terapias (grupos, talleres ocupacionales, y cosas de esas). Otros están ingresados y son jóvenes o viejos, y se quedan durante unas semanas sin ir a sus casas. Los hay que pueden estar meses, y aunque los domingos salgan con la familia, siempre regresan por la noche. También hay unos pocos que llegaron hace mucho y se quedaron durante años. Pero esos sólo son viejos y la mayoría no tienen familia para salir los domingos, ni siquiera los sábados.&lt;br /&gt;También estoy rodeado de médicos (son los psiquiatras). Hay enfermeras, psicólogos, asistentes sociales, terapeutas ocupacionales, celadores... Tienen muchos nombres, pero si les llamas "terapeutas" ninguno se molesta. El psiquiatra es el que más manda. Es el que decide cuando entras o sales, y también la medicación, que es muy importante. El otro día Jose escupió a un psiquiatra.&lt;br /&gt;Los pacientes psiquiátricos son los locos, pero aquí nadie les llama así. Todos tienen su diagnóstico: depresión, esquizofrenia, fobia, ansiedad... Se les dice "pacientes", y así ninguno se molesta, como lo de "terapeuta".&lt;br /&gt;Carlos y Alfonso son dos pacientes. Han apostado a que Jose no saldrá el fin de semana, por lo de escupir. Yo no estoy seguro, pero no me gusta apostar.&lt;br /&gt;El próximo día que escriba hablaré de Alfonso, que siempre está mirando al suelo y dice que reconoce a la gente por sus zapatos.&lt;br /&gt;No se si creerle pero, por si acaso, yo me los froto un poco en el pantalón cuando me cruzo con él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3509649334581695969-1717629649050621907?l=psystorias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://psystorias.blogspot.com/feeds/1717629649050621907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3509649334581695969&amp;postID=1717629649050621907' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1717629649050621907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3509649334581695969/posts/default/1717629649050621907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://psystorias.blogspot.com/2008/07/voy-empezar-escribir.html' title='Voy a empezar a escribir.'/><author><name>kraepelin</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17585301098882466253</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
