domingo 19 de octubre de 2008

Las puertas.

He abierto la puerta de mi cuarto, que puede parecer algo muy simple, pero veréis: aquí las puertas se abren hacia afuera. Cuando llegué me chocó que fuera así pero otro paciente (no recuerdo su nombre porque fue al principio de llegar y no me encontraba muy bien) me explicó el porqué. Antes de que este lugar se convirtiera en un psiquiátrico era una especie de hotel o balneario o algo así. La gente rica venía a pasar las vacaciones y se hacían tratamientos para las enfermedades del cuerpo. Cuentan que era un sitio muy famoso y que venían personas de todo el país. Con el tiempo fue perdiendo su brillo hasta que pasados los años acabó cerrado y abandonado. A alguien se le ocurrió convertirlo en un hospital psiquiátrico: no había ninguno por la zona, estaba cerca de un pueblo tranquilo y también "lo suficientemente lejos de la ciudad".
No tuvieron que hacer mucha obra, el edificio se encontraba bastante bien conservado (salvo el muro de piedra de alrededor,que se había derruido en parte) y enseguida llegaron los primeros pacientes. Las habitaciones habían quedado como tal y redistribuyeron los salones y espacios comunes en salas para la terapia, el comedor, sala de la tele, despachos médicos y todo eso.

Al poco de empezar vieron que algunos pacientes se escapaban y enseguida tuvieron que cerrar el muro de alrededor con una valla metálica (ya os he hablado de esto). Luego hubo problemas porque los pacientes se iban de una planta a otra y entre los diferentes edificios, y pusieron cerraduras y candados por todos los sitios. Luego fijaron los armarios a la pared para que los pacientes no los pudieran volcar, cambiaron los cristales por unos de plástico, también los espejos de los baños, abrieron ventanucos en las puertas de las habitaciones para poder vigilar desde el pasillo, quitaron pomos y pestillos, clausuraron las ventanas (que sólo se pueden abrir un poquito así, aunque te mueras de calor) y un montón de cosas más. Y así poco a poco el hotel balneario fue dejando de parecerlo para convertirse en un psiquiátrico.

¿Pero por qué os contaba todo ésto...? Ah, sí, por lo de las puertas hacia afuera. Bueno, sigo. Después de todos esos cambios las puertas aún se abrían hacia adentro hasta que un paciente anunció que iba a suicidarse. Nadie le hizo mucho caso porque esas cosas se dicen mucho por aquí, pero este hombre dijo que lo iba a hacer en ese mismo momento. Los terapeutas, aunque también estaban acostumbrados, tomaron un poco más de atención y alguno se acercó para hablar con él. Entonces el paciente se dirigió rápidamente a su habitación cogió una silla y se sentó en ella bloqueando la puerta. Sacó un mechero que tenía escondido, prendió un trozo de tela y la lanzó sobre el colchón. Los terapeutas vieron todo esto por la ventana de la puerta mientras trataban de abrir la puerta sin conseguirlo. Sólo después de muchos intentos pudieron forzarla, pero ya era demasiado tarde porque el paciente había fallecido por el humo y el calor. Afortunadamente el edificio es casi todo de piedra y el fuego apenas se extendió, pero el mal ya estaba hecho. Ese mismo día se tomó la decisión de cambiar todas las bisagras y los marcos de las puertas.

Le pregunté a Parrón sobre esta historia y me dijo: "Chico, eso es una tontería, leyendas sin fundamento de este hospital. Yo te contaré porqué se abren así las puertas. Lo hacen para que el terapeuta que está con un paciente pueda escapar sin perder tiempo, si éste se pone agresivo. Sólo tiene que dar un empujón a la puerta y salir pitando. Ese es el único motivo. Estos psiquiatras sólo piensan en ellos, no en nosotros. Métetelo bien en la cabeza". Me dijo esto y se marchó hablando entre dientes: "...si no fuera por esas malditas puertas ya hubiera puesto en su sitio yo a más de uno...".

Pues esta es la historia de las puertas. La verdad es que no sé con cual de las dos quedarme: si cojo la primera, es mala porque habría muerto una persona. Pero si cojo la de Parrón, tampoco me quedo tranquilo...
Así que he abierto la puerta, he salido al pasillo y me he olvidado del tema.